Sylva Berková, cuidando el espíritu checo en el interior de Argentina

08-06-2012

Con motivo del premio Gratias Agit entregado a Sylva Berková de Arredondo por su labor al frente de la comunidad checa en Misiones, Radio Praga tuvo la oportunidad de charlar con ella y preguntarle cómo se encuentra ese activo grupo de checos expatriados y cómo mantienen vivo su sentimiento de pertenencia a la tierra de la que tuvieron que marcharse hace décadas. Un sentimiento que ha pasado incluso a las generaciones posteriores, nacidas ya en esa región argentina.

Causas económicas, políticas, bélicas, personales han estado enviando lejos de su patria a millones de personas desde que el hombre es hombre. Con la distancia de por medio, y el tiempo, los emigrantes pasan por un proceso de adaptación a su nuevo hogar, pero una parte, mayor o menor, permanece por siempre apegada al lugar del que partió.

La necesidad de sentirse más cerca de la República Checa, entre los suyos, llevó a Sylva Berková, natural de Valtice, en el sur de Moravia, a reunir a cientos de otros checos que vivían en la Provincia de Misiones, en Argentina, que albergaban también ese anhelo.

Cuando llegó, en 1984, no existía ningún tipo de organización que los agrupara, recuerda Sylva Berková.

Sylva BerkováSylva Berková “No existía directamente la comunidad checa. Ahí había 15 colectividades: los rusos, alemanes, ucranianos, brasileros, españoles, italianos… en total 15. Pero los checos no existían, mucha gente incluso en nuestra provincia, que es realmente agrícola, mucha gente no sabía ni siquiera dónde queda República Checa. Decían: ‘Ustedes son ucranianos, rusos’. Y nosotros les decíamos que somos medio hermanos, pero no lo mismo. Les costaba entender. Pero hoy en día con la colectividad que hicimos, la casa, el grupo de danza, el idioma, la biblioteca… con ese trabajo más o menos desde el año 84 hasta ahora, a paso de hormiga, podemos decir que cuando ven a los checos reconocen las banderas en el desfile. Son cosas que para nosotros son una alegría inmensa. Saben dónde quedamos, saben qué cultura tenemos, saben qué comida tenemos, saben que existe Praga y donde está, porque antes no sabían nada, así que para nosotros es un orgullo y una felicidad inmensa”.

El desfile donde la bandera checa ondea gracias a la labor de Sylva Berková y el entusiasmo con el que secundaron su trabajo otros muchos checos, es en la Fiesta del Inmigrante Nacional, que se celebra en Oberó todos los años. Para ese festival, la Colectividad Checa trabaja duro para propagar la cultura checa, cuenta Berková.

“Nosotros no trabajamos como colectividad cerrada, trabajamos en un Parque de las Naciones donde hay 15 casas diferentes. Cada casa es una nación. No son algunas actividades dentro de una colectividad de las que el resto no se entera. Es la Fiesta del Inmigrante, que son 10 días y 10 noches, y todas las casas trabajan, en todas hay música típica, hay olor a comida típica, los grupos de folklore bailan su danza, etc. Y todo eso convive en un parque de tres hectáreas más o menos. Es un parque hermoso que tiene todas esas casas. El turista va recorriendo las casas y va conociendo a la vez todas las culturas que existen en el parque y está incluida la checa y nosotros obviamente tratamos de que la gente conozca, que vea. O sea, se trabaja mucho para afuera también, no solo dentro de la colectividad, sino realmente para difundir”.

La Fiesta del Inmigrante Nacional se ha convertido en todo un evento en Oberó en los últimos años, y cada vez con mayor relevancia, prosigue Sylva.

“Siempre es la primera quincena de septiembre, todos los años siempre vienen visitas diplomáticas, nos visitan senadores, embajadores, etc. No sólo a nosotros, en todas las casa típicas siempre tenemos visitas diplomáticas, es una fiesta nacional, se llama ‘Fiesta del Inmigrante Nacional’, o sea es una fiesta ya en este momento grande, cuando empezó era un grupo de paisanos. Ahora ya es grande, es importante, es muy conocida, tiene mucha publicidad. Así que creo que estamos logrando lo que ni siquiera soñamos que íbamos a hacer algún día. Porque empezamos con un deseo de estar juntos y al final eso se amplió a otros niveles y estamos muy contentos”.

¿Cuántos socios tiene la Colectividad Checa?

“Nuestra comunidad tiene más o menos cien socios, de los cuales obviamente no todos trabajan, muchos aparecen en la Fiesta del Inmigrante, comparten con nosotros horas, o algunos días. Pero los que trabajan firmemente todo el año, porque hay que trabajar todo el año porque ahí se realizan otros festivales, y las casas albergan a los turistas, a las conferencias, son 40 personas que trabajan todo el tiempo, y de juventud, tenemos a 20 chicos que trabajan siempre, son excelentes”.

Si algo ha cambiado la calidad de vida del emigrante en los últimos tiempos, es sin duda el progreso de los medios de comunicación, especialmente Internet. Por supuesto también la apertura democrática en el caso checo, que no impide la entrada en el país de ninguno de sus ciudadanos, como ocurría antaño. No tuvieron tanta suerte los más mayores, cuenta Sylva Berková.

“La mayoría, se fueron como inmigrantes y nunca más tuvieron contacto lamentablemente. Murieron con tristeza, con pena, y nunca lograron comunicarse con sus seres queridos. Nosotros gracias a Dios ya somos otra generación, tenemos Internet, tenemos la comunicación, pudimos otra vez renovar las vinculaciones, los contactos y estamos prácticamente a diario en contacto con nuestra gente por Internet, y por la tecnología. Pero pisar la tierra de uno y abrazar a su gente es otro gusto. Cada oportunidad como esta en la que nosotros volvemos, con premio o sin él. Para nosotros pisar nuestra tierra, estar con nuestra gente, pasear por las calles de nuestra patria es el máximo premio”.

¿Cómo se mantiene la lengua checa en una comunidad de expatriados con tantos años de exilio?

“El idioma checo en realidad lo mantienen los viejitos que vinieron acá, que son gente de 80 años que vinieron después de la guerra, esos son los que lo hablan. Los hijos y nietos conocen frases, palabras, lo que se decía en casa, lo que decía la abuela. Entonces, desde que yo organicé, digamos, se construyó, la casa ya estábamos más organizados. Hace 3 años atrás empezamos con la clase de idioma. Vienen tanto los viejitos que quieren repasar, recordar lo que ya se estaban olvidando, como la juventud, lo que es la comisión directiva de los jóvenes, para que sepan cuando viene una visita de los checos, saludar, o sea, un diálogo básico. Y el que tiene interés de profundizar, porque hay chicos que quieren venir a estudiar a Chequia, con ellos nos preparamos un poquito más aparte”.

Pregunta obvia: ¿Escuchan Radio Praga, el único medio checo y sobre la República Checa en español?

“Escuchamos Radio Praga por Internet. Tuvimos una visita cuando nos trajeron justamente los fondos para la casa. Tuvimos 50 delegaciones, entre ellas había muchos de Radio Praga. Nos dejaron tarjetas, postales. Uno recuerda y escucha la radio porque es la única que prácticamente hemos conocido. Así que siempre en la nostalgia, ponemos el dial y escuchamos Radio Praga”.

Y para terminar, una petición de Sylva Berková a esta casa.

“A veces yo escribí incluso a Radio Praga para pedir que pongan más música checa. Ponen muy poca música checa, y nosotros que estamos lejos y que queremos escuchar la radio de nuestro país, un poquito nos hace falta, que le pongan un poquito más de música checa, pero vieja, antigua, ‘dechovka’, alguna vez nos gustaría”.

Por desgracia, las dificultades que imponen las estrictas reglas en lo referente a los derechos de autor, hace que solo en unas determinadas condiciones se pueda emitir música y que nuestra programación se vea por ello afectada en los últimos años. Algo que Sylva Berková entendió muy bien y que aseguró que también sufren en sus actividades de la Casa Checa, a pesar de que como Radio Praga, no tiene ningún ánimo de lucro.

08-06-2012