"Los checos son muy honestos"

09-01-2008

Paola Romano es una argentina de 33 años que estudió en su país Derecho y Psicología. Sin terminar sus estudios, empezó a trabajar como asistente legal en Buenos Aires y más tarde como ejecutiva de cuentas en una compañía de marketing. En 2005 vino a trabajar como profesora de español a la República Checa. Aquí se quedó y ahora trabaja para una compañía internacional, en Praga, dedicándose a los Recursos Humanos.

Paola, tú llevas dos años viviendo en la República Checa. Después de tanto tiempo, ¿crees que aún haya algo que te pueda sorprender aquí?

Todavía siento que estoy conociendo la ciudad y la gente. Como no conozco a tantos checos personalmente o muy allegados a mí, estoy esperando todavía que la gente me siga sorprendiendo.

¿Te acuerdas de tus primeros sentimientos y emociones después de llegar a la República Checa?

Fue terrible. Yo soy de Buenos Aires, una ciudad muy grande, y de repente fui a vivir a Děčín, que es un pueblo. Lo primero que me llamó la atención fue que oscurecía tan temprano. Para mí era terrible que a las tres y media o a las cuatro ya no hubiera sol. Me sentía bastante triste, en un principio, porque era muy diferente al lugar de donde yo venía.

Tú empezaste a trabajar aquí como profesora de español, un trabajo que nunca antes habías hecho, y, además, en una ciudad bastante pequeña y alejada de la capital. ¿No te fue difícil al principio?

Sí, fue muy difícil. Fui contratada por las personas a las que enseñaba directamente desde la República Checa a Buenos Aires. Ellos no hablaban ni español ni inglés y yo no hablaba checo, por supuesto. Entonces fue algo bastante difícil. Pero, por otro lado, descubrí también que enseñar me gustaba muchísimo y fue algo muy positivo.

¿Cómo son los checos como estudiantes? ¿Se les da bien el español?

Son muy aplicados. Tienen una característica especial que es que son muy aplicados. Si deciden estudiar algo o hacer algo, en general, lo cumplen, a raja tabla. La mayoría son buenos estudiantes.

Y, ¿cómo se te da a ti el checo?

Malísimamente mal. No he tomado clases en estos dos años. Lo poco que sé lo he aprendido en la calle, con amigos, o de mis estudiantes. Tengo que admitir que soy un poco vaga para aprender el checo.

Desde hace más de un año vives aquí en Praga. ¿Cómo es la vida en esta ciudad?

A mí me encanta vivir en Praga, realmente. Digamos que el cambio fue muy grande de vivir en la pequeña ciudad a venir a la capital de la República Checa. Digamos que fue un cambio muy drástico, porque fue totalmente diferente. Pero estoy muy contenta y me gusta la ciudad, básicamente.

¿Cómo te parecen los checos en general? ¿Cómo son?

Es una pregunta difícil. Creo que hay de todo un poco. No quiero concentrarme en las cualidades negativas, pero digamos que son un poco distantes. Cuesta acercarse a ellos si no te conocen. Pero una vez que te conocen son muy buena gente y gente en la que puedes confiar. Una cosa que me gusta en los checos es que son muy sinceros, muy honestos. Y eso es algo que aprecio mucho también.

¿Te puedes imaginar vivir con un checo?

Tuve un novio checo y fue una experiencia bastante mala. Uno de los principales problemas, justamente, fue la diferencia cultural.

¿Hay mucha diferencia entre los argentinos y los checos?

Diría que sí, muchísima. Básicamente el tema de expresar emociones. Hablar. Hablar sobre sentimientos, inquietudes… Eso es lo más difícil.

¿Te puedes imaginar quedarte a vivir aquí en la República Checa?

Lo he pensado varias veces. En todo este tiempo he tenido ciclos cuando quería irme lo más rápido posible, y momentos en los que he pensado en quedarme, estudiar o hacer algo que lleve más tiempo y, por ende, quedarme aquí. Pero ahora justamente estoy en un ciclo en que estoy pensando irme. Pero hasta el verano que viene, por lo menos, estaré aquí.

Y ahora trata de mencionar tres cosas de acá que extrañarás si te vas de la República Checa.

La ciudad, básicamente. Es hermosa. He viajado un poco y conozco varias ciudades. Y creo que ésta es una de las más lindas, sin duda. Los olores. Y toda la gente que he conocido aquí.

¿Qué olores?

El café. El olor a “hospoda”.

Creo que eres la primera que no ha mencionado la cerveza.

¡Ah! La cuarta cosa, entonces.

En Argentina trabajaste en una compañía de promociones. Ahora imagínate que debes organizar una promoción de la República Checa en Argentina. Piensa en algún eslogan que llamaría la atención sobre la República Checa.

Sería un cliché si digo que tiene la mejor cerveza del mundo, ¿no? Pero también acentuarlo en la ciudad… No se me ocurre ahora. Quizás: ¡Vengan a Praga, que es la ciudad más linda del mundo!

Gracias por la entrevista.

09-01-2008