25-09-2001

La economía checa repele los intentos de Rusia de penetrar al sector de los carburantes. Praga anunció la privatización de Unipetrol, una de las principales empresas del sector, y Moscú se presenta como uno de los clientes favoritos, lo que ha provocado cierto nerviosismo entre los economistas.

Los analistas de bancos e institutos financieros advierten desde hace tiempo un importante movimiento de sectores económicos rusos hacia los países poscomunistas.

En la República Checa, por ejemplo, un número cada vez mayor de empresas rusas se interesan por la privatización de más del 60 por ciento de las acciones de Unipetrol, la empresa más importante del país en el sector de los carburantes.

Los especialistas checos advierten que sospechan que muchas de las empresas rusas tienen un pasado, y un presente, bastante turbios, porque las cabezas visibles de las mismas son personas "recicladas" de lo peor del régimen anterior. Esto quiere decir que se trata de personas que se han visto inmiscuidas en recientes escándalos financieros en su país.

Las empresas rusas mostraron interés por el sector de los carburantes checos desde 1995, cuando se registró lo que los especialistas llamaron la "primera ofensiva rusa contra la economía centroeuropea".

En todo este asunto entra también en juego un capricho de los círculos rusos. Por ejemplo hay que tomar en cuenta que algunos de los actuales hombres de negocios habían sido figuras medianas del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética que visitaron las refinerías checas cuando se llamaban Refinerías Stalin o posteriormente Refinerías de la Amistad Soviético-checoslovaca.