El checo se aprende sobre todo en Croacia y Brasil

El mayor interés por aprender el idioma checo se registra en Croacia y en Brasil, pero el idioma se enseña en muchos países del mundo, gracias a un programa gubernamental.

Foto: Petra Landergott KlavínskáFoto: Petra Landergott Klavínská El Programa de Apoyo del Patrimonio Cultural Checo en el Extranjero hace posible que unos 56 profesores de checo trabajan en diferentes continentes. Entre los estudiantes de checo están principalmente los descendientes de los compatriotas checos, pero también estudiantes universitarios de la lengua y cultura checa o personas que quieren aprender una lengua poco común. Los más interesados son los croatas y los brasileños, pero hay estudiantes también en Taiwan y El Cairo.

El Programa de Apoyo fue establecido en el año 1995 por una resolución del Gobierno checo, y los primeros profesores viajaron al extranjero dos años después. Los países de inicio fueron Canadá, Croacia y Rumania. El checo se empezó a enseñar asimismo en Australia, pero el interés no era grande y se quitó de la lista pocos meses después, hasta que se incluyó de nuevo hace cuatro años.

Mientras tanto el programa se ha extendido a 11 países del mundo donde enseñan unos 15 profesores de checo. En 25 países trabajan asimismo 38 lectores, quienes enseñan la lengua y cultura checa en las universidades. Entre los lugares más interesantes están India, Egipto, Taiwán, Nueva Zelandia, países de Sudamérica o Estados Unidos. Desde Chicago ha llegado Klára Moldová, quien nos cuenta de su experiencia como profesora.

Klára Moldová, foto: archivo de Klára MoldováKlára Moldová, foto: archivo de Klára Moldová “Me pareció como un trabajo que podría disfrutar y ahora ya llevo seis años enseñando. Doy clases de checo en la Escuela de Masaryk que se ubica en los suburbios de Chicago. Somos la única escuela en Estados Unidos que tiene sus propias instalaciones. Cada sábado vienen 80 niños y durante la semana 30 adultos que aprenden checo como segundo idioma”.

Entre los alumnos de Klára Moldová están sobre todo niños cuyos padres emigraron a Estados Unidos después de la revolución de 1989. Pero en sus clases hay también estudiantes de la tercera o cuarta generación de checos que lograron mantener la cultura y el lenguaje hasta estos días.

El mayor número de estudiantes está en Croacia. En el año 2016 eran unos 814 estudiantes. En Brasil hubo 535 estudiantes de checo el mismo año, y en Ucrania unos 255. En Argentina, donde trabaja la profesora Radka Navarová, el número de estudiantes de checo se ha duplicado en los últimos años.

Radka Navarová (a la derecha), foto: Gobierno de la Ciudad de Buenos AiresRadka Navarová (a la derecha), foto: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires “En el año 2013, cuando viajé a Argentina por la primera vez, tenía 80 alumnos. Hoy son 150. El número ha ido creciendo y esto resulta muy grato. Mi estudiante más joven tiene 16 años y mi alumna mayor tiene 88”.

Según Radka Navarová, aunque más de la mitad de los alumnos son compatriotas checos, el número de argentinos que se interesan por el checo ha aumentado. De los 12 grupos de estudiantes que enseña, los más avanzados son las personas mayores con raíces checas.

Aparte de los cursos de checo, los lectores y profesores del programa también organizan proyecciones de películas, representaciones teatrales o exposiciones. Cada año hay concursos para las posiciones de lector o profesor; el año pasado, por ejemplo, 40 personas se apuntaron para la posición de lector de checo en Australia.