Checos aspiran a subir al Nanga Parbat por el mayor precipicio del mundo

Marek Holeček y Tomáš Petreček son dos montañeros checos que pretenden subir a uno de los ochomiles más peligrosos, el Nanga Parbat, superando la mayor pared del mundo.

Nanga Parbat (Foto: Guilhem Vellut, Creative Commons 2.0)Nanga Parbat (Foto: Guilhem Vellut, Creative Commons 2.0) A pesar de que la mayor parte de los checos pasa sus vacaciones de verano en playas del sur de Europa, hay personas que van buscando exactamente lo opuesto. Entre ellos los montañeros checos Marek Holeček y Tomáš Petreček, quienes optaron por intentar subir uno de los picos más peligrosos del mundo, el legendario Nanga Parbat, situado en el territorio en disputa entre Pakistán e India.

Además, los dos atrevidos elijieron una ruta muy especial, la pared de Rupal, la más alta y larga del mundo. Este precipicio cuyo desnivel es de unos 4.600 metros tiene características realmente extremas, explica Holeček.

“No se trata precisamente de una pista de esquí, ni de lejos. Es una pared abrupta, casi vertical”.

El Nanga Parbat se encuentra con sus 8.126 metros entre las diez montañas más altas del mundo, y el primero en superarla fue el austríaco Hermann Buhl en 1953, quien hasta tuvo que recurrir al uso de metanfetamina para llegar a la cumbre. Antes de su éxito habían muerto intentando subir 31 personas.

Marek Holeček (Foto: Petr Jandík, CC BY 3.0)Marek Holeček (Foto: Petr Jandík, CC BY 3.0) Hasta el año 1990, el 77% de los que habían alcanzado el pico no regresaron. Por eso el Nanga Parbat, en español “la montaña desnuda”, empezó a ser llamada también “la montaña asesina”.

Holeček ya subió la montaña antes. Esta vez le acompañará Tomáš Petreček. Holeček sostiene que elegir un buen compañero es lo más importante.

“Pues ese chico es más joven, más rápido y más mañoso que yo. Por eso me lo llevo conmigo, para que me motive y para que me ayude en las situaciones difíciles”.

La expedición Nanga Parbat 2018 arrancó la semana pasada y ambos aventureros ya se encuentran en el campo base para aclimatarse, explica Petreček.

“Todo va a depender del tiempo. Vamos a aclimatarnos debajo de la pared de Daimir y luego nos trasladaremos a la pared de Rupal que nos servirá de camino”.

Toda la expedición es concebida en estilo alpinista, lo que significa que no se van a utilizar bombonas de oxígeno ni ayuda de otras personas para llevar el equipaje. El eventual éxito dependerá no solamente de las habilidades físicas y de los montañeros, sino también del tiempo.