El checo está en contra de la Iglesia como institución, pero cree en Dios

22-10-2003

Sobre la religión en la República Checa conversamos esta vez con el sacerdote agustiniano Juan Provecho, de León, España.

Juan ProvechoJuan Provecho No sé el porcentaje exacto, pero diría que el número de creyentes en la República Checa es bastante reducido en comparación con España, por ejemplo.

"Según la última estadística del censo que se hizo el año pasado, el 72 por ciento de los checos se declara ateo. Después tenemos un 21 ó 22 por ciento de personas que se declaran católicos y el resto, pues, son pequeños grupos de evangélicos, husitas, etc. Es llamativo que 10 años después de la caída del comunismo, tenemos menos cristianos que en aquél tiempo. Y tenemos estos datos también, porque, como bien sabemos, en la RCh hay dos partes: Moravia donde son supercatólicos, y Bohemia que son superateos".

Se dice que los checos nunca han sido muy devotos, y que las raíces de su desconfianza respecto a la Iglesia católica hay que buscarlas ya en el siglo 15, cuando el reformador religioso checo, Juan Hus, se negó a desistir de su tesis y fue condenado a morir en la hoguera, convirtiéndose de esa forma en un símbolo de la verdad en este país. ¿Qué opina?

"Estoy un poco de acuerdo. Históricamente podemos decir que allí se pueden encontrar las raíces y que el checo es una persona, por su forma de ser, muy suyo. Es decir, que le gustan sus raíces y por eso cuando casi la mayoría de la población se declara husita y después les queman a su líder espiritual, el pueblo checo protesta contra la Iglesia. Por eso podemos decir claramente que el checo muchas veces está en contra de la Iglesia como institución, pero cree en un Dios, es creyente".

El problema puede ser que a veces la Iglesia católica, o mejor dicho sus representantes, predicaban una cosa y hacían otra...

"Sí, pero creo que todos tenemos una cosa común que es el evangelio que guía a todos y después no nos olvidemos (y creo que en esto a veces no somos justos) que la Iglesia es una institución y que la misma no es el fin, es un medio. Y la Iglesia católica es santa y pecadora: santa en su cabeza que es Jesucristo y pecadora en sus miembros que somos nosotros. El problema es que la Iglesia muchas veces se concibe que es el Papa, los obispos, los curas, las monjas y los frailes. No, la Iglesia somos todos. Entonces, hay que entender la Iglesia no sólo como una institución, sino como un cuerpo donde todos tenemos una misión".

En cuanto a la religión, ¿cómo ha cambiado la situación en Europa del Este después de la caída del bloque comunista?

"Pues, todos los países ex comunistas están empezando a funcionar bastante bien. Tenemos a Polonia, país que se mantuvo fiel a la religión durante el comunismo, en Eslovaquia fue más o menos igual, en la antigua Unión Soviética, por ejemplo, están los ortodoxos trabajando bastante bien. En fin, allí se están dando pasos mucho más grandes a nivel religioso. En este país estamos dando pazos hacia atrás, no para adelante".

¿Cómo es posible?

"¿Cómo es posible? Esa es una buena pregunta. Me gustaría responderla, pero no lo sé. A lo mejor, porque en la Iglesia no tenemos credibilidad. Yo también muchas veces, cuando intento buscar una solución o respuesta a los problemas, intento ser, sobre todo, autocrítico y digo que si no hay más cristianos o la Iglesia ha ido para atrás es porque no presentamos una buena cara y no sabemos ser como tenemos que ser. Si nuestro mensaje, el de Jesucristo, es un mensaje válido para todos y es atractivo, pero la gente se aparta de la Iglesia, entonces es que no lo hacemos bien. O nuestro ejemplo de vida es malo, o somos unos incompetentes".

22-10-2003