Baja el índice de presidiarios en la República Checa

10-12-2018

Chequia tiene la suerte de que en sus prisiones se desocupan celdas y no llegan más condenados. No obstante, las instituciones de justicia consideran que deben ampliarse y mejorarse las cárceles existentes.

Foto ilustrativa: Kristýna MakováFoto ilustrativa: Kristýna Maková Cómo transcurre una mañana en una cárcel checa nos lo describe la señora Jolana, quien estuvo presa durante diez meses en la cárcel de mujeres Věžnice Světla nad Sázavou a causa de un robo.

Věznice Světlá nad Sázavou, foto: archivo de la cárcel Světlá nad SázavouVěznice Světlá nad Sázavou, foto: archivo de la cárcel Světlá nad Sázavou ″A un cuarto para las seis tenemos que levantarnos y a las seis de la mañana estar parados en fila para que nos cuenten; debemos tener la cama tendida, no tener ningún desorden en los armarios. A todo eso se le hace mucho seguimiento″.

La cantidad de encarcelamientos ya lleva un tiempo bajando en la República Checa. Según las estadísticas oficiales, en la primavera pasada había un total de 22 800 presos y ahora hay 1100 menos. Los motivos de este aparente vacío en las cárceles los explica el Ministro de Justicia checo, Jan Kněžínek.

″Se debe a que está bajando el índice de criminalidad y puede ser que ligeramente esté bajando la cantidad de delitos monetarios. Sin embargo, nuestras cárceles, en general, siguen estando ocupadas al 100% de su capacidad. Igualmente, tenemos que seguir considerando la ampliación de dicha capacidad, entre otras cosas porque nuestras cárceles realmente no responden a las tendencias del siglo XXI″.

 Jan Kněžínek, foto: ČT24 Jan Kněžínek, foto: ČT24 Según el Servicio de Prisiones faltan 700 plazas para presos, por lo que entre sus planes para el próximo año está el agrandar los actuales espacios carcelarios. De aprobarse un nuevo plan territorial en la ciudad de Tábor, al suroeste de la República, se quisiera construir una nueva cárcel sobre el terreno de un antiguo aeropuerto.

El nuevo alcalde de Tábor, Štěpán Pavlík, no tiene expectativa de que la ciudad desee la presencia de una cárcel. El Ministro de Justicia, Jan Kněžínek, afirma que “una nueva cárcel no implica un ambiente inhóspito. Es, por el contrario, algo que los residentes podrían aprovechar″.

La idea de la cárcel como un lugar beneficioso para los ciudadanos la respaldan razones prácticas, como que generan oportunidades laborales para la región y que ahuyentan cualquier posible amenaza de hurto por la presencia constante de los cuerpos de seguridad.

10-12-2018