El lamentable destino de los monumentos judíos durante el nazismo y comunismo

28-11-2015

La franja fronteriza del norte de Bohemia, comprendida en su momento en los Sudetes, representó a lo largo de los siglos un espacio de convivencia de checos y alemanes. El hecho de que la zona fue habitada también por una numerosa comunidad judía no es tan conocido, ya que la mayoría de las sinagogas y cementerios desaparecieron por la trampilla de la historia. Curiosamente, la mayoría de los monumentos judíos no acabaron en ruinas durante la ocupación nazi, sino en la época del comunismo. La lúgubre historia de la memoria monumental judía en el territorio checo será el tema de la nueva edición 'Legados del Pasado, Testimonios del Presente'.

Foto ilustrativa: Ladislav Bába, Radiodifusión ChecaFoto ilustrativa: Ladislav Bába, Radiodifusión Checa Los judíos asentados en el territorio checo habían representado hasta el siglo XIX una comunidad aislada, afincada sobre todo en aldeas pequeñas.

Tras la derrogación de las leyes segregacionistas en el siglo XIX, muchos judíos partieron hacia grandes ciudades, y los oratorios y sinagogas del campo acabaron deteriorándose.

Desde el nacimiento de Checoslovaquia en 1918 hasta el principio de la Segunda Guerra Mundial más de treinta santuarios fueron borrados del mapa.

Un elevado número de monumentos judíos acabaron en llamas durante la 'Noche de los Cristales Rotos', sucedida entre el 9 y 10 de noviembre de 1938.

Entonces los alemanes nazis llevaron a cabo una serie de pogromos contra los judíos y sus propiedades en todo el territorio ocupado por el Tercer Reich.

Comparado con la brutalidad en otras zonas, la situación en los Sudetes se vivió de forma un poco más moderada, según cuenta Markéta Lhotová, del Museo de Bohemia del Norte, en Liberec.

Markéta Lhotová, foto: Biblioteca de la ciudad de Jablonec nad NisouMarkéta Lhotová, foto: Biblioteca de la ciudad de Jablonec nad Nisou “En el momento de la ocupación de esa zona por los nazis, la mayoría de los judíos ya se había marchado. El ambiente antisemita, que se originó tras el discurso del ministro para la Propaganda de la Alemania nazi, Joseph Goebbels, ya no se notaba en los Sudetes con tanta intensidad, porque las primeras propiedades ya habían sido confiscadas a los judíos antes. El ambiente nacionalista no se enfocaba solamente en el problema entre los judíos y los alemanes, sino también en la problemática convivencia de los checos y los alemanes. Eso cambió un poco la situación. Aún así durante la Noche de los Cristales Rotos fueron quemadas muchas sinagogas, y una de las primeras fue la sinagoga de Liberec”.

Sinagoga de Liberec, foto: Wikimedia / CC-BY-SA-3.0Sinagoga de Liberec, foto: Wikimedia / CC-BY-SA-3.0 La monumental sinagoga de Liberec, situada en un prestigioso lugar céntrico, representaba el monumento más antiguo y más emblemático de la urbe. Tras convertise en cenizas, el lugar sagrado sirvió durante muchos años de aparcamiento.

Más de medio siglo después, en 1997, fue puesta en el lugar donde se hallaba el santuario la piedra fundamental de la Nueva Sinagoga, que abrió sus puertas tres años después.

Se trata de un edificio moderno con forma de media Estrella de David y es la primera sinagoga construida en Chequia después de la Segunda Guerra Mundial.

Durante el comunismo desaparacieron más de 100 sinagogas

Durante la Noche de los Cristales Rotos fueron destruidas en Bohemia del Norte 35 sinagogas y otras 25 cayeron durante la Segunda Guerra Mundial.

Tomáš Hlaváček, de la Compañía para la Renovación de la zona de Úštěcko, afirma que muchas más desaparecieron durante la época del comunismo.

Cementerio judío de Úštěk, foto: Miloš TurekCementerio judío de Úštěk, foto: Miloš Turek “Los nazis destruían las sinágogas inequívocamente por el odio a los judíos y su cultura, y muchas fueron quemadas durante la Noche de los Cristales Rotos. Mientras que durante el comunismo se trató de una obstaculización sistemática e intencional contra el rescate y la reconstrucción de los monumentos judíos hasta el momento que se decidiera oficialmente derribarlos”.

Los ladrillos y otro material de los edificios derrumbados se utilizaron en varias ocasiones para construir otros edificios, afirma Hlaváček.

“Por ejemplo, en el cementerio judío del municipio de Úštěk se desmontó el muro y los ladrillos fueron utilizados después para construir un restaurante de carretera. Tenemos también una foto de la ciudad de Kadañ, que documenta los trabajos de derrumbe de la sinagoga local, y se ven muchos ladrillos limpios y preparados para el traslado”.

Durante las cuatro décadas del régimen comunista, más de un centenar de sinagogas y oratorios judíos acabaron desvalijados, destruidos o se convirtieron en almacenes.

La destrucción de los cementerios judíos

Un destino parecido sufrieron también los cementerios judíos. De los cuatro centenares de las necrópolis judías, setenta no llegaron a sobrevivir la época desde los principios de la Segunda Guerra Mundial hasta el fin del comunismo en 1989.

Cementerio judío de Litoměřice, foto: Ladislav Faigl / CC-BY-SA-3.0Cementerio judío de Litoměřice, foto: Ladislav Faigl / CC-BY-SA-3.0 Gracias a las iniciativas ciudadanas, algunas de ellas han vuelto a ser recuperadas, como por ejemplo la del municipio de Úštěk, en la región de Litoměřice, afirma Tomáš Hlaváček.

“En el año 2002, cuando empezaron las obras el cementerio judío estaba por completo en ruinas. De la pared, que actualmente ya está reconstruida, antes quedaba solamente el 40%. De las aproximadamente 150 lápidas se habían conservado unas diez”.

Hasta la actualidad se han conservado en el territorio de la República Checa más de 60 sinagogas y 300 cementerios judíos. La mayoría de los monumentos son propiedad de una de las diez Comunidades Judías y de municipios. En los últimos seis años se ha logrado reconstruir diez monumentos judíos gracias a los recursos obtenidos de los fondos europeos.

28-11-2015