Leyendas de amor y celos

01-05-2006

Radio Praga les ofrece un programa especial titulado "Leyendas de amor y de celos ". Las leyendas las hemos recogido en castillos y palacios de Bohemia y Moravia y en la basílica de San Jorge en Praga.

Hazmburk, foto: Barbora KmentováHazmburk, foto: Barbora Kmentová Si Uds. visitan el castillo de Hazmburk, situado al noroeste de Praga, no les aconsejamos permanecer allí hasta caer la noche. Podría espantarles el fantasma de Hazmburk: el espectro que toma la forma de una muchacha con una gran mancha sangrienta en el pecho que baja volando de las almenas de la Torre Blanca. Después deambula entre las ruinas del castillo hasta la medianoche y desaparece en la Torre Negra.

La leyenda narra que es el espíritu de la bella Lucía, hija de Nicolás Zajíc de Hazmburk. Este decidió casar a la muchacha con el elector de Sajonia. Convocó por eso un torneo de caballeros cuyo ganador obtendría la mano de la gentil doncella. El hidalgo pensaba que sería puro trámite: el elector era conocido por su valentía, audacia y carácter marcial y nadie podía comparársele en su afán combativo.

Pero sucedió lo inesperado. En el torneo triunfó otro caballero: el hidalgo indigente Veslav de Kostálov y el corazón de la muchacha se encendió de amor por este joven caballero.

El señor Nicolás, padre de la muchacha, tomó la decisión de encargar al novio indeseado una tarea tan difícil que jamás sería capaz de realizar. Después también el elector sajón, que se había marchado enojado una vez terminado el torneo, dejaría de sentir la vanidad ofendida y de buen grado se casaría con Lucía.

Kost, el valle de Plakanek, foto: Huhuleník / Creative Commons 3.0 UnportedKost, el valle de Plakanek, foto: Huhuleník / Creative Commons 3.0 Unported Complaciéndose con los pensamientos sobre la boda de su hija Lucía con el elector de Sajonia, Nicolás Zajíc de Hazmburk dictó su condición al novio Veslav: si el joven quería ser su yerno, debía traer al castillo de Hazmburk un dragón vivo.

El joven se despidió de su novia Lucía y se marchó a buscar en el mundo al dragón.

Pasaban semanas, meses y años y nadie tenía la menor noticia sobre el joven Veslav. Lucía se consumía de pena, se marchitaba, hasta que un día se le partió el corazón. Fue sepultada en un féretro de cristal en la Torre Blanca del castillo de Hazmburk.

Poco tiempo después regresó el joven hidalgo Veslav, conduciendo un dragón, atado en una cadena.

Llevaron al joven al féretro en el que yacía su amada. Allí permanecería toda la noche solo con su desesperación.

Kost, foto: Archivo de Radio PragaKost, foto: Archivo de Radio Praga Por la mañana los servidores encontraron al pie del féretro al rígido cadáver del caballero Veslav...

Triste fue no sólo el destino de los desdichados amantes, sino también el del dragón. La bestia se consumió de pena tras perder a su dueño.

La leyenda cuenta que los servidores dejaron el cadáver del dragón en el sótano donde había expirado y lo cubrieron con piedras. El fantasma del dragón se aparece de vez en cuando: vuela alrededor de la colina en la que se alza el castillo de Hazmburk y arrastra en pos de sí una carroza.

Si damos crédito a una leyenda, en el Paraíso Checo podemos contemplar rocas que surgieron de las lágrimas derramadas por un enamorado infeliz.

Podemos ver dichas formaciones rocosas si nos acercamos al castillo de Kost a través del valle de Plakánek. El culpable del llanto del desdichado enamorado era el severo dueño del cercano fortín de Strehom. Hidalgos de cerca y de lejos pretendían la mano de su linda hija, pero en el corazón de la doncella reinaba un joven pobre sin pergaminos de nobleza.

Velké Losiny, foto: CzechTourismVelké Losiny, foto: CzechTourism Desde que el padre se enterara de los sentimientos de su hija, vigilaba a la bella muchacha tan severamente que los jóvenes no volvieron a verse. El muchacho murió de pena, cuenta la leyenda.

Triste es también la leyenda sobre el joven caballero del castillo de Kost que encontró en el valle de Plakánek a una hermosa muchacha. La joven huyó ante el caballero, desapareciendo en una fuente.

El caballero contempló unos instantes la superficie acuática iluminada por la luna y después empezó a sondear cautelosamente el fondo de la fuente con la espada. Donde la clavara, brotó un chorro de agua, impulsado por una fuerza enigmática.

El caballero clavaba la espada cada vez con mayor vigor. Se levantó la arena del fondo de la fuente, brotó un chorro de sangre y sonó un lacerante suspiro.

Velké Losiny, foto: CzechTourismVelké Losiny, foto: CzechTourism El espantado caballero huyó al castillo, pero no podía borrar de la mente la imagen de la hermosa muchacha. Jamás volvió a verla. Desgarrado por el sentimiento de culpa se marchó del castillo de Kost y se alistó en el ejército. El desdichado caballero encontró la muerte en una batalla.

En el palacio de Velké Losiny, en Moravia del Norte, vivió algún tiempo Meluzína, una hermosa hada que se enamoró de un mortal. La pareja coronó su relación con el matrimonio. Sin embargo, el hombre tuvo que prometer que jamás averiguaría qué hacía su esposa cada séptimo día.

A la pareja le nació pronto un hijo y los esposos se sentían felices. Cada noche Meluzína cantaba a su hijo una dulce canción de cuna.

A pesar de la promesa dada, el marido se sentía corroído por la curiosidad. Una vez cuando su mujer volvió a encerrarse en el aposento secreto, el esposo miró por el ojo de la cerradura. ¿Y qué vio en el interior?

A su amada Meluzína con el cuerpo todo transformado: la parte superior era de mujer, la parte inferior era de un pez; se veía una larga cola cubierta de escamas. La sirena se bañaba en una tina.

El hombre, estupefacto, comprendió que no tenía suficientes fuerzas para liberar a su esposa de un hechizo tan poderoso que la transformaba cada siete días en una sirena. Pero el terrible hechizo no era capaz de destruir su amor por Meluzína.

El siguiente día el hombre vio a su esposa por última vez; Meluzína, afligida e infeliz, vino para despedirse, reprochando amargamente al marido que no había cumplido la palabra dada. "Mi querido",le dijo,"?por qué no me has obedecido? Ahora tenemos que despedirnos".

"Mi amada", respondió el marido," olvidemos lo que pasó. Viviremos como antes". En vez de responder, Meluzína besó a su esposo y después desapareció con el hijo y jamás nadie volvió a verla. En el palacio de Velké Losiny suelen mostrar el aposento y la ventana por la que había volado Meluzína con su hijo.

De vez en cuando Meluzína regresa y su llanto es el gemido del viento en las chimeneas.

En las noches ventosas la gente solía echar al viento desde las ventanas harina y sal para que Meluzína pudiera preparar papilla a su hijo. En el aire permanece su triste canto con el que acuna a su hijo. En un programa dedicado a las leyendas de amor no puede faltar un capítulo dedicado a los celos...

Al visitar la basílica de San Jorge, en el Castillo de Praga, no debería escapar a nuestra atención una interesante estatua, denominada Brígida. Es una obra escultórica que representa en forma muy realista el cadáver de una muchacha en avanzado estado de descomposición, con las vísceras putrefactas, invadidas por serpientes, lagartijas y ranas.

La estatua fue supuestamente esculpida en 1726 por el pedrero y estucador italiano Bernardo Spinetti en señal de arrepentimiento después de haberle sido conmutada la pena de muerte a la que fuera condenado por un intento de asesinato.

La leyenda traslada la historia a la época del emperador Rodolfo II cuando un artista italiano mató por celos a su novia Brígida y arrojó su cadáver al llamado Foso de los Venados en el recinto del Castillo de Praga.

Svojanov, foto: CzechTourismSvojanov, foto: CzechTourism El cadáver de la muchacha fue hallado después de algún tiempo, pero el asesino fue capturado. La justicia reunió también suficientes pruebas de que el artista italiano había cometido el horrible crimen. Fue condenado a la pena capital, pero pidió que la ejecución de la sentencia fuera postergada para que pudiera en señal de arrepentimiento esculpir la estatua de su amada en el estado en que había sido hallada.

El artista trabajó sin descanso día y noche, sin comer ni beber, hasta que terminó la obra. Sólo después fue entregado al verdugo.

A un espantoso caso de celos se refiere una leyenda del castillo de Svojanov, situado cerca de la frontera histórica entre Bohemia y Moravia. Dicha leyenda narra que una malvada y celosa dueña de S Svojanov obligó a su eposo a emparedar a una joven y graciosa criada.

El alma de la muchacha se transformó después de su muerte en un pato plateado que nadaba en una fuente de mármol en los subterráneos del castillo. Cuando se enteró de eso el señor del castillo, quiso apoderarse del pato para borrar la prueba de su crimen. Al extender los brazos para apresar el ave, la bóveda del sótano se derrumbó, sepultando al hidalgo.

01-05-2006