Las reacciones internacionales tras el surgimiento de Checoslovaquia y sus relaciones con el continente americano

La Primera Guerra Mundial sacudió el mapa de Europa. En este contexto, apareció la República Checoslovaca, que tendría que hacerse un hueco en la escena internacional.

El surgimiento de Checoslovaquia

República Checoslovaca 1918 - 1938, foto: Eva TurečkováRepública Checoslovaca 1918 - 1938, foto: Eva Turečková La nación checa se remonta a la Edad Media, cuando alrededor de los siglos IX y X varias entidades políticas van tomando forma en el actual territorio de la República Checa, algo que se formalizará en los siglos posteriores en el llamado Reino de Bohemia. Sin embargo, la fundación de Checoslovaquia como estado independiente está necesariamente ligada a la Primera Guerra Mundial, pues aquellos hechos que hicieron temblar a Europa provocaron, entre otras muchas cosas, la disolución del Imperio austrohúngaro, hasta el que entonces estaban ligadas las Tierras Checas.

Entonces, en octubre de 1918 un nuevo país entraba en la escena política mundial, algo que unos recibieron con más agrado que otros. El establecimiento de relaciones no siempre fue fácil para la joven Checoslovaquia, que se encontraba rodeada de países más fuertes y tenía que iniciar desde cero un sistema de diplomacia exterior.

Para conocer un poco más acerca de las relaciones exteriores checoslovacas en esos primeros años, en Radio Praga entrevistamos al profesor Lukáš Perutka, del Centro de Estudios Iberoamericanos de la Universidad Carolina de Praga.

Curiosamente, fue un país de fuera de Europa uno de los principales valedores de la República Checoslovaca. Se trata de Estados Unidos, que formó parte de las negociaciones que dieron lugar al nacimiento del nuevo país. El estado norteamericano contaba desde las décadas anteriores con un importante número de emigrantes checoslovacos. Algunos de ellos, totalmente comprometidos con la causa independentista, propagaron sus ideas por los Estados Unidos, como nos comenta el profesor Perutka.

Alois Richard Nykl (1911), fuente: public domainAlois Richard Nykl (1911), fuente: public domain “Uno de ellos fue Hynek Dostál, un emigrante checo, un cura en San Luis, que fue muy activo en nuestras luchas independentistas y en la propaganda checoslovaca en los Estados Unidos. Otro hombre interesante puede ser Alois Richard Nykl, también inmigrante, profesor de universidad que vivía allí“.

La vida del hispanista Alois Richard Nykl fue muy interesante. Emigró siendo muy joven a Estados Unidos, a principios del siglo XX. Allí difundió sus ideas sobre la independencia de Checoslovaquia. Décadas más tarde llegaría a vivir durante un tiempo en España, donde fue incluso director de la Escuela de Estudios Árabes de Granada.

El papel de estos emigrantes checoslovacos, y especialmente la buena relación del fundador de la República, Tomáš Garrigue Masaryk, con Estados Unidos, desembocó en el apoyo del país norteamericano a la creación de Checoslovaquia, como explica Perutka.

“Gracias al apoyo de los Aliados, como los Estados Unidos, gracias al presidente Woodrow Wilson, que participó mucho en el fin de la guerra y especialmente en la Paz de Versalles, uno de cuyos puntos fue la disolución del Imperio austrohúngaro”.

Masaryk apoyó la idea de que legiones checoslovacas, grupos formados por soldados voluntarios, lucharan con los Aliados durante la Primera Guerra Mundial, pues sabía que eso podía procurarle amigos en la escena internacional.

“Podemos decir que él fue un hombre que vio muy bien la oportunidad que dio al movimiento independentista la Primera Guerra Mundial. Porque él sabía que, por ejemplo, gracias a la ayuda checoslovaca a la causa de los Aliados, esto son las legiones [checoslovacas], gracias a eso él puede lograr la simpatía de los Aliados. Y en el caso de que ellos ganaran, como fue en realidad, sabía que podían apoyar la independencia de Checoslovaquia“.

Europa recibe al nuevo estado

La creación de la República Checoslovaca no estuvo exenta de polémica. A Gran Bretaña no le alegraba mucho la idea de la disolución del Imperio austrohúngaro, ya que lo consideraba un tapón frente a Rusia y la expansión del comunismo. Es por eso que, una vez que la partición fue inevitable, Gran Bretaña apoyó que los nuevos países fueran lo más grandes posible. Eso unió a dos naciones como la checa y la eslovaca en un mismo país, comenta Perutka.

Tomáš Garrigue Masaryk, foto: APF ČRoTomáš Garrigue Masaryk, foto: APF ČRo “Se puede decir que, de cierta manera, Checoslovaquia fue creada como un estado artificial. Fue gracias a la influencia de Gran Bretaña, que era contraria a la idea de la disolución del Imperio austrohúngaro, porque ellos temían mucho la idea de la influencia del comunismo de Rusia“.

Esta decisión de los Aliados creó fricciones entre checos y eslovacos, porque estos últimos sentían que tenían un papel secundario en el nuevo estado.

“Eso fue un gran problema durante todo el periodo de entreguerras y después también durante la época del comunismo. Como ya he comentado, Checoslovaquia fue creada más o menos como un estado artificial gracias a la presión de Gran Bretaña para no crear estados pequeños en Centroeuropa. Es interesante que, por ejemplo, en los servicios diplomáticos no podemos encontrar muchos eslovacos. Por eso, yo creo que ellos también se podían sentir un poco dejados atrás”.

Egon Erwin Kisch, foto: Sam Hood, Public DomainEgon Erwin Kisch, foto: Sam Hood, Public Domain Por parte de Francia, la amistad fue inmediata, ya que ambos territorios comparten frontera con Alemania, y a los franceses les convenía tener aliados en su lucha por el debilitamiento de los alemanes.

En lo que se refiere a las relaciones con España, existía una gran afinidad entre ambos países y ya habían surgido hispanistas importantes en Checoslovaquia, sin embargo, con la llegada de la Guerra Civil española, el joven estado se vio obligado a respetar la neutralidad internacional. No obstante, muchos checoslovacos participaron como voluntarios y lucharon por el bando republicano.

“Existían unas fuertes relaciones con España, especialmente en los años 30. Porque España y Checoslovaquia mantenían un régimen democrático, hasta la Guerra Civil Española. Pero durante la guerra se pudo ver un gran apoyo de los interbrigadistas checoslovacos. Aunque oficialmente, la política de nuestro Estado fue neutral”.

Un buen ejemplo del apoyo por parte de ciudadanos checoslovacos fue la CXXIX Brigada Internacional, que contaba entre sus fuerzas con el Batallón Masaryk, una unidad que al inicio estuvo dirigida por el periodista checo Egon Erwin Kisch.

Las colonias checoslovacas y las relaciones con América Latina

América del Sur y México contaban con unas importantes colonias checoslovacas, que suponían un buen nexo de unión entre los dos continentes. Desde allí, en los años previos a la fundación de Checoslovaquia también se alzaron algunas voces que pedían un estado propio. Una figura clave en la organización del movimiento independentista en Argentina fue el ingeniero František Zelenka. Sobre él nos habló el profesor Perutka, quien destacó que la colonia checoslovaca en Buenos Aires fue la más activa dentro de los países de habla hispana.

Edvard Beneš, foto: APF ČRoEdvard Beneš, foto: APF ČRo “En los países latinoamericanos tengo que destacar a un líder del movimiento independentista en Buenos Aires, se llamaba František Zelenka, y fue una personalidad número uno en la colonia checoslovaca en Buenos Aires. Y no solo en organizar el movimiento independentista entre la colonia checoslovaca, sino también en convencer a las embajadas de los Aliados en Buenos Aires para promover la idea de la independencia de Checoslovaquia“.

Sin embargo, una vez que se constituyó la República Checoslovaca, las relaciones entre las colonias y el Gobierno no fueron para nada idílicas.

El que más tarde sería segundo presidente checoslovaco, Edvard Beneš, fue en esos primeros años ministro de Relaciones Exteriores. En esta época, hubo varios desencuentros con las colonias, ya que el Gobierno consideraba que dar puestos altos a los miembros de las mismas podía crear enfrentamientos internos.

“Se puede ver que Beneš y otros miembros del Ministerio no querían darles los puestos de cónsules honorarios a los miembros de las colonias”.

Esta situación provocó que se acabaran rompiendo las relaciones entre las colonias checoslovacas y el Gobierno, lo que no ayudó a la hora de relacionarse con los países latinoamericanos.

No obstante, el profesor Lukáš Perutka señala que, en cualquier caso, no existía en los años 20 un gran interés mutuo entre Checoslovaquia y los países de América del Sur en la mayoría de los casos, ya que el contexto político del momento no lo fomentaba ni lo requería.

“En realidad el establecimiento de las relaciones de Checoslovaquia y los países latinoamericanos fue problemático durante este periodo“.

Y esto fue debido a diversos obstáculos.

Vlastimil Kybal, foto: public domainVlastimil Kybal, foto: public domain “La primera es la política de Edvard Beneš, que se alineó con Francia y los estados de los Balcanes como Rumanía y Yugoslavia, por ese motivo el mundo para Beneš, geopolíticamente, empezaba en París y terminaba en Bucarest. Es decir, no veía a América Latina como un socio muy fructífero. El segundo problema de esta época fueron los recursos económicos, porque la nueva república no quería invertir dinero en su servicio extranjero. Estableció en los años 20 solo una embajada en Brasil. En el caso de México se abrió solo un consulado, en el caso de Buenos Aires también un consulado“.

Pero no faltaron personalidades que pidieron un aumento de las relaciones con los países de habla hispana. Para el profesor Perutka, sobresale la figura de Vlastimil Kybal.

“Uno de ellos fue Vlastimil Kybal, él tenía una esposa mexicana. Se conocieron en Italia, donde tuvo su primer puesto diplomático checoslovaco, desde allí fue a Brasil, desde Brasil a España,y al final terminó su carrera en México. Él se quejaba constantemente de que no existía entre el pueblo checoslovaco un mejor conocimiento de los países latinoamericanos, y él, gracias a sus artículos en la prensa checa quería cambiar todo eso”.

Se puede decir, que fuera de las relaciones con México, Brasil y Argentina hay poco que destacar, pues fue con estos países, de gran extensión y con materias primas, con los que Checoslovaquia vio algunas oportunidades.

“Argentina fue el país más importante para la exportación checoslovaca hacia América Latina. También para la importación de varias materias argentinas. Lo mismo podemos decir de Brasil y México. Pero tenemos que señalar que se intensificaron las relaciones en los años 30. En los años 20, la nueva república no veía a esos países como socios principales y se orientaba más a Europa Occidental.”

Este incremento de las relaciones a partir de los años 30 se explica por la crisis económica de 1929, que obligó al Gobierno checoslovaco a buscar socios comerciales fuera de Europa. Como comenta Perutka, todavía queda algo de esas colonias de emigrantes que antes y después de la fundación de Checoslovaquia vivían en países de América.

“Especialmente en Argentina y Brasil hay colonias muy importantes todavía, donde la gente mantiene las tradiciones culturales, aprenden el checo. El caso de Venezuela es ahora interesante, porque muchos venezolanos con parientes checos ahora piden asilo aquí, en Praga, y quieren emigrar desde Venezuela, donde, como sabemos, la situación es catastrófica”.

El futuro de la amistad entre hispanohablantes y checos

Checoslovaquia vivió un largo periodo comunista, entre 1948 y 1989, donde el tiempo se paró en lo que respecta a las relaciones internacionales, que se limitaron a un círculo mucho más reducido de estados. Entonces Checoslovaquia tuvo que empezar a desarrollar lazos de nuevo a partir de 1989, y, una vez más, desde 1993 como República Checa. Paradójicamente, el profesor Perutka destaca que algunas situaciones son muy similares a las del periodo de entreguerras.

Podemos ver que ahora empezamos de nuevo a establecer lazos, no obstante los problemas parecen muy similares al periodo de entreguerras".

“Podemos ver que ahora empezamos de nuevo a establecer lazos, no obstante los problemas parecen muy similares al periodo de entreguerras. Pero cambian las cosas, y ahora se puede ver un poquito de movimiento. Creo que es también gracias a nuestra participación en la Unión Europea porque, por ejemplo, la Unión Europea tiene un tratado de libre comercio con México”.

Y el historiador añade.

“Ahora sabemos que los países de Mercosur quieren también establecer un tratado con la Unión Europea, entonces ahí podemos ver que se van a fortalecer los lazos económicos”.

Es evidente que la entrada de la República Checa en la Unión Europea en el año 2004 fue clave para abrir una nueva puerta hacia la conexión política, comercial y cultural con otros países. Unas relaciones exteriores que seguirán aumentando en los próximos años.

El establecimiento de relaciones no siempre fue fácil para la joven Checoslovaquia, que se encontraba rodeada de países más fuertes y tenía que iniciar desde cero un sistema de diplomacia exterior.