El enigma llamado Castillo de Praga

31-01-2004

Su silueta se alza sobre la madre de las urbes checas, la ciudad de las cien torres, la Praga de oro. No encontramos quizá en Europa otro lugar que durante más de mil años continuamente fuera centro de un Estado. Aún después de los doce siglos de su existencia el Castillo de Praga no ha develado todos sus secretos y depara nuevas sorpresas.

Princesa mítica Libuse profetizó la fundación del Castillo de PragaPrincesa mítica Libuse profetizó la fundación del Castillo de Praga "Veo una gran ciudad cuya fama toca las estrellas", profetizó la princesa mítica Libuse la fundación del Castillo de Praga. "Diríjanse al bosque profundo", mandó a los hombres de su cortejo. "Allí encontrarán a dos hombres tallando un umbral. En ese lugar construyan la nueva ciudad que llamarán según el umbral - 'práh' en checo -, Praha - Praga". Así describe los sucesos una leyenda antigua checa.

Según fuentes históricas, el Castillo de Praga fue fundado alrededor del año 880 por el príncipe Borivoj, el primer soberano de la casa de los Premislitas históricamente comprobado. Como primeros en Bohemia, Borivoj y su esposa Ludmila, abuelos del patrono checo San Venceslao recibieron en Moravia el bautizo del apóstol eslavo Metodio.

El lugar que Borivoj escogió fue genial, expresó un historiador. El sitio se llamaba entonces Svinská hora - "Montaña cochina", según su forma que recordaba la espalda de un delfín, animal que la gente denominaba hasta la edad media "cochino marino".

En la montaña se encontraba una pequeña colina llamada Zizi, según afirma el cronista checo Cosmas, y en la colina se hallaba antes un campo de reunión con un lugar de sacrificios pagano. Allí, el príncipe Borivoj mandó construir una iglesia consagrada a la Virgen María, el primer edificio en el lugar del futuro Castillo de Praga.

Hasta aquí, todo parecería bien claro. Sin embargo, hace unos diez años los arqueólogos toparon durante las excavaciones con hallazgos que indicaban que el territorio del actual Castillo de Praga había sido poblado y aprovechado ampliamente ya 80 años antes de que en las escrituras apareciera Borivoj.

Los restos de desperdicios que en aquella época producían cada hogar y los animales domésticos, o que surgían durante la fabricación artesanal, así como los restos de madera, que los arqueólogos descubrieron en el lugar, demuestran la existencia de una población más numerosa ya alrededor del año 800.

"Hay tanto material y tantas capas, que no sería posible que se hubieran depositado en un período tan corto como era el gobierno de Borivoj", explica el director de la investigación arqueológica en el Castillo de Praga, Jan Frolík, exponiendo su imagen de ese poblado.

"La colina en la que hoy se encuentra el Castillo de Praga era muy diferente. Hoy es llana. Nos imaginamos que en aquella época era más bien una roca. Había aquí una fuente de agua que posibilitaba la población. Alrededor del 800 rodearon toda la zona con un foso. Este existía durante algún tiempo, luego la superficie no les resultaba suficiente y la población se extendió a todo el territorio del actual Castillo de Praga".

De la época de esa ampliación proceden los ricos hallazgos, entre ellos también joyas menudas, en los que los arqueólogos apoyan su teoría sobre la existencia más antigua del Castillo de Praga. Pero, ¿quién entonces fundó el Castillo de Praga?

"Este es un misterio, de las fuentes escritas no se puede averiguar. En base a los hallazgos arqueológicos podemos deducir que la población desempeñaba un papel central, ya que estaba presente la élite de la sociedad, individuos con alto rango social - son aquellos que perdieron las joyas en el patio Slevarenský dvorek, al lado de la Caballeriza Imperial, hoy utilizada como sala de exposiciones", relata Jan Frolík.

Además, en 1929 los arqueólogos encontraron una tumba de un hombre enterrado con una espada y toda una serie de armas. Todo indica que pueda tratarse de un soberano. Es el único caso de una persona sepultada con la espada en toda la región de Praga, explica Jan Frolík.

"La tumba debe ser más antigua que la adopción del cristianismo en Bohemia, lo que una vez más señalaría la época anterior a la Borivoj. Debe haber sido una persona próxima a los que dominaban el lugar. Quién fue, eso no lo sabemos. Podríamos incluso suponer que no era Premislita porque los antropólogos afirman que el guerrero no provenía de esa estirpe".

Durante el reinado del hijo de Borivoj, Spytihnev I, entre los años 895 y 915, el territorio del Castillo de Praga fue rodeado con un vallado de arcilla, sostenido por una construcción de madera y en la parte exterior, de cara al enemigo, chapado con piedras. Esta fortificación funcionaba hasta 1135, año en que fue sustituida por una muralla de piedra.

De Spytihnev no se sabe mucho, pero era un soberano muy significativo. De considerar a su padre Borivoj como fundador del Estado checo, Spytihnev sería el que estabilizó el poder en el país, construyendo un sistema de poblados fortificados, y fortificando asimismo el Castillo de Praga.

..."en el centro del Castillo de Praga se encuentra todavía hoy el trono de príncipe por cuya ocupación fue derramada sangre de miles de guerreros checos...", exclamó alguien en el año 1142.

Castillo de Praga de hoyCastillo de Praga de hoy Encontrar el trono de príncipe es sueño aún no cumplido de todos los arqueólogos checos. Su existencia se menciona ya en las crónicas más viejas, dice Jan Frolík, director de la investigación arqueológica en el Castillo de Praga.

"Se trataba probablemente de una piedra labrada, u orginalmente de una formación natural aquí en la colina adaptada para que sirviera de asiento. Después de ser elegido el futuro príncipe y antes de que asumiera el poder, se celebró un ritual solemne. El elegido fue sentado en el trono y proclamado príncipe por la muchedumbre a su alrededor. Quien no pasó por este ritual, no era considerado príncipe legítimo", explica Frolík.

Este ritual se mantuvo desde los tiempos más remotos de la historia checa hasta el siglo XII, cuando los príncipes checos pasaron a ser reyes. Se trataba de una ceremonia precristiana y muy arcaica, divulgada en muchos países europeos. Las tierras checas fueron uno de los pocos países en los que el ritual se mantuvo tantos años.

¿Volverá a aparecer un día el trono de príncipe a la luz del día? ¿Cuántos secretos más quedan por desvelar? Las paredes del Castillo de Praga fueron testigo de los acontecimientos más importantes en la vida del pueblo checo. Tras siete cerraduras guarda el tesoro más valios de la nación, la joyas de la Corona Checa. Su tesoro aún más valioso es su historia, la historia de la sede antigua de los soberanos checos.

31-01-2004