“El cine argentino está marcado por la tensión entre el campo y la ciudad”

06-08-2009

Un campo idealizado y una ciudad símbolo de corrupción. Esta contraposición es la principal particularidad del cine argentino que el especialista Ricardo Parodi ha subrayado durante el ciclo de conferencias impartidas con motivo del festival ‘Sobre el Río’, celebrado en Písek.

Ricardo Parodi, foto: Jindřiška JelínkovaRicardo Parodi, foto: Jindřiška Jelínkova Ricardo Parodi no es únicamente un estudioso de la historia del cine, sino principalmente un analista de la imagen desde el punto de vista filosófico. Durante el ciclo de conferencias que imparte esta semana en el festival ‘Sobre el Río’ (‘Nad Řekou’) aborda la historia del cine argentino sobrepasando el tema histórico o cronológico y llegando a cuestiones mucho más profundas.

Su objetivo es mostrar a los asistentes un tipo de análisis teórico de los recursos cinematográficos que después puedan aplicar a cualquier cinematografía. Es decir, darles herramientas para comprender el cine de forma universal.

“La idea es que a partir del cine argentino podamos universalizar ciertas cuestiones que tienen que ver con la forma de darse la imagen, la forma de darse la representación, la forma de representar las afecciones, las pulsiones, los sentimientos, las acciones en el cine, y que ello vaya configurando una suerte de semiótica del cine”.

Una de las principales líneas de sus conferencias es la diferenciación establecida por el cine argentino entre el campo y la ciudad, lo que da a la cinematografía de ese país un universo simbólico muy particular.

Písek, foto: Barbora KmentováPísek, foto: Barbora Kmentová “Ese concepto hay que analizarlo. Uno podría trazar un arco, que está presente en el programa, desde ‘Nobleza Gaucha’ de 1915, donde el campo es el reservorio de todo lo bueno, el campo es el lugar donde se ubica todo lo que hace la esencia de lo nacional. Por el contrario la ciudad es el lugar del vicio, de la decadencia, el lugar del pecado, de la trampa. Desde 1915 hasta 1994, cuando aparece ‘Después de la Tormenta’ de Tristán Bauer, dicha división y dicho esquema tópico de pensamiento se mantiene a todo lo largo y ancho del cine argentino”.

Otro tema tratado por Parodi fue el cine experimental. Argentina es el único país latinoamericano donde se creó este tipo de películas, caracterizadas por la ruptura con el cine contemporáneo desde la misma base material.

“El cine experimental, a diferencia del cine moderno es el único que afecta al aparato de base. En el caso específico del cine argentino son películas realizadas en súper 8. En segunda instancia afectan al aparato de base de forma directa porque se raya la película, muchas películas están filmadas sin cámara. Se trabaja con la emulsión, se trabaja con refilmación... Y al afectar al aparato de base también afectan al aparato simbólico. ¿Por que? Porque son películas que no tienen forma de circulación comercial, no se estrenan en los circuitos habituales”.

En opinión de Parodi, las películas experimentales tienen una importancia fundamental por el hecho mismo de poner en cuestión el carácter narrativo del cine. Otro punto de análisis fue el desarrollo del cine moderno en Argentina a partir de la construcción de los personajes, desde el sujeto clásico de por ejemplo Adolfo Aristarain hasta el individuo fragmentado o disuelto de Eliseo Subiela o Santiago Loza.

06-08-2009