Arte español en las colecciones checas

08-02-2003

En esta edición hablaremos sobre el arte español en las colecciones checas. Las manifestaciones artísticas de la Península Ibérica en las galerías y los museos de la República Checa no son tan tangibles como en otros países europeos, con las galerías de Viena, Dresde o Budapest a la cabeza. Sin embargo, estas obras no deberían escapar a nuestra atención.

Palacio de Nelahozeves, foto: Derbrauni, CC BY-SA 4.0 InternationalPalacio de Nelahozeves, foto: Derbrauni, CC BY-SA 4.0 International El interés por el arte español en las tierras checas no había sido tan evidente hasta el siglo 19. Uno supondría que por el arte de la Península Ibérica mostraba interés el gran coleccionista de obras artísticas - el emperador Rodolfo de Habsburgo, quien había sido educado en la corte de su tío, el rey español Felipe II.

Pero Rodolfo no sentía mucho gusto por el arte español y, siguiendo el ejemplo de su tío Felipe II, se dedicaba más bien a coleccionar obras de arte italianas y flamencas. Así que la completa y sistemática colección de obras de arte españolas no corresponde sino hasta a la época del romanticismo en la que, en general, fue creciendo el interés por el acontecer en ese país, tan lejano de Europa del Sur. Culminó a principios del siglo veinte bajo la influencia de los estilos artísticos modernos - ante todo del expresionismo y del cubismo.

¿A quién debemos agradecer el hecho de que también las galerías checas puedan enorgullecerse de obras maestras del arte español? En primer lugar hay que mencionar al eminente historiador del arte, Max Dvorák. Nació en 1874 en la ciudad de Roudnice nad Labem, lo que predestinó su vida, como explicaremos a continuación. Estudió historia del arte en la Universidad de Viena, donde se desempeñó como profesor auxiliar desde 1902.

Max Dvorák fue el primero que se dedicó minuciosamente a la valiosa colección de retratos perteneciente a la casa noble checa de los Lobkowitz que se encontraba en aquel entonces en el castillo de Roudnice nad Labem. En 1920 pronunció una conferencia sobre El Greco y el manierismo, con lo que despertó el interés de los historiadores del arte por ese pintor considerado como español, pero de origen griego, y su estilo artístico, hasta aquella época marginado.

Entre otros nombres no podemos olvidarnos del pintor checo Emil Filla y ante todo de Vincenc Kramár, coleccionista y entre los años 1919 y 1939 director de la Galería de la Sociedad de amigos patriotas del arte en Bohemia, antecesora de la actual Galería Nacional de Praga.

En 1912, por recomendación personal de Pablo Picasso, Kramár visitó la casa del pintor español Ignacio Zuolaga, que poseía varias pinturas de El Greco. Para la que sería posteriormente la Galería Nacional logró conseguir una de las más preciosas colecciones de obras de Pablo Picasso en Europa y quizá en todo el mundo.

Dediquémonos ahora más detalladamente a la mencionada colección de retratos de la familia de los Lobkowitz. Desde la ciudad de Roudnice nad Labem fue trasladada al castillo de Nelahozeves, en las cercanías de Praga.

Contiene una serie de retratos procedentes del siglo 16, época que puede considerarse como la edad de oro de las relaciones checo-españolas. En el año 1555 Vratislav de Pernstejn, el futuro canciller del Reino de Bohemia, se casó con la noble española, María Manrique de Lara. El Palacio de Lobkowitz en el Castillo de Praga se convirtió en centro de la vida española. Las cuentas se llevaban en español, se cocinaba según recetas españolas, los nobles de la casa vestían trajes lujosos confeccionados en España. Y entre otras cosas se dejaban retratar por los mejores pintores de la época.

Así que empecemos con el primer cuadro.

Este representa un mapa de Europa personificada como una virgen o una monarca. Su cabeza está formada por Hispania, su cuello son los Pirineos y el corazón, que luce como un diadema en el pecho de Europa, es Bohemia.

La segunda pintura que les presentaremos es un retrato de María Manrique de Lara y su hija Polyxena que sujeta suavemente un dedo de la madre.

Como ya dejamos dicho María Manrique de Lara se casó en 1555, a sus 17 años, con el noble checo Vratislav de Pernstejn. Dio a luz a 20 hijos, pero sólo siete de ellos alcanzaron la edad adulta. Parece que para María Manrique de Lara la vida en Bohemia fue un puro sufrimiento. Padecía del frío y Praga no le gustaba.

El autor de la pintura es Alonso Sánchez Coello, retratista de la corte de Felipe II, que aprendió a pintar en Portugal y perfeccionó su destreza en los talleres de pintura de Holanda.

Los requisitos de un retrato renacentista fueron estipulados por la corte real. Grandeza, majestad, altura, sosiego eran entre otras las características imprescindibles que debían expresar las pinturas. Trazar los vestidos de los retratados con los más pequeños detalles, con todos los pliegues y encajes, así lo testimonian los retratos recogidos en la colección de los Lobkowitz.

El siguiente retrato de la colección que cabe destacar representa a García Hurtado de Mendoza y su autor es probablemente también Sánchez Coello. Cuando muy joven García Hurtado de Mendoza viajó con su padre a América Latina, que era virrey en Perú. Después de su muerte se convirtió en virrey de Perú su hijo, a los 17 años. Y al cumplir los 22 años fue nombrado gobernador de Chile.

Y nuestro recorrido por la galería del castillo de Nelahozeves continúa. Vamos a detenernos ante el retrato de la reina española Ana, hija del emperador austríaco Maxmiliano II, hermana de Rodolfo II, que se casó con su tío, el rey de España Felipe II.

Se trata de un retrato de esponsales. A estos retratos se les atribuía en la época renacentista un poder mágico. Son conocidos los casos en España e Italia, y no fueron pocos, en los que los futuros novios, después de ver el retrato de sus prometidas, se vieron atrapados por una gran pasión.

Pasemos entonces al siguiente retrato que representa a Polyxena de Lobkowitz, hija de Vratislav de Pernstejn y María Manrique de Lara. El pintor desconocido la retrató en su boda, con una rosa roja puesta en el cabello. Polyxena tenía entonces 21 años y se casaba con su primer marido, Guillermo de Rozmberk.

El pintor Juan Pantoja de la Cruz, alumno de Alonso Sánchez Coello, inmortalizó a María Luisa de Aragón, duquesa de Villahermosa, hija de una de las hermanas de Polyxena de Lobkowitz. El retrato fue dedicado a María Manrique de Lara, abuela de la chiquilla que en la pintura tiene siete años, pero parece una mujer adulta por su vestido de luto llevado en memoria de su padre que un año antes muriera en la cárcel.

Despacio nos acercamos al final de nuestro recorrido por la galería de los retratos de la colección de la casa de los Lobkowitz. Antes de despedirnos vamos a mencionar dos cuadros más.

Al autor del primero de ellos no lo conocemos. También acerca del personaje representado en él se llevan a cabo debates. Lo más probable es que se trate del comendador mayor Luis de Requesens. La familia de ese noble catalán no es desconocida en las tierras checas. Dos de los miembros de la casa de los Cardona y Requesens están enterrados en la capilla de San Seguismundo en la Catedral de San Vito de Praga.

Concluimos nuestra visita a la galería del castillo de Nelahozeves con una obra que salió del taller de uno de los más grandes pintores españoles, Diego Velázquez, y su yerno Juan Bautista Martínez del Mazo. Tenemos ante nuestros ojos la infanta Margarita, la cuarta hija de Felipe IV.

Sí, la infanta Margarita, modelo preferida de Velázquez, que posa en una de las obras más famosas del pintor - Las Meninas. Su destino no fue muy feliz. A sus 15 años se casó con el rey de Austria Leopoldo I, trajo al mundo a seis hijos, y a los 22 años murió.

Y así termina nuestro paseo por el castillo de Nelahozeves, que alberga una de las muestras más amplias del arte español en la República Checa. No nos queda más que invitarlos a que lo visiten ustedes mismos.

08-02-2003