El 8 de Mayo - DÍA DE LIBERACIÓN

08-05-2001

La República Checa celebra este 8 de Mayo otra Fiesta Nacional - el Día de la Liberación del país del fascismo hitleriano y el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa.

Radio Praga les ofrece a continuación un programa especial en el que trataremos de evocar los acontecimientos surgidos en esta parte de Europa hace 56 años, así como su complicado reflejo en la historiografía tanto checoslovaca como checa.

Seguramente muchos de ustedes conocen la famosa polca checa "Barrilito de cerveza", cuya fama mundial se debe a los soldados checos que durante la Segunda Guerra Mundial lograron escapar del Protectorado de Bohemia y Moravia a Inglaterra para incorporarse a la lucha contra los ocupantes nazis.

Esta famosa canción, que en checo se llama "Lástima de amor", en el curso de la conflagración mundial se convirtió en un himno para muchos de los soldados que integraban los ejércitos de la coalición antihitleriana en Europa Occidental.

Por lo tanto, evocando desde Praga los trances finales de la guerra mundial, no podríamos escoger otra melodía más oportuna. Se trata casi de un símbolo.

Pero, no siempre fue así. En febrero de 1948 -pero parcialmente ya en 1945- el régimen democrático en la antigua Checoslovaquia fue derrocado por un golpe de estado comunista, lo que significó que hasta la "Revolución de Terciopelo", en 1989, la interpretación historiográfica de la liberación del país sufriera notables tergiversaciones.

Y aunque no podemos decir que en las versiones difundidas por el régimen comunista figuren errores históricos o datos falsos, a la hora de explicar los acontecimientos de entonces no se tomaron en cuenta ciertos hechos.

Porque lo importante no es lo que se dijo, sino lo que se calló, lo que se ocultó, es decir, los hechos convertidos en tabú en la Checoslovaquia comunista.

Tenemos en cuenta la tergiversación que se reflejó en la propia fecha de la liberación y del fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa, que a diferencia del resto del mundo, este país celebraba desde 1945 y hasta principios de los 90 del siglo pasado, el 9 de mayo...

... tenemos en cuenta la tergiversación relacionada con la cronología de la liberación de Checoslovaquia...

... y la versión que oculta la verdad acerca de las circunstancias en que fuera izada la bandera soviética en la cúpula del Reichstag de Berlín al término de la conflagración.

Porque el pueblo tenía que creer en todas estas tergiversaciones, el ya hoy desaparecido régimen comunista no podía permitir que la liberación y el fin de la guerra fueran identificados con una canción que se había hecho famosa en el Frente Occidental de Europa.

El reloj de la historia cronometra las últimas fases de la Segunda Guerra Mundial. Se acercaba el momento en que Adolfo Hitler, que había inculcado a las masas fanatizadas la idea de la superioridad racial, se casaría con Eva Braun, firmaría su testamento y terminaría por quitarse la vida en el edificio de la cancillería alemana.

¡A Berlín, a Berlín! es la idea que impulsa a decenas de miles de soldados soviéticos a lanzarse en ofensiva aquel 16 de abril de 1945 contra el corazón del Tercer Reich. Y el 30 de abril, a las cinco de la madrugada, los soviéticos inician el ataque contra el Reichstag en Berlín.

A las 13 horas 50 minutos del mismo día, los soldados soviéticos izan en la cúpula del Reichstag la bandera de la libertad. Poco después, Hitler se suicida. Berlín caería definitivamente el 2 de mayo.

El fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa es un asunto de pocos días, pero todavía queda por liberar una sola capital en el Viejo Continente: Praga.

El 5 de Mayo estalla en Praga el levantamiento armado del pueblo praguense. La señal que exhorta al levantamiento es transmitida desde el edificio de la Radiodifusión Nacional.

La voz del locutor se mezclaba con el sonido de disparos y ráfagas de ametralladoras cuando llamaba a los checos a acudir en ayuda de la radio.

Ese mismo día, el Consejo Nacional checo emitió el decreto sobre la toma del poder gubernamental y ejecutivo. En Praga se establecen comités nacionales revolucionarios. El pueblo libera a tres mil presos políticos de la prisión nazi sita en la capital.

En la noche del 5 al 6 de mayo se levantan en Praga 1.600 barricadas. Y en ellas, el pueblo insurrecto, con las armas arrebatadas a los ocupantes.

El 6 de mayo, el primer frente ucraniano desde Dresde, y el segundo y el cuarto desde Moravia, inician la última operación militar de la Segunda Guerra Mundial en Europa: la "Operación Praga".

Su objetivo es acudir de inmediato en ayuda de la capital checoslovaca insurrecta, liquidar al remanente del ejército hitleriano, y concluir la liberación de Checoslovaquia.

Mientras tanto, la situación en Praga se torna muy difícil. La ciudad es bombardeada. Los SS asesinan fríamente a mujeres y niños escondidos en los refugios antiaéreos. Escasean las municiones y las armas.

El primer tanque soviético entró en Praga a las cuatro de la madrugada del 9 de Mayo.

Praga, la última capital europea en poder de los nazis, fue liberada por el ejército soviético el 9 de mayo de 1945.

Y mientras los praguenses colmaban de flores, besos y abrazos a sus libertadores, muchos otros soviéticos seguían luchando contra los últimos contingentes alemanes en territorio checoslovaco.

Así ocurrieron los hechos, pero no sólo así.

El levantamiento del pueblo checo estalló el primero de mayo en la ciudad morava de Prerov, y culminó con el levantamiento praguense, el 5 de mayo.

En el levantamiento participaron unos 100 mil checos y moravos, de los cuales unos 8 mil cayeron en combate o fueron asesinados por los nazis. Estos 100 mil checos lucharon contra el remanente del ejército alemán, es decir, casi un millón de soldados. En la capital checoslovaca fueron registradas 3 700 víctimas checas.

El llamamiento de ayuda urgente, transmitido el 5 de mayo por la Radio praguense, fue dirigido a todos los aliados, es decir, tanto a los soviéticos, como a los norteamericanos.

Ese mismo día, los norteamericanos liberaron la parte sudoccidental de Bohemia. Les faltaron sólo dos horas y varias decenas de kilómetros para lograr liberar también a Praga.

Además, en los suburbios sudoccidentales de Praga estaban luchando también las tropas del general ruso antiestalinista, Vlasov, que inmediatamente brindaron su ayuda a los insurrectos praguenses, pero la dirección del levantamiento, influída por los comunistas, rechazó oficialmente la ayuda de los hombres de Vlasov.

En las calles praguenses se seguía combatiendo y la Radio continuaba transmitiendo sus llamamientos. En Praga morían inútilmente ciudadanos indefensos. Una situación absurda. ¿Por qué?

De las reflexiones del ex-primer ministro británico Winston Churchil sobre la situación de aquel entonces, leemos:

"EEUU se encontraba en los umbrales de la victoria sin tener un programa político, sin la voluntad de moderar la situación en el momento de mayor urgencia. Nosotros en Gran Bretaña no teníamos fuerzas suficientes para poder imponer la solución. Sólo podíamos advertir."

¿Qué significan estas declaraciones de Winston Churchil?

Los norteamericanos no llegaron a comprender lo que estaba en juego, es decir, las premisas del futuro arreglo político en Europa Central. Se detuvieron en Bohemia Occidental para no indignar a Stalin que quería ser el primero en llegar a Praga y figurar como libertador de toda Checoslovaquia.

Stalin sabía muy bien que para poder llevar a cabo su proyecto de dominar a Europa Central, oriental y sudoriental, necesitaba dominar también a Checoslovaquia. Sabía también que la liberación de la parte oriental de Checoslovaquia por parte del ejército soviético, podría ser opacada por la liberación de Praga por los norteamericanos. Por lo tanto exigió que los norteamericanos no continuaran su ofensiva hasta Praga.

Y el general Eisenhower obedeció, a pesar de que hacia el seis de mayo ya había logrado entrar en Praga una unidad de avanzada norteamericana.

A Stalin poco le importaba que debido a este pérfido cálculo suyo, los praguenses tuvieran que luchar inútilmente contra la supremacía alemana hasta el nueve de mayo. Aunque, como es sabido, toda Europa, a excepción de Rusia, celebra la victoria definitiva ya el ocho de mayo, o el 30 de abril, cuando cayó Berlín.

La vacilación norteamericana y los cálculos de Stalin costaron a Checoslovaquia más de 40 años de dominio soviético y del experimento devastador de edificación del socialismo. Stalin ganó y la democracia perdió.

Pero en aquellos días 8 y 9 de mayo de 1945 todavía nadie lo sabía. Nadie conocía la situación real de aquel entonces, y mucho menos el futuro. Reinaba la alegría por el fin del mayor conflicto bélico que haya vivido la Humanidad.

Teniendo en cuenta todos estos antecedentes, tenemos que constatar objetivamente que las víctimas que hubo en Praga del 5 al 9 de mayo fueron inútiles. Esto vale tanto para los praguenses, como para los soldados soviéticos, aunque ambas partes compartieron la alegría por el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Pero sin los cálculos de Stalin, la alegría general habría podido haberse compartido ya desde el 5 o el 7 de mayo, cuando los tanques norteamericanos ya se encontraban en Bohemia Occidental y en la ciudad francesa de Reims fue firmada la capitulación incondicional de la Alemania hitleriana.

08-05-2001