Cuando éramos dioses

14-11-2006

El marketing futbolístico ha creado un mundo paralelo entorno a los jugadores, un mundo en el que los sueldos van más allá de lo imaginable, en el que cada victoria de un equipo se convierte en una gesta, en el que cada jugador es un pequeño héroe contemporáneo. Pero cuál es la situación en el fútbol checo?

Hasta hace unos diez años el mundo del fútbol seguía unas pautas más allá de las demás profesiones. Se valoraba muy por encima, y se trataba de un pseudomundo que mezclaba deporte e intereses económicos. Desde hace diez años, sin embargo, el mundo del fútbol se ha convertido en una tremenda máquina comercial que descubre, encumbra y consume jugadores a la velocidad del rayo.

La maquinaria del mundo del fútbol es tan potente que moviliza cientos de miles de personas cada fin de semana en los estadios de todo el mundo. También es capaz de revolucionar toda una ciudad, como ocurrió en España en el verano de 1995, cuando los clubes Sevilla y Celta firmaron su descenso administrativo a segunda división B, lo que provocó huelgas, manifestaciones y disturbios en Sevilla y Vigo hasta que se consiguió la permanencia de ambos clubes, modificando con ello el formato de la Liga de fútbol profesional.

Pero la maquinaria del fútbol estalló a partir del año 2000, en el que el Real Madrid firmó al futbolista Luis Figo por 7000 millones de pesetas, unos 40 millones de euros. Desde entonces el precio de los traspasos y de los sueldos ha aumentado a una velocidad vertiginosa.

En la República Checa el fichaje de Karel Poborský por el Sparta Praga en 2002 creó muchas controversias por las cantidades económicas que reclamaba el jugador. Supuestamente Poborský, que había militado en grandes equipos europeos como la Lazio, el Benfica o el Manchester United, exigió a su nuevo equipo cobrar 30 millones de coronas, alrededor de un millón de euros anuales.

Esta cifra rompía todas las previsiones de la liga de fútbol checo. Los jugadores mejor pagados de la liga checa podrían cobrar alrededor de un millón de coronas, unos 35.000 euros anuales. Sin embargo, en la Liga española el sueldo medio de un jugador mediocre de un equipo medio de la primera división española rondaría el millón de euros, la astronómica cifra que exigía Poborský para jugar en el Sparta.

Recientemente, el diario Sport publicó un artículo sobre cómo motivar a los jugadores de fútbol checos imponiéndoles multas por sus errores. En la República Checa, por lo tanto, los jugadores todavía no cobran sueldos astronómicos, y esa es una de las razones por las que la mayoría de los grandes futbolistas del país deciden hacer las maletas y jugar en otros equipos europeos, incluso de segunda división, donde cobrarán mucho más que en un club checo.

Respecto a los salarios más altos del continente, algunos jugadores de primera línea como Ronaldo, Beckham o Raúl perciben anualmente de sus clubes 6,5 millones de euros. Sin embargo, este no es el ingreso definitivo, ya que si añadimos los ingresos por publicidad obtenemos que por ejemplo David Beckham cobra 18 millones de euros anuales, Ronaldo 17, Henry y Lampard 10 y Van Nistelrooy 14. El jugador mejor pagado es Ronaldinho, que milita en las filas del Barcelona y percibe 23 millones de euros anuales entre salario y compromisos publicitarios.

14-11-2006