Sindicatos pronostican invierno cálido en caso de no llegar a acuerdos con la patronal

28-01-2003

La paz social que vive la República Checa la pueden envidiar muchos países de Europa Occidental. No obstante, los expertos advierten que últimamente los sindicatos checos han empezado a levantar nuevamente su voz.

"No es de extrañar que las uniones sindicales hayan puesto su grito al cielo. Ya que en los últimos años el desempleo ha crecido en el país y todo parece indicar que el oficialismo no tiene la solución".

Ese fue el mensaje unísono de las uniones sindicales que no ocultan su malestar por la inflación, que provoca un alto costo de la vida y hay regiones del país que no logran recuperarse tras el cierre de importantes fábricas.

¡Queremos más dinero! Es una de las consignas que se escucharon con frecuencia en el último tiempo. Los empleados piden mejoras salariales y los desempleados nuevos puestos de trabajo.

La tripartita, integrada por la patronal, los sindicatos y el Gobierno, tiene muchos casos pendientes. Por el momento se han puesto siempre de acuerdo, pero la tensión social crece.

Una de las mayores amenazas de desobediencia social la protagonizaron los conductores de tranvías que anunciaron una convocatoria de huelga en caso de que la empresa Transporte Checo no les aumentara los salarios.

"En caso de que el alcalde de Praga no cumpla lo prometido, los conductores de tranvías irán a huelga. Y será una huelga de mayores dimensiones a la planeada inicialmente" esa fue la amenaza expresada a principios de enero por Antonín Dub, presidente de la Federación de conductores de tranvías.

La huelga no tuvo lugar, ya que ambas partes llegaron entonces a un acuerdo. El alcalde mayor de Praga, Pavel Bém, dio como fecha tope el último día del mes en curso.

"El 31 de enero se darán a conocer los resultados del estudio que ha demostrar en qué medida se han de aumentar los salarios y cual será la diferenciación entre las diferentes profesiones del sector".

El presidente de la Confederación Checomorava de Uniones Sindicales, Milan Stech, sostiene que las negociaciones entre la patronal y los sindicatos son cada vez más difíciles y complicadas.

"Muchas empresas argumentan que se encuentran en una situación económica peor a la del año pasado. No obstante, todos los índices demuestran que la productividad del trabajo y las ganancias aumentan" señaló Stech.

Una situación muy tensa registra actualmente la factoría de automóviles Skoda. Los empleados respaldados por los sindicatos exigen un aumento salarial del 10,5 por ciento, mientras que la empresa está dispuesta a aprobar un aumento para este años del tres por ciento y del 3,5 por ciento para el año entrante.

La situación ha empezado a complicarse tanto entre sindicatos y patronal, que los sindicalistas optaron por los servicios de un mediador. Se trata del antiguo diputado Ivan Fiser, quien medió la venta de la factoría checa de automóviles Skoda al consorcio alemán Volkswagen.

La tensión crece también en el sector siderúrgico. Según explicara el líder sindical del sector, Milan Malachovský, las cosas han llegado tan lejos que aparte de la lucha por mejoras salariales también se discute por el respeto de garantías sociales, por jornadas de trabajo más cortas y poner coto a los despidos.

Sin planear escenarios catastróficos, los sindicalistas pronostican un invierno muy caliente en caso de que no se llegue a un acuerdo satisfactorio con la patronal en diferentes sectores de la industria.

28-01-2003