La repostería tiene una larga tradición en Chequia. Existe una amplia variedad de dulces que se repiten en la oferta de todas las pastelerías y que, además, tienen nombres muy curiosos. Un tema ideal para nuestro minicurso del idioma checo.
Laskonka, foto: CC-BY-SA 3.0
Me comería una patata – Dal bych si bramboru -.
Cuando Roman dice esta frase, no es que quiera comerse una patata – brambora - de verdad. Está pensando en un típico pastel checo que se llama así y que efectivamente tiene forma de papa.
Es una bola de bizcocho – piškot – rellena de crema de cacao – kakaový krém –, envuelta en mazapán – marcipán -, y espolvoreada con cacao – poprášená kakaem -. En fin, una delicia.
En realidad es un pastel bastante pesado. A mí siempre me cuesta terminarlo. Yo prefiero – laskonka -. Aunque sólo sea por su bonito nombre.
Deben saber, estimados oyentes, que la palabra – laskonka – está derivada de – laskavý – amable, - laskat – acariciar o – láska – amor.
En mi caso era amor a primera vista – láska na první pohled -. Nada mejor que dos galletas ligeritas unidas con una deliciosa crema.
Las galletas están hechas de claras de huevo batidas – našlehané bílky – y azúcar – cukr -. No se asan, sólo se secan en el horno a una temperatura muy suave.
Rakvička, foto: CC-BY-SA 2.5
Veo que ya eres un experto, Roman. De todas formas, el resultado son unas
galletas exquisitas que se disuelven en el paladar – rozpouští se na
patře -. Al igual que otro dulce checo llamado besito – pusinka -.
O mi preferido, el pequeño ataúd – rakvička –. Es un ladrillo pequeño cubierto con abundante capa de nata montada – šlehačka -, que recuerda los ramos de flores y coronas que suelen ponerse sobre un ataúd.
Un poco mórbido, ¿no? Pero, hablando de coronas – věnce -, se me ocurre otro típico pastel checo, la coronita – věneček –. Se prepara de dos galletas en forma circular con un agujero en medio, que se unen con crema de vainilla – vanilkový krém -.
Recomiendo comprar las coronitas en una pastelería en vez de prepararlas en casa. Es mucho trabajo y el resultado no siempre es el mejor.
Větrník, foto: CC-MINDMATRIX-2.0
Tienes razón, las coronitas son para pasteleros experimentados. Al igual
que las veletas – větrníky – otro típico dulce checo. La veleta –
větrník - es un dulce muy parecido a la coronita, sólo que se llena con
crema de café y nata montada.
Falta añadir que no es para principiantes, ya que sus dimensiones son realmente impresionantes.
Eso sí. Es más grande que un tejado – střecha -, otro pastel favorito de los checos. Se llama así por la forma triangular que tiene. Está compuesto de varias capas finas de bizcocho unidas entre sí con mermelada y diferentes tipos de crema, todo esto cubierto con chocolate.
Me encantan los indios – Indiáni -.
Querías decir las indias – Indiánky -.
¡Qué va! Estoy hablando del indio – indián - ese campeón de las pastelerías checas.
Kremrole, foto: CC-BY-SA 3.0
Ya entiendo. Esa cosa… rara, digamos. Imagínense una galleta sobre la
cual se amontona una enorme cantidad de crema espumosa – pěna - y todo
esto se cubre con una fina capa de chocolate – čokoláda -. La espuma
puede ser blanca o rosada, con sabor a fresa.
No confundir el indio con la punta – špička -. Por fuera se parecen bastante, pero la punta lleva dentro crema de cacao y licor de huevo – vaječný likér -.
Y para acabar, dos pasteles, cuyo nombre es fácil de descifrar. Son – kremrole – rollo de crema en español, y – kokoska – un dulce de coco – kokos -, según insinúa su nombre.
(Repetición del 30/06/2011)