“Me casé en un traje tradicional eslovaco”

19-03-2008

Luis Francisco Quiros Mudd es un mexicano de 32 años que estudió en su país ingeniería industrial. Después de trabajar un par de años en México, se fue a Chicago, Estados Unidos, donde conoció a su esposa, de Eslovaquia. Hace tres años vinieron de vacaciones a Praga. La ciudad les encantó, así que regresaron otra vez… y ya se quedaron.

Luis y su mujerLuis y su mujer Hola, Luis. ¿Qué tal?

Hola.

¿Cuánto tiempo llevas en la República Checa?

Llevo dos años y medio aquí, trabajando y viviendo.

¿Cómo ocurre que un ingeniero de México venga a trabajar a la República Checa? ¿Por qué elegiste este país?

Es una larga historia, pero más que todo fue porque mi esposa es eslovaca. Estábamos viviendo en Chicago, allí la conocí, y fue por ella que decidimos tratar la vida europea. Habíamos venido de vacaciones a Praga, nos había gustado mucho y dijimos: Vamos a intentar vivir por allá.

¿Te acuerdas todavía de tus primeras emociones y sentimientos después de llegar a este país? ¿Hay algo que te sorprendió?

La verdad es que fue un choque cultural. Trabajar aquí, ir a los restaurantes, ir de compras, todos los días conocer a nueva gente, todo es distinto. Es muy interesante la vida aquí en la República Checa.

¿Hay mucha diferencia entre la vida de los mexicanos y la vida de los checos?

Sí, definitivamente. Allá somos más pachangueros, más fiesteros. Lo que más me gusta de aquí es que la ciudad es muy cosmopolita, que se puede conocer a gente de distintos países de Europa y a otros latinos. En México, no creo que haya tantos extranjeros.

¿Fue difícil para ti conseguir empleo aquí en Praga?

Tuve mucha suerte. Puse mi currículo en un website de esos de bolsa de trabajo y, aproximadamente, a los tres meses de haber llegado, me llamaron, vine aquí a una entrevista e inmediatamente me contrataron. Ya llevo un poquito más de dos años trabajando aquí en la compañía.

Luis barriendo tiestosLuis barriendo tiestos ¿Te pidieron que hables checo?

Me preguntaron y yo les dije – umím trošku – que sabía un poco. Les dije que estaba estudiando checo, porque tenía entonces un curso intensivo de checo. Y ellos contestaron: “Bien. Cuando empieces a trabajar, vas a aprender un poquito más.” Pero es una compañía internacional donde se habla mucho inglés, así que no es una limitación. Pero estoy mejorando (risa).

¿Qué te parecen los checos en general? ¿Cómo son?

La verdad es que son muy francos, muy directos. Son diferentes a nosotros los mexicanos en el sentido que nosotros le llamamos a todo el mundo nuestro amigo desde el primer momento que le conocemos. Con los checos es distinto. Despacito, poquito a poco, tienes que abrir esa amistad, esa relación, que nosotros la abrimos inmediatamente. Pero una virtud que tienen es que son muy directos y muy francos.

Tu mujer es eslovaca. ¿Cómo es la vida de un mexicano con una eslovaca? ¿Hay mucho choque cultural?

No, no es mucho choque cultural, porque a mi mujer le encanta la cultura mexicana, habla español, cocina comida mexicana, ya me robó todas mis recetas mexicanas. Creo que el choque es, sobre todo, para ella. Ella es hija única, no tiene mucha familia y mi familia somos como 50, entre todos. Entonces, la diferencia principal está en que aquí las familias son mucho más pequeñas que en México.

¿Cómo te aceptaron sus padres?

¡Excelente! Son muy buena gente. Nunca se imaginaban que su hija terminaba casada con un mexicano, pero creo que están contentos.

¿Dónde se celebró la boda? ¿Se celebró a lo mexicano o a lo eslovaco?

Tuvimos la boda civil y la boda religiosa. La civil la celebramos en Piešťany, en Eslovaquia, al estilo tradicional eslovaco, con los trajes tradicionales de la región y con el cimbale. Y luego, una semana después, hicimos una boda religiosa aquí en Praga, en Letenský zámeček. Tratamos de mezclar un poquito las tradiciones checas, la de quebrar los platos, la de comerse la sopa con una sola cuchara, y también contratamos un mariachi para que pusiera el ambiente mexicano. Entonces, fue una mezcla.

¿Tenéis pensado quedarse aquí para siempre?

Uno no sabe si para siempre, pero te puedo decir que más de cinco años, a lo mejor diez, quizás sí. Vamos a ver. Primero nos gustaría tener la familia y después ya veremos qué pasa.

Muchas gracias.

De nada.

19-03-2008