Desaparecen los "pinos de resonancia" de los bosques checos

25-01-2007

Los pinos cuya madera se utiliza gracias a sus extraordinarias características de resonancia para la fabricación de instrumentos musicales desaparecen paulatinamente de los bosques checos.

Foto: Morty, Creative Commons 2.0Foto: Morty, Creative Commons 2.0 El vienés Anton Walter usó la madera de los llamados "pinos de resonancia" de la sierra de Sumava para fabricar fortepianos para el famoso compositor Wolfgang Amadeus Mozart.

Ahora los fabricantes tradicionales de instrumentos musicales están preocupados. Las reservas de la milagrosa "madera de resonancia" checa, que durante siglos se exportaba al mundo entero, se van agotando no solamente en los bosques densos al sur de Bohemia, sino en todo el país.

En los últimos años ha cambiado sustancialmente la gestión económica de los bosques checos. En los parques nacionales, donde todavía crecen los "pinos de resonancia", está prohibido estrictamente talar los árboles. Además, debido a los cambios climatológicos y las emisiones industriales, los pinos no alcanzan la edad suficiente para que se cree en el tronco la capa de madera de resonancia. Otro factor desfavorable es el hecho de que los árboles se plantan en distancias más grandes uno del otro, puesto que demasiada luz puede destruir las calidades de resonancia.

La madera de resonancia, que crece lentamente en la circunferencia del tronco de un pino después de llegar a los 120 años de edad, tiene que cumplir una serie de criterios. El árbol no debe situarse al margen de un bosque, sino en el medio, y mejor en la parte septentrional de una pendiente. En la parte inferior del tronco no puede aparecer ni un nudo y los anillos anuales tienen que ser regulares y densos, alejado uno del otro un cuarto de centímetro como máximo.

Hace cien años la madera de los pinos "musicales" se trabajó directamente en varios aserraderos ubicados directamente en Sumava, hoy no existe en la zona ninguno.

Los fabricantes de instrumentos pueden sustituir parcialmente la madera de resonancia checa por una similar procedente de los Alpes o Bosnia, pero el aumento de los costes podría significar el fin de este ramo tradicional checo que hasta el momento logra resistir con la calidad a la barata producción china.

25-01-2007