La batalla de Hradec Králové marcó el ulterior desarrollo en Europa

05-07-2016

La República Checa celebra este martes el Día de San Cirilo y San Metodio, que es Fiesta Nacional. Sin embargo, en esta ocasión hablaremos con el historiador Vojtěch Kessler de otro importante aniversario, que son los 150 años transcurridos el 3 de julio desde la histórica batalla de Hradec Králové, conocida también como la batalla de Sadowa o de Königgrätz. En ella se enfrentaron los ejércitos austríacos y prusianos y su resultado marcó significativamente el ulterior desarrollo en Europa. Algunos historiadores afirman incluso que preparó las condiciones para el estallido de la Primera y la Segunda Guerras Mundiales.

La Batería de los Muertos, foto: Ivana VonderkováLa Batería de los Muertos, foto: Ivana Vonderková Al viajar a la ciudad de Hradec Králové, en el este de Bohemia, encontrarán en sus proximidades unos 1.400 lugares con tumbas colectivas y monumentos situados junto a los caminos, en los pueblos, así como en el bosque de Svíb.

Estos recuerdan la sangrienta y gran batalla en cuanto a efectivos militares, concretamente unos 435.000 hombres, que se libró en territorio de Bohemia y Moravia, la batalla de Hradec Králové. Esta fue simultáneamente la segunda mayor contienda del siglo XIX en Europa, después de la de Leipzig de 1813, llamada también la batalla de las Naciones, en la que participaron unos 470.000 soldados. El historiador Vojtěch Kessler nos proporcionará más detalles.

“La batalla de Hradec Králové, que tuvo lugar el 3 de julio de 1866, fue el enfrentamiento decisivo de la guerra austro-prusiana de ese año. En este conflicto desembocó la gran rivalidad entre el Reino de Prusia encabezado por Guillermo I, y el Imperio Austríaco con el emperador Francisco José a la cabeza por la primacía del poder en la llamada confederación germánica, establecida en 1815. Entonces 39 países germánicos se agruparon en una confederación de Estados soberanos, presidida por la Casa de Austria”.

La derrota de Austria en Hradec Králové llevó a su exclusión de la confederación germánica

Foto: archivo de Garda de Hradec Králové, koniggratz.euFoto: archivo de Garda de Hradec Králové, koniggratz.eu La derrota de Austria en esta batalla significó el fin de la guerra austro-prusiana y la exclusión de Austria de la confederación germánica. A poco tiempo después el 26 de julio, en el palacio de la localidad morava de Mikulov fue acordado el armisticio, y el 26 de agosto el Tratado de Paz de Praga, que abrió el camino a la unificación alemana.

En poco tiempo fue creada la Confederación de Alemania del Norte constituida por 22 Estados alemanes, que fue ampliando su influencia en Europa. El Tratado de Praga implicaba a la vez que Austria cedía a Italia, país que había apoyado a los prusianos, el Véneto.

Otto von Bismarck fue el principal gestor de la guerra austro-prusiana

Vayamos ahora por partes, y dejemos al historiador Vojtěch Kessler que nos cuente quién fue concretamente el artífice del conflicto armado austro-prusiano de 1866.

Vojtěch Kessler, foto: Ivana VonderkováVojtěch Kessler, foto: Ivana Vonderková ”Se considera que el principal gestor del conflicto fue el canciller prusiano, Otto von Bismarck, quien asumió el cargo en 1860. Contaba, naturalmente con el apoyo del rey Guillermo I. Fue Bismarck quien se había planteado la tarea de unificar Alemania bajo el liderazgo de Prusia, y estaba decidido a ‘resolverlo a sangre y fuego’. Ya en 1862 Bismarck había insistido que la guerra contra el Imperio Austríaco era un medio necesario para la unificación de Alemania”.

Aunque Austria y Prusia eran entonces muy diferentes en lo político, económico y social, ganando en este aspecto Prusia, en vísperas de la guerra eran pocos los que apostaban por la victoria del país germánico, sostiene Vojtěch Kessler.

”Existen testimonios de que en Londres se hacían apuestas por el ganador de ese conflicto bélico y la mayoría apostaba por 7 probabilidades contra 1 a favor de la victoria de Austria. O sea que de ocho personas, siete apostaban por Austria”.

La monarquía austríaca era entonces una gran potencia, tanto por su territorio como por el número de habitantes, ya que entraban en ella territorios habitados por diferentes pueblos, como el húngaro, el checo, el eslovaco, el croata y el serbio. Y aunque Prusia había registrado un inmenso desarrollo económico, creciendo la producción del hierro, el acero y desarrollándose el ferrocarril y el transporte en barcos de vapor, nadie esperaba que la victoria estuviese del lado de Prusia.

El conflicto armado entre Austria y Prusia fue relativamente corto, por lo que se le llama la guerra de las Siete Semanas

La guerra austro-prusiana fue de por sí relativamente corta, siendo denominada por ello la guerra de las Siete Semanas, recalca Vojtěch Kessler.

”Las unidades prusianas incursionaron en territorio checo el 22 y el 23 de junio, y la batalla decisiva tuvo lugar el 3 de julio, o sea 10 días más tarde. Pero la guerra comenzó ya antes, el 15 de junio, con otros enfrentamientos, y terminó con la firma en agosto del Tratado de Paz de Praga. Por eso la guerra de las Siete Semanas. Durante los 10 días que precedieron a la batalla de Hradec Králové, o de Königgrätz, las tropas prusianas avanzaron rápidamente al interior de Bohemia desde tres lados, enfrentándose por el camino a las tropas austríacas, que quedaban derrotadas y cuyas pérdidas humanas eran cinco veces mayores que las prusianas. Con este déficit moral las tropas austríacas entraron en la batalla decisiva de Hradec Králové”.

En la batalla de Hradec Králové se enfrentaron unos 435.000 soldados

Foto: Ivana VonderkováFoto: Ivana Vonderková A favor de Prusia decidió justamente la batalla de Hradec Králové, en territorio de Bohemia. En ella se enfrentaron unos 215.000 soldados del Imperio Austríaco y 220.000 efectivos de Prusia. Las pérdidas, no obstante, fueron inmensas en ambos lados. En los alrededores de Hradec Králové fallecieron o fueron heridos más de 50.000 soldados en total y otros 8.000 aproximadamente fueron declarados desaparecidos. El mayor número de víctimas humanas lo registró la parte austríaca. Como víctimas mortales de la batalla resultaron también unos 7.000 caballos en total, utilizados por las unidades de caballería.

El comienzo de la histórica batalla

La colina de Chlum, foto: Ivana VonderkováLa colina de Chlum, foto: Ivana Vonderková Las unidades austríacas comenzaron a formarse en el margen derecho del río Elba el 2 de julio. Después de la medianoche se desplazaron formando una media luna de unos 10 kilómetros de longitud con el centro en la colina de Chlum, junto a la aldea del mismo nombre.

En su contra tenían a tres ejércitos prusianos, llamados el Primero, el Segundo y el del Elba. Pero cedamos la palabra nuevamente a Vojtěch Kessler.

Foto: Ivana VonderkováFoto: Ivana Vonderková ”La batalla comenzó en la madrugada del 3 de julio y duró todo un día, desde el amanecer hasta el anochecer, ya que en esos tiempos no se combatía de noche. Los austríacos iban ganando primero, gracias en especial a su artillería y a su posición en la colina de Chlum. Pero por la tarde sucedió algo que hizo virar el ulterior desarrollo de la batalla. Al norte de Chlum había entonces y existe hasta el presente un bosque llamado Svíb. En él entró la infantería prusiana, para acercarse a Chlum. Los austríacos mandaron allá un batallón de unos 20.000 hombres, muchos más que los prusianos. A pesar de ello, Austria perdió allí a un gran número de soldados”.

Los prusianos tenían un mejor mando y sus soldados estaban mejor entrenados, ya que en Prusia existía el servicio militar obligatorio. Además de que disponían de modernos fusiles de aguja Dreyse de retrocarga, que se cargaban por la parte trasera y permitían un tiro más rápido que los fusiles Lorenz que tenían los austríacos y cuyo uso era más lento, ya que se cargaban por la boca del cañón. Este sangriento enfrentamiento lo recuerda hasta hoy un monumento a la entrada al bosque de Svíb, dice Vojtěch Kessler.

”El monumento está consagrado al batallón de fusileros guardabosques como se le llamaba en el ejército austríaco a la infantería ligera. Eran muy buenos tiradores que provenían de Alta Austria, pero en ese choque sufrieron una gran derrota. Esta se debió a que se enfrentaron a un enemigo mucho mejor preparado y mejor armado, así como a las difíciles condiciones y la mala visibilidad en el bosque causada por el humo que salía de las armas tras los disparos. A pesar de que el batallón austríaco tenía el doble de hombres en Svíb que los prusianos, éstos podían disparar mucho más seguido, lo que aprovecharon al máximo, al igual que la situación confusa en el bosque, y derrotaron al enemigo”.

El enfrentamiento de Svíb fue totalmente innecesario y desmoralizó a las tropas autríacas

En el bosque de Svíb hay actualmente un sinnúmero de tumbas, cruces y monumentos, que componen la llamada ‘Alameda de los Muertos’ y donde fueron sepultados miles de soldados de ambos bandos, víctimas de la guerra austro-prusiana. Una parte del bosque es más bien una gran tumba colectiva.

Foto: Ivana VonderkováFoto: Ivana Vonderková El enfrentamiento armado en el bosque Svíb, que duró unas tres horas, fue absolutamente innecesario, según los historiadores, además de que los ejércitos austríacos cometieron el error de mandar allá a un gran número de efectivos, dejando sin la protección necesaria el ala norte de las posiciones en la estratégica colina y el pueblo de Chlum.

La derrota sufrida por los austríacos en el bosque Svíb desmoralizó a sus tropas que ya no tenían fuerza ni munición suficiente para seguir defendiendo sus posiciones centrales. A eso llegó desde el norte el Tercer ejército prusiano, lo que los austríacos no esperaban.

Los prusianos se apoderaron de las principales posiciones del enemigo en Chlum

Los prusianos incursionaron en las posiciones principales de su enemigo y aproximadamente a las tres de la tarde del 3 de julio de 1866 conquistaron el pueblo de Chlum y poco después ocuparon toda la colina del mismo nombre, indicó Kessler.

Foto: archivo de Garda de Hradec Králové, koniggratz.euFoto: archivo de Garda de Hradec Králové, koniggratz.eu ”A pesar de que el Ejército austríaco contaba con muchos reservistas, no logró reconquistar sus posiciones centrales. Lo intentó, pero durante ese intento, en tan sólo unos 20 minutos fueron puestos fuera de combate otros centenares de hombres del lado austríaco. Ya en el momento en que los prusianos se apoderaron de la posición central en Chlum, la media luna de la defensa austríaca comenzó a desmoronarse. Las tropas austríacas comenzaron a retroceder y al poco tiempo a huir en dirección a la fortaleza de Hradec Králové. Prusia ganó definitivamente la batalla”.

En la cima de la colina de Chlum se encuentra actualmente un museo de estilo neogótico construido en 1936 que recuerda esa histórica batalla, y un mirador del que se pueden observar los diferentes lugares cerca de Hradec Králové, donde se produjeron los enfrentamientos.

El monumento ‘La Batería de los Muertos’ recuerda a los caídos en Chlum

Muy cerca de allí, caminando unos cinco minutos por la cima en dirección al pueblo de Chlum se levanta un monumento denominado ‘La Batería de los Muertos’, que recuerda a los soldados austríacos que cayeron en combate al defender la colina de Chlum. Junto al monumento, que además de la valentía de los artilleros austríacos simboliza al Imperio de Austria, se encuentran sepultados varios centenares de soldados, apunta Kessler.

Foto: archivo de Garda de Hradec Králové, koniggratz.euFoto: archivo de Garda de Hradec Králové, koniggratz.eu ”La Batería de los Muertos’, uno de los más grandes monumentos que recuerdan la guerra austro-prusiana, se encuentra en el mismo lugar donde antaño estaba emplazada la batería de artillería austríaca. Entonces no había aquí ningún bosque como en la actualidad y los cañoneros austríacos tenían desde allí buena vista. Al comienzo esto les daba una gran ventaja. Pero cuando los prusianos se apoderaron del cercano pueblo de Chlum, eso fue para los artilleros austríacos un verdadero choque. Al darse cuenta de que el enemigo estaba tan cerca cundió el pánico, y los 150 artilleros de la batería trataron de huir en dirección a Hradec Králové, pero sabían que sería imposible”.

El jefe de la batería dio la orden de retirarse y salvar los cañones, pero por el camino los austríacos fueron atacados por los prusianos y se produjo una masacre.

La pintura de Václav Sochor, foto: public domainLa pintura de Václav Sochor, foto: public domain En las inmediaciones del monumento se encuentra instalada una copia del cuadro del pintor checo Václav Sochor, que refleja el pánico entre los artilleros austríacos antes de ser atacados y matados por los prusianos. En la obra se ven los artilleros que tratan de cargar en unas carretas los cañones para llevárselos y salvarlos del enemigo. Pero sus esfuerzos fueron vanos.

Hay una canción que cuenta la historia de un artillero austríaco, un tal Jabůrek, que llenaba su cañón de munición y disparaba contra el enemigo mientras podía, pero en realidad esa persona nunca existió.

Otro monumento recuerda el enfrentamiento de las caballerías que permitió a los austríacos retirarse

Tras la derrota sufrida, las tropas austríacas trataron de retirarse en dirección a Viena para no sufrir más pérdidas, siendo protegidas por el resto de sus artilleros y la caballería.

Parte de las unidades austríacas logró salvarse, aunque su caballería se enfrentó junto a la aldea de Střezetice a la prusiana y se produjo otra sangrienta batalla en la que participaron unos 11.000 soldados de caballería de ambos bandos, cuenta Vojtěch Kessler.

“La caballería austríaca era mucho mejor que la prusiana, pero esta última adoptó una buena táctica. Comenzó a retirarse en dirección al lugar donde se encontraba la infantería prusiana y estos soldados comenzaron a disparar contra el enemigo con sus fusiles de aguja Dreyse de retrocarga. La derrota de la caballería austríaca se debió así en mayor medida a la infantería prusiana, o sea que cayeron bajo las balas y no bajo los sables del enemigo. Pero independientemente de la derrota de la caballería austríaca, el ejército imperial logró lo que quería. O sea, el avance de los perseguidores prusianos fue frenado un poco, la caballería se detuvo y las tropas austríacas pudieron retirase en calma a la fortaleza de Hradec Králové”.

Monumento en homenaje a la batalla de la cabalería, foto: Ivana VonderkováMonumento en homenaje a la batalla de la cabalería, foto: Ivana Vonderková En este choque de las caballerías, además de víctimas humanas, perecieron más de 2.000 caballos. El número de caballos muertos en la Batalla de Hradec Králové en total se calcula entre 6.000 y 7.000 animales.

El 1 de julio de este año, o sea 2016, fue inaugurado en el lugar del enfrentamiento de Střezetice un nuevo monumento, cuyo autor es el escultor Petr Novák. La escultura está formada por un caballo herido, acariciado por un soldado de caballería. Además, en ocasión del 150 aniversario de la Batalla de Hradec Králové, este 3 de julio se efectuó allí una reconstrucción del choque de las caballerías enemigas.

La batalla de las caballerías junto a Hradec Králové fue la última de su género en Europa

Monumento en homenaje a la batalla de la cabalería, foto: Ivana VonderkováMonumento en homenaje a la batalla de la cabalería, foto: Ivana Vonderková Desde el punto de vista histórico resulta interesante que el enfrentamiento de las caballerías prusiana y austríaca junto a Střezetice fue el último de su género en la historia europea, como recalca Vojtěch Kessler.

”En efecto, este choque fue el último donde se enfrentaron dos caballerías enemigas, donde se combatió al modo de los caballeros en el Medioevo, enfrentándose dos jinetes con sable en la mano. Entonces quedó también evidente que mucho mejor que la caballería era utilizar las armas de fuego, los fusiles, que surten mayor efecto. Más tarde las armas automáticas eliminaron del todo la caballería de los campos de batalla. Durante la Primera Guerra Mundial, en el siglo XX, la caballería era aprovechada exclusivamente para la exploración y ya no se contaba para nada con ella para que salieran los jinetes a caballo en masa, con sables en sus manos, a combatir al enemigo”.

Pero volvamos a la colina de Chlum, cerca de Hradec Králové. Después de terminada la batalla, había que enterrar a los muertos para impedir una epidemia de enfermedades. Esto tomó más de dos semanas, y más tarde se comenzó con el entierro de los caballos muertos, sostiene Kessler.

Foto: Ivana VonderkováFoto: Ivana Vonderková ”Existía entonces la costumbre de que de enterrar a los muertos se encargaba el ganador de las batallas, en este caso el ejército de Prusia. Y los médicos prusianos eran los que atendían a los heridos de ambos bandos que habían sido encontrados en el campo de batalla. Pero como los heridos eran tantos, los médicos prusianos eran insuficientes y muchos soldados perecieron así más tarde a causa de las heridas sufridas y la falta de ayuda”.

Al hablar de la Batalla de Hradec Králové y de las tropas del Imperio Austríaco, cabe recordar que en sus filas había muchos ciudadanos checos, ya que Bohemia y Moravia formaban parte de ese imperio. Una parte de los habitantes checos recién comenzaba a reflexionar sobre la posibilidad de independizarse, pero la mayoría siguió fiel. Comprendió que la monarquía de los Habsburgo representaba una cierta seguridad para las pequeñas naciones como la checa y protección ante el expansionismo alemán.

En las filas del ejército del Imperio Austríaco combatieron muchos checos

Así fue también cuando resonaron los cañones en 1866, y comenzó la guerra desencadenada por Prusia contra el imperio de los Habsburgo. Los checos, tanto jóvenes como mayores se ofrecían como voluntarios para integrar las unidades del imperio austríaco, cuenta el historiador Vojtěch Kessler.

”Varios meses o semanas antes del inicio de la guerra se sabía que el choques era inminente, y en la sociedad había un ambiente agitado, la prensa no escribía de otra cosa. Los que más ansiaban participar en los combates eran precisamente los checos. En el siglo XVIII las tropas prusianas incursionaron varias veces en Bohemia, saqueando y causando otros daños. Los checos se acordaban de eso y no querían a los prusianos, a diferencias de los habitantes de Bohemia de habla alemana, para los que Prusia por un lado era un país enemigo, pero por el otro hablaba también alemán. Y muchos respaldaban la idea de la unificación de Alemania. O sea que para los checos la guerra tenía un significado mucho mayor que para los demás habitantes de la monarquía”.

La decadencia del Imperio Austríaco y el auge del Imperio Alemán

Sin embargo, con la derrota de la monarquía de los Habsburgo en la guerra contra Prusia y la firma del Tratado de Paz de Praga en agosto de 1866, comenzó la decadencia del Imperio Austríaco por un lado y el auge del Imperio Alemán por el otro. En el futuro esto sería fatal para Europa y el mundo en general, aunque en esos momentos nadie se imaginaba todavía lo que iba a pasar, y que la Alemania unificada participaría o desencadenaría dos guerras mundiales en el siglo siguiente.

Otto von Bismarck, foto: Wikimedia, public domainOtto von Bismarck, foto: Wikimedia, public domain Por ello, al recordar el 150 aniversario de la Batalla de Hradec Králové, o Königgrätz, librada el 3 de julio de 1866, cabe destacar en primer lugar la agilidad política del canciller prusiano, Otto von Bismarck, quien logró su objetivo de provocar un enfrentamiento armado entre Prusia y Austria, dos rivales eternos por lograr la supremacía en la confederación germánica.

Con su victoria en ese conflicto Prusia avanzó en la unificación de Alemania por la fuerza y tras una breve guerra contra Francia en 1870 estableció el Imperio Alemán, liderado definitivamente por Prusia.

La política de expansionismo continuó siendo practicada por los prusiano-alemanes también en el siglo XX, lo que contribuyó al estallido de la Primera Guerra Mundial y el posterior desmoronamiento definitivo del Imperio Austro-Húngaro, con la consiguiente constitución de la República Checoslovaca independiente en 1918. Más tarde esa política también llevó al desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial, que se cobró la vida de más de 72 millones de personas. Las raíces de esos conflictos y sus impactos cabe buscarlos en la Batalla de Hradec Králové, en territorio checo.

05-07-2016