El clarinetista de ‘La Lista de Schindler’ toca en festival Primavera de Praga

25-05-2010

“No soy ni rey ni reina del klezmer. Soy un servidor de la sociedad como todos las demás personas”, dijo en la capital checa el clarinetista Giora Feidman. El músico israelí, nacido en Buenos Aires, es la mayor estrella del programa de este martes del festival Primavera de Praga.

Giora Feidman, foto: Martina SchneibergováGiora Feidman, foto: Martina Schneibergová El klezmer es una canción instrumental y un modo de vivir, explica Giora Feidman, que interpretó el famoso solo para clarinete en la película ‘La Lista de Schindler’. Considera el clarinete como el micrófono de su alma, perspectiva filosófica que ha ganado con los años, según cuenta.

“Yo vengo de una familia de músicos, soy de la cuarta generación. Mi papá tocaba el clarinete y me lo dio como un juguete. Hoy tengo 74 años y todavía es un juguete para mí. ¿Cómo explicarlo? Puede ser que cuando era joven había un elemento de carrerismo, de tener éxito, hasta que lentamente me educaron. Siempre tuve esa tendencia de estar envuelto en sufismo, budismo, kabalá, la antigua historia china. Fue una necesidad interna, no sé, puede ser que Dios me dio esa necesidad para que yo entienda que lo que estoy haciendo es parte del altruismo y no del egoísmo. Es verdad, fue un proceso y es un proceso hasta el último día de la vida de un ser humano consciente”.

Rafael KubelíkRafael Kubelík Para el clarinetista, Praga es una hermosa ciudad con una energía especial. Lo mismo dice sobre la música checa, apuntando que el arte es un espejo de una sociedad. Y unas palabras de admiración las dirige también al director de orquesta checo, Rafael Kubelík, con el que tuvo la oportunidad de colaborar.

“Fue una persona enteramente consciente del espiritualismo, del altruismo, de las verdaderas fuerzas que determinan la calidad de vida de la sociedad humana. Así me parece que puedo explicar cómo el maestro Kubelík llegó a ser tan especial y tan gran intérprete de la lengua que nosotros consideramos o llamamos música. Lo veo a él dirigiendo y veo un ángel, un ángel que vino mandado a nosotros”. Giora Feidman se presenta en el festival Primavera de Praga por primera vez, pero en la República Checa ya tocó con la Filarmónica de Israel. Esta vez, el repertorio del virtuoso, que no distingue entre los géneros musicales, incluye el ‘Concierto para Clarinete y Orquesta en la mayor’ de Mozart, y el ‘Concierto Sinfónico para Giora y Orquesta’ que escribió para él el compositor, pianista y director de orquesta eslovaco Peter Breiner.

El clarinetista, que ofrece anualmente hasta 200 conciertos, confirma que no se cansa de estudiar obras nuevas.

“La gente cuando me da una nueva obra quiere decir que nació un nuevo bebé, es un niño, una niña, que nació, y cuando un compositor le da algo, le da lo más profundo que un ser humano puede transmitir. En esas figuritas que llamamos música escrita hay tanto valor. Hay tanto allí, en esas señales entre las notas, en la parte blanca. Por ejemplo Bach, hasta hoy día no sabemos lo que escribió, estamos buscando, buscando y analizando, quizá algún día vamos a saberlo. Hay tanto para decir”.

Cada color conlleva distintos matices y lo mismo pasa con los sonidos, dice Giora Feidman. Transmitir música significa traer a la humanidad el mensaje de amor y de paz.

25-05-2010