La equinoterapia ayuda a niños discapacitados

20-02-2004

La señora Jana tiene una hija de once años, Lucie, que nació con retraso mental. Sufre un retardo parcial psicomotriz. No domina todos los movimientos, especialmente la mecánica ligera, y es psíquicamente atrasada. También a Lucie, al igual que a otros niños discapacitados, le ayuda mucho la equinoterapia.

Foto: karakal, Creative Commons 3.0Foto: karakal, Creative Commons 3.0 ¿Cómo se enteró de la equinoterapia?

"Nosotros frecuentamos un círculo de ayuda para niños discapacitados y uno de los círculos que ellos organizan es precisamente la equinoterapia".

¿Por qué ha optado por la equinoterapia y quién se la recomendó?

"Bueno, nosotros frecuentamos también otros tipos de terapia, por ejemplo la natación. Y esto es, digamos, otra forma de ampliar los servicios sobre el tratamiento que damos a nuestra hija, y nos la recomendaron precisamente allí, en el círculo Motýlek".

¿A dónde acude su hija para la equinoterapia?

"Nosotros vivimos prácticamente a las afueras de Praga y el centro de la equinoterapia está en una aldea muy próxima, a unos quince minutos en autobús. Acudimos una vez a la semana desde hace un año y medio, aproximadamente".

¿En qué consiste la equinoterapia?

"Los niños montan a caballo, dan una vuelta que dura aproximadamente quince minutos. La verdad que parece poco, pero a ellos les cansa y regresan cansaditos. Después tienen la posibilidad de acercarse a los caballos. A veces pueden limpiarlos, darles, por ejemplo, una manzana o un pan".

 

¿Le ha ayudado la equinoterapia a su hija?

"Bueno, debemos admitir que no se trata de una terapia milagrosa, que la niña en medio año se olvide de todos los trastornos que sufre y de repente esté sana. Esto no, pero le ha ayudado a ganar la confianza en sí misma, a perder el miedo a los animales. Hay que decir, por ejemplo, que la primera vez que llegamos, tuvo que ir una persona a cada lado del caballo porque ella se balanceaba de un lado por otro, parecía que iba a caerse. Ahora ya se sienta con seguridad en el caballo, se sienta bien derechita. Bueno, parece una dama montando".

¿Es decir que la primera vez que su hija montó a caballo tuvo miedo?

"Yo diría que no miedo, no como terror, pero sí cierto respeto, desconfianza, no estaba muy segura de sí misma".

¿Cuáles fueron sus primeras reacciones y cuáles son las reacciones actuales de su hija a la equinoterapia?

"Las primeras veces fue muy difícil prácticamente obligarla. Ella quería montarse pero al mismo tiempo sentía un cierto temor. Se acercaba al caballo con miedo, iba a acariciarlo pero retiraba la manita antes de tocarlo. Ahora ya se acerca a los caballos sin problemas, ayuda a cepillarlos. Al sentarse, ya sabe montarlo, sabe a qué lado poner la pierna. Realmente creo que en esto es una gran ayuda".

¿Entonces recomendaría la equinoterapia a otros padres cuyos hijos sufren lo mismo que su hija?

"Yo diría que se la podemos recomendar tanto a padres de niños discapacitados como a padres de niños sanos, porque incluso un niño sano tiene cierta flojera en la espalda y puede ganar cierta confianza en sí mismo y el cariño al animal. Yo creo que es una terapia muy recomendable para cualquiera".

Y ustedes, estimados oyentes, ¿tienen experiencia con la equinoterapia?

20-02-2004