Matuška: un cantante de mirada cautivadora

26-05-2019

El cantante Waldemar Matuška, con una característica barba negra y penetrantes ojos, había interpretado un sinnúmero de éxitos musicales checoslovacos. Uno de los cantantes nacionales más renombrados de toda la historia falleció hace 10 años en Florida, donde arraigó tras emigrar desde la Checoslovaquia comunista.

Waldemar Matuška (a la derecha), foto: Archivo de ČRoWaldemar Matuška (a la derecha), foto: Archivo de ČRo

Un dueto con Eva Pilarová, foto: Archivo de ČTUn dueto con Eva Pilarová, foto: Archivo de ČT Nacido en la ciudad de Košice, en el este de Eslovaquia, Waldemar Matuška pasó su infancia más tarde en la capital checa, Praga. Su madre actuó como cantante de opereta en varios teatros de Viena. Matuška aprendió el oficio de vidriero, pero ya de joven cantaba y tocaba la guitarra y el banjo en varias bandas musicales.

Su carrera musical profesional comenzó en 1957 en la sala de conciertos Reduta de Praga, donde conoció al renombrado dúo musical Jiří Suchý y Jiří Šlitr y tocó con el grupo Mambo kvintet. Tres años más tarde grabó su primera canción de estudio titulada ‘Souvenir’ e ingresó en el famoso teatro praguense Semafor, donde pronto se convirtió en una de las estrellas de este conjunto. Allí adquirió fama sobre todo gracias a los duetos con Eva Pilarová.

La popularidad de Matuška crecía vertiginosamente en los años 60. Dos veces triunfó en el concurso Ruiseñor de Oro para el intérprete checoslovaco más popular, en 1962 y 1967, y varias veces terminó en dicha competición en segundo lugar.

Un eterno vagabundo

Foto: BontonFoto: Bonton En los años 70, siendo un renombrado cantante y actor, Matuška comenzó a colaborar con el grupo Amigos de las Hogueras que actuaba bajo el acrónimo K.T.O. Con ella comenzó a criar su imagen de un eterno vagabundo.

En los años 80, Matuška se convirtió en uno de los iconos de la cultura comunista checoslovaca. El cantante tuvo su propio programa televisivo y cantó los temas titulares de varias series televisivas. Gracias a ello, fue uno de los pocos intérpretes que tenía permitido actuar en el extranjero, en los escenarios occidentales, y pasar allí sus vacaciones.

En 1986, tras una gira por Estados Unidos, Matuška se tomó vacaciones con su esposa Olga Blechová y poco después pidieron en ese país asilo político. El régimen comunista checoslovaco condenó su procedimiento y prohibió poner las canciones y los filmes protagonizados por el emigrante. En la lista negra de personas non gratas entraron también los integrantes del grupo K.T.O. aunque regresaron a casa.

Tras su emigración, Waldemar Matuška seguía dando conciertos para los checos radicados en Estados Unidos y seguía lanzando discos en el ultramar. Los esposos pudieron regresar a su tierra natal hasta a principios de los años 90, tras la Revolución de Terciopelo.

Pero a pesar de los cambios democráticos en Checoslovaquia permanecieron radicados en Florida. Allí, en la ciudad de St. Petersburg, el cantante falleció el 30 de mayo 2009 a causa de una neumonía y un fallo cardíaco.

26-05-2019