Llegué al lugar indicado, en el momento indicado

27-08-2003

Hoy invitamos a este programa al chileno Francisco Quiroga (33) que viajando por el Viejo Continente llegó un día a Praga, se enamoró de esta ciudad y decidió quedarse. Han pasado cuatro años desde entonces y aunque a veces extraña su tierra, Francisco asegura haber hecho del "país de la cerveza y las buenas mujeres", su nuevo hogar. Es ingeniero civil hidráulico, sin embargo, hoy trabaja como administrador de un conocido bar latinoamericano en pleno centro de Praga.

Francisco, ¿cómo llegaste a Praga?

"Había decidido tomar un año sabático. Estaba viajando por Europa... Bélgica, Holanda, etc., y fue entonces cuando decidí venir a Praga, me enamoré de su belleza arquitectónica, de su belleza femenina, tuve la suerte de encontrar trabajo rápidamente en un bar latinoamericano, La Casa Blu, y me quedé. En La Casa Blu comencé cocinando, luego pasé a barman y ahora tengo la suerte de administrarlo".

¿Ha sido difícil adaptarse a un país con clima, idioma... gente quizá distinta?

"No. En cuanto al clima, pienso que somos seres humanos y que debemos adaptarnos a nuestro planeta, así que por ese lado no he tenido problemas. En cuanto a la cultura, al principio uno siempre tiene problemas, es natural. Pero estoy bien adaptado. Quizá necesitaría hablar mejor checo, me haría cambiar la visión que tengo de este país. Pero en general, creo que estoy mejor en la República Checa que en Chile".

¿Por qué?

"Porque tengo trabajo, previsión social y salud cubierta... sólo me hace falta estar cerca de la familia y los amigos. Pero bueno, no se puede tener todo y estar en todas partes al mismo tiempo".

Por este programa han pasado varios latinoamericanos y españoles, incluso compatriotas tuyos, de Chile, y muchos coinciden en que hablar español, ver el mar y comer los platillos típicos de sus tierras es lo que más extrañan. ¿Te ocurre lo mismo?

"Yo personalmente no extraño el hablar español, todo el día lo hablo en mi trabajo. El mar si lo extraño. Aunque hay mar cerca de la República Checa, el de Chile es donde uno se crió. La comida y el vino también se extraña, pero siempre se puede conseguir vino o cocinar aquí, así que no veo mayores problemas por ese lado. Lo que más se extraña es definitivamente la familia, los amigos y el mar. Nada más".

¿Desde que llegaste a Praga te ha sucedido en algún momento que dices... hago las maletas, cierro las puertas y regreso a Chile?

"Si, muchas veces. He tenido problemas incluso con la policía. Dos veces he estado muy decidido de regresar a Chile, pero cuando pensé en cómo sería mi vida allá cambié de opinión. Pienso que en Praga tengo mi vida armada. Además, ahora tengo más medios para defenderme; antes no hablaba checo y me pasaban a llevar porque no podía comunicarme".

¿Qué planes tienes para el futuro?, ¿Piensas quedarte en este país?

"Yo nunca programo demasiado mi vida, sin embargo, me veo viviendo por mucho tiempo en Praga. Además me gusta mucho mi trabajo en La Casa Blu. En fin, me considero un feliz aventurero que llegó al lugar indicado en el momento indicado".

¿Eres soltero?

"Soy soltero y sin compromiso. Lástima que no puedan ver mi cara, mi sonrisa de soltero a través de este medio..."

Por lo que hemos venido hablando entiendo que es una ventaja estar soltero en Praga. Según dices, una de las mayores atracciones de este país son las mujeres...

"Si, encuentro que las checas son mujeres muy bonitas y muy simpáticas".

¿A veces la diferencia cultural o el idioma te dificulta la comunicación con las mujeres checas?

"Bueno, una cosa es el idioma y otra cosa son las diferencias culturales, que son muy fuertes. Aunque uno domine perfectamente ambos idiomas, hay cosas que no se pueden expresar de otra manera que en tu propia lengua, especialmente si se trata de una situación íntima, como cantarle un bolero a tu pareja; no entendería ni el bolero, ni por qué se lo cantas. Por supuesto no puedo generalizar, esa es mi experiencia y así lo veo yo".

¿Qué destacarías de los checos?

"Que son muy buenos en el deporte, extremadamente cultos... a veces uno viaja a pueblos remotos del país y la gente sabe dónde está Chile. En Chile pocos saben dónde queda la República Checa. Por otro lado, me encanta la cerveza checa".

27-08-2003