Dictadas condenas por corrupción en la Primera División de fútbol

16-03-2006

El Tribunal Distrital de Praga sentenció este miércoles, en relación con el mayor escándalo de corrupción en la Primera División de fútbol checa, a once funcionarios y árbitros futbolísticos a penas condicionales, la prohibición de desempeñarse en el fútbol y sanciones financieras.

Ivan Horník (Foto: CTK)Ivan Horník (Foto: CTK) Hablaban de manzanas, carpas y gasóleo, pero no se referían a horticultura, piscicultura, ni al estado de los depósitos de sus automóviles. Manzana, carpa y un litro de gasóleo, en el argot de los funcionarios y árbitros futbolísticos, siempre significaba lo mismo: mil coronas, es decir, 33 euros.

El Tribunal Distrital de Praga basó su veredicto principalmente en las escuchas de la policía, que monitoreó a largo plazo la actuación de los sospechosos. La Televisión Checa publicó este miércoles una de las escuchas.

"Están a disposición 40 litros de gasóleo por la cruz y 70 litros por tres", ése era uno de los códigos del ex director deportivo del club Viktoria Zizkov Ivan Horník, principal acusado del caso, al ofrecer sobornos a los árbitros. Se trataba de una tarifa habitual: 40 mil coronas por el empate y 70 por tres puntos, o sea por la victoria. En base a las escuchas policiales, la juez Markéta Polanecká no tuvo duda de que Horník intentaba influir los partidos de la Primera División.

"Condené al señor Horník por ofrecer sobornos a los codemandados. Y a los demás funcionarios y árbitros por no haber rechazado esas ofertas. Desde este punto de vista es irrelevante si al final recibieron el soborno o no y cómo rigieron el respectivo partido", así jusitificó la juez su veredicto.

Por su parte, el ex director deportivo Ivan Horník, expresó sentirse inocente.

"Como no sabía que la policía escuchaba mis llamadas telefónicas las 24 horas del día durante 10 meses, es posible que haya dicho un montón de tonterías, pero quisiera subrayar que no he sobornado a nadie", resaltó Horník.

En la Sala de Audiencia se oyeron algunas excusas bastante curiosas, como por ejemplo la del árbitro Igor Gulajev: "No sabía qué significaban las 'manzanas'. Yo le dije 'vale' a Horník, pero eso no quería decir que estuviese de acuerdo, lo dije irónicamente para poder terminar así la llamada telefónica".

De todas formas, la juez no les creyó y condenó a Horník a siete meses de privación de libertad condicional con cinco años de período de prueba, la prohibición de desempeñarse en el fútbol durante diez años y a pagar una multa que asciende a 900 mil coronas, equivalentes a 30 mil euros. Y a pesar de que los otros diez funcionarios y árbitros se salvaron con sanciones menos duras, el fiscal se mostró satisfecho una vez terminada la audiencia.

Los veredictos aún no son válidos, ya que tanto el fiscal como los abogados están considerando la posibilidad de recurrir a la apelación.

16-03-2006