Primer encuentro con la escuela

28-01-2005

Lo conocen, amigos. Había mañanas en que preferían colocarse el colchón sobre la cabeza y no asomar la nariz por miedo a lo que les aportara el día, o al contrario, había mañanas en que esperaban con impaciencia que acabase la noche para saltar de la cama al encuentro de una nueva aventura. La matriculación en la escuela primaria es, sin duda, uno de esos acontecimientos en la vida que puede provocar dichas sensaciones. Cómo viven estos días el primer encuentro con los centros escolares los niños checos y sus padres, éste será el tema de la presente A toda marcha.

Klára, hoy alumna de cuarto curso, recuerda que estaba muy nerviosa al presentarse a la matriculación en la escuela primaria.

"Teníamos que identificar varios colores y formas, pero las maestras eran muy amables, y al final recibí un cisne de papel. Pude escoger entre un cisne y una mariquita, y me decidí por el cisne".

Este año han preparado en la escuela de Klára matriculaciones al estilo de Harry Potter.

"Las maestras de disfrazan de brujas y dejan a los niños cruzar un río. Los disfraces los hemos confeccionado todos juntos. Nuestra clase ha hecho los sombreros, los alumnos mayores las gafas, otros las varitas mágicas".

También en la escuela de Barbora, que hoy frecuenta el segundo curso, les espera una sorpresa a los futuros alumnos pequeños.

"Preparamos cerditos de arcilla y les pegamos caramelos. Luego los envolvemos en un saquito, que la maestra regalará a los niños que vengan a matricularse".

Barbora confiesa que siente un poco de envidia de los escolares novatos.

"Sí, envidio un poquito a los que vienen por primera vez a la escuela, porque en el segundo curso las maestras ya son más severas".

Rosta, de seis años de edad, tiene un gran día por delante. Ya sabe firmar su nombre con letras de molde, y pronto aprenderá mucho más. Su madre Katerina nos contó algunos pormenores de los preparativos para la escuela de su hijo primogénito.

"Nos recomiendan que no enseñemos a los niños a escribir, contar y leer, ya que todo esto lo van a aprender en la escuela. Debemos acostumbrarlos a ser independientes, que sepan vestirse solos, ponerse los zapatos, ir al baño, etc. En la matriculación, el niño pintará un dibujo para que los maestros vean cómo sujeta el lápiz, pues si lo apoya sobre los tres dedos, no es correcto. También tendrá que recitar un poema o cantar una canción, y distinguir los colores y las formas - un círculo, un cuadrado, un triángulo, una estrella..."

¿Y le ilusiona al pequeño Rosta la escuela?

"Ya le ilusiona. No le ilusionaba, y creo que lo había causado yo, porque mi hijo es muy lento y flemático, todo le da igual, y yo le decía: cuando empieces a ir a la escuela será un horror. Así que ahora trato de controlarme. Hace poco Rosta me ha dicho: me ilusiona la escuela porque voy a aprender a leer y a escribir. Por su cumpleaños le regalamos una mochila escolar, está entusiasmado y juega a que no regresa de la guardería, sino de la escuela, comentándome que ha sacado veinte sobresalientes. En otoño fue a ver con los niños de la guardería las clases del primer curso, y luego nos contó que le había gustado mucho, que al fondo de la clase incluso había una alfombra para jugar".

 

En esta A toda marcha hemos conversado sobre la inscripción en las escuelas en la República Checa. ¿Y Uds., amigos oyentes, se acuerdan de su primer encuentro con la escuela?

28-01-2005