Cada vez más jóvenes checos experimentan la droga

31-10-2003

La droga, esa plaga de la era moderna, está presente también en la República Checa. Sus víctimas son, sobretodo, los jóvenes. Los estupefacientes más extendidos en el país son la pervitina y la heroína. Según datos oficiales, más de 37 mil checos consumen estas dos drogas. Un gran número de jóvenes aspira tolueno o fuma marihuana. Los especialistas se encuentran alarmados ya que entre los drogadictos hay cada vez más niños menores de 15 años.

Jana, de Praga, tiene hoy 24 años de edad. A los diecisiete decidió emprender su propio camino. Abandonó los estudios y cortó toda relación con su familia. Pero no todo fue color de rosa como se lo había imaginado. Actualmente asiste a tratamientos con metadona para librarse de la dependencia de los estupefacientes.

"Comencé a consumir drogas a los veinte años. Primero quise probarlo y, al darme cuenta que me ayudaban a olvidarme de mis problemas, recurría a ellas a diario. Esto duró tres años, primero probé pervitina y más tarde heroína y otros estupefacientes", cuenta Jana.

Entonces, Jana buscaba en la droga un escape, el olvido. No tenía coraje de volver a casa. Con anterioridad había conocido a un hombre mucho mayor que ella con quien se casó. El esposo la maltrataba, a diario la golpeaba. La droga ayudaba a Jana a sentirse mejor. Pero un día no pudo más, estaba arruinada psíquica y físicamente. Logró reaccionar a tiempo y acudió a Drop-In, un centro capitalino de ayuda a los drogadictos. Allí la inscribieron en una terapia con metadona, cuyo significado explica Andrea Sudíková, socióloga de uno de los centros médicos para el tratamiento de drogadictos, en Praga.

"Durante la terapia, los drogadictos consumen bajo dirección médica metadona, que ayuda a substituir la droga aunque sus efectos no son alucinógenos. La ración se va reduciendo y, después de cierto tiempo, los drogadictos pueden reincorporarse a la vida normal y librarse de la droga. Claro, el tratamiento es mucho más complejo y requiere la cooperación del paciente con varios especialistas".

Jana asiste al programa de recuperación desde hace más de un año y está convencida de que logrará ganar esta batalla. Se divorció y quiere volver a vivir una vida normal.

"Estoy decidida a no consumir drogas nunca más y ahora intento volver a la vida que abandoné hace más de tres años. Desearía también restablecer las relaciones con mi familia", afirma Jana.

Jana admite hoy que los estupefacientes sólo traen problemas y que a ella le hicieron mucho daño.

"Puedo decir que la droga me quitó tres años de vida y me llevó a desconfiar de la gente. A cambio, no me aportó nada, absolutamente nada".

Jana trabaja actualmente en una empresa de telefonía y no ha tenido problemas en su trabajo. Pero no oculta que teme si logrará superar para siempre la drogadicción. Al hablar de los motivos que llevan a los jóvenes checos a las drogas, afirma que la mayoría las prueban por curiosidad, por ser algo prohibido y no piensan en lo que luego puede pasar. Según Jana, la drogadicción depende también del ambiente en la familia.

"En mi familia, por ejemplo, nunca se hablaba de las drogas ni de otras cosas semejantes, porque todo eso era algo fuera de lo común. Yo deseaba hablar de ciertas cosas con mi madre pero fue imposible. Fui educada por el método: órdenes, prohibiciones, recompensa, castigo. A lo mejor ya entonces comenzó mi "rebelión" que más tarde culminó en la drogadicción. Es muy importante que en la familia haya confianza y comprensión".

En esta A Toda Marcha, Jana, de Praga, compartió con nosotros sus experiencias con las drogas.

¿Y, ustedes, amigos, qué opinan sobre el consumo de estupefacientes?

31-10-2003