Antonín Kalina, el checo que salvó a unos 1.000 niños judíos

Antonín Kalina fue un héroe desconocido para los checos. Durante la Segunda Guerra Mundial salvó la vida de unos 1.000 niños judíos del campo de concentración de Buchenwald. Su hazaña solo es comparable con la del británico Nicholas Winton.

Antonín Kalina, foto: página web oficial del Yad VasemAntonín Kalina, foto: página web oficial del Yad Vasem Antonín Kalina nunca habló de lo que hizo en el campo de concentración de Buchenwald. Desafió a los nazis y salvó la vida de unos 1.000 niños judíos. El periodista checo Stanislav Motl realizó una investigación sobre Kalina, cuya hazaña se conocía en Israel y en EE.UU., pero no en su tierra natal. Tras varios años de investigación, Motl escribió un libro sobre Kalina y esta semana la TV Checa transmitió el documental Los Niños de Antonín Kalina.

Entre los años 1944 y 1945 fueron transportadas al campo de concentración de Buchenwald unas 100.000 personas, muchos eran niños procedentes de toda Europa.

En medio de los adultos se encontraba el checo Antonín Kalina, que se entregó a la salvación de los niños judíos, según recordó Stanislav Motl.

“Falsificó los nombres de los niños para ocultar que eran judíos. Con frecuencia escribió en las puertas de algunos edificios la palabra tifus, para evitar que los nazis entraran a controlarlos. Utilizó toda una serie de trucos para proteger a los menores”.

Los niños de Buchenwald, foto: public domainLos niños de Buchenwald, foto: public domain La vida en Buchenwald era muy difícil, cada uno trataba de salvarse por sus medios y no se preocupaba por el destino de los demás. Pero ese no fue el caso de Antonín Kalina, subrayó Motl.

“Corrió un riesgo enorme. Tengo la sensación de que hasta el final de sus días no consideró que su proceder fuera un acto heroico. Fue uno de esos que consideran que semejantes acciones son una obligación”.

Imre Kertezs y Ellie Wiesel fueron salvados por Kalina

Antonín Kalina nació en 1902 en la ciudad de Třebíč como uno de los 12 hijos de una familia pobre. La miseria en la que le tocó vivir fue el motor que le llevó hasta el Partido Comunista. Su militancia en dicha agrupación sirvió para que los nazis lo enviaran primero al campo de concentración de Dachau y después a Buchenwald.

La enorme cantidad de niños que se encontraban en aquel infierno le conmovió de tal manera que ideó actividades para la distracción de los pequeños. Les daba clases y se esforzó por llevarles raciones extra de comida, pero sobre todo trató de salvarles la vida.

El Bloque 66 del campo de Buchenwald estaba destinado a los niños y Kalina llegó a engañar a los nazis asegurando y demostrando que muchos de aquellos chicos no eran judíos.

Los niños de Buchenwald, foto: public domainLos niños de Buchenwald, foto: public domain Falsificó gran cantidad de documentos para que de golpe los judíos fueran arios internados allí por diversas razones y poco a poco les quitó las estrellas amarillas de la vestimenta. Entre los niños salvados por Kalina se encontraban dos que más tarde recibieran el Premio Nobel: Imre Kertesz y Elie Wiesel.

Después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, Kalina regresó a Checoslovaquia. Empezó a trabajar en Praga y nunca habló de aquella época.

Antonín Kalina murió en 1990. En 2012 fue galardonado a manera póstuma con la distinción “Justo entre la Naciones” de Israel y dos años después el presidente checo, Miloš Zeman, le otorgó la Medalla al Mérito.

El documental de la TV Checa revela al público la proeza de Antonín Kalina, que al igual que el británico Nicholas Winton salvó a centenares de niños condenados a muerte por el nazismo.