‘Te quiero porque me das de comer’, un retrato coral del Carabanchel más sórdido

01-10-2014

El escritor español afincado en Praga David Llorente presenta este lunes su nueva novela, ‘Te quiero porque me das de comer’, una sórdida y sorprendente historia de gran innovación narrativa con la que rinde homenaje al barrio madrileño de Carabanchel.

David Llorente, foto: Editorial AlrevésDavid Llorente, foto: Editorial Alrevés La vida puede llegar a valer muy poco, apenas veinte duros, la cifra que Max Luminaria, el conocido asesino de la moneda, deja junto a sus víctimas. Cirujano de prestigio, ciudadano modélico, sus crímenes, en particular un secuestro, y las miserias, odios, obsesiones y oscuras pasiones de toda una serie de habitantes del barrio madrileño de Carabanchel forman el mosaico de historias que es ‘Te quiero porque me das de comer’, la última novela de David Llorente, escritor y dramaturgo español residente en Praga.

La obra, publicada por el editorial Alrevés y que está teniendo ya cierta repercusión en España, será presentada por el mismo autor este lunes en la cafetería Krásný Zráty de Praga y, posteriormente, en las ciudades de Pilsen y České Budějovice.

Una narración basada en la simultaneidad

Rica en detalles escabrosos, dura y perturbadora en ocasiones, caricaturesca en otras, la narración destaca sobre todo por su carácter innovador. Los acontecimientos se presentan como un goteo de imágenes y momentos en el que las historias de yuxtaponen, dando al lector la sensación de una imagen global, pero sin frenar la historia, que avanza a un ritmo trepidante. Llorente afirma en entrevista para Radio Praga que tardó mucho en dar con la técnica apropiada.

“Quería contar muchas historias que sucediesen simultáneamente, entonces para crear la sensación de simultaneidad probé muchas formas y la única que me funcionaba era esta. Estos párrafos largos separados por puntos, y dentro de cada historia entre dos puntos, eso. Algo había visto que había hecho parecido Juan Goytisolo. Lo probé y funcionó para dar la sensación de lo que sucede es simultáneo”.

Esta visión global se ve reforzada por la intercalación de textos de fuentes diferentes, desde noticias de actualidad a la explicación de supersticiones. La intertextualidad constante ayuda también a disipar la presencia del narrador, comenta Llorente.

David Llorente, foto: Editorial AlrevésDavid Llorente, foto: Editorial Alrevés“Para que la voz del narrador fuese lo más plana posible introduje textos donde los sentimientos del narrador, por definición, están excluidos, como recetas de cocinas, o listas de medicamentos, o de enfermedades, o partes meteorológicos. Ahí el texto elimina la subjetividad del narrador. Entonces cuando lo mezclas con otros tipos de texto funciona por eso, porque hace que la voz del narrador se quede mucho más impersonal”.

Comercializada bajo la etiqueta de novela negra, ‘Te quiero porque me das de comer’, solo sigue sin embargo las normas del género de forma general. Hay un ambiente siniestro, hay bajos fondos, hay crímenes e investigación, pero no se ha llegado a eso de forma intencionada, a partir de un patrón, apunta el autor.

“Yo quería contar la historia de Carabanchel, que es el barrio en el que yo más tiempo he pasado. Y claro, como yo quería contar los años 90, en diez años, de 1993 a 2003, que era el momento del auge de la heroína en Carabanchel, no me quedaba más remedio que contar historias digamos delictivas, de gente marginal, drogadictos, delincuentes, etc. Y quizá por ahí se puede asemejar un poco a lo que son los patrones de la novela negra, pero yo cuando la escribía no tenía en la cabeza que estuviera haciendo ningún tipo de género, ni negro, ni rosa ni nada. Pero sí que es verdad que me ha venido bien que la hayan calificado de novela negra, porque ha entrado en ese circuito, y los lectores de la novela negra son muy fieles. Entonces pues te tratan bien, se preocupan de ti, te llevan a festivales, hablas con otros autores, con editores…”

Un homenaje al Carabanchel más crudo

Profesores que abusan de sus alumnos, acosos laborales, maltrato a ancianos, humillación a compañeros de clase, crueldad con animales, infidelidades, venganzas, alcoholismo, rencores, brutalidad,… Si hay comportamientos impropios o abominables del ser humano que queden fuera de la novela, deben de ser pocos.

Los abundantes personajes que pueblan las páginas de la obra, retratos de un barrio marginal y desesperado, pueden entenderse como un reflejo de nuestro peor yo, pero Llorente trata sin embargo, en todo momento, de salvarlos, sostiene.

“Aun así el narrador habla de ellos, los intenta reflejar tal como son, o la parte más oscura de su personalidad, pero siente mucha compasión de ellos. No es un narrador hostil que quiera machacarlos. De hecho hay muchos párrafos donde si pudiera les daría besos a los personajes, porque siente mucho cariño hacia ellos. Porque siente mucho cariño hacia el barrio también. No se escribe una novela sobre un barrio al que odias”.

Desde Praga, David Llorente se propuso así viajar en el tiempo y el espacio y recuperar el barrio donde había pasado su infancia y adolescencia, un lugar carcomido por el tráfico de droga y encajado entre dos focos de delincuencia: el poblado de Jauja y la cárcel de Carabanchel. El coro de voces de ‘Te quiero porque me das de comer’ es de hecho, y así debe ser entendido, como una muestra de añoranza.

“Es casi mejor, porque lo ves en la distancia. Realmente lo que pasó fue que una de las veces que volví a Madrid, a casa de mis padres, vi que todo había cambiado muchísimo, que ya no había de lo que había antes, y me di cuenta de que lo echaba de menos. Y me sorprendí echándolo de menos porque yo recordaba cosas bastante duras de ese barrio. Pero aun así decidí hacerle esta especie de homenaje. La gente que la ha leído y que es de Carabanchel y vivió allí en los años en los que yo estuve se ha dado cuenta de que realmente es un homenaje, que cuento cosas que la gente de allí ha vivido o relaciona y no le parece que sea una crítica a Carabanchel sino todo lo contrario”.

Incluso la temática del asesino en serie, que forma la columna vertebral de la historia, surgió al retomar la realidad del Carabanchel de aquellos años, desvela Llorente.

“Precisamente en Carabanchel había un asesino que se llamaba el Loco del Estilete. Iba matando a la gente por Carabanchel y de hecho mató a unas cuantas personas, a otras las dejó heridas y gracias a eso lo pudieron capturar. A partir de este personaje yo estuve investigando, leyendo, informándome, acerca de los asesinos en serie. Y me pareció muy atractiva, dentro de la brutalidad, claro, su psicología: como hay varios tipos, como los hay organizados, otros que lo son menos, unos que tienen un modus operandi, otros que no, otros que saben lo que hacen, otros que no saben lo que están haciendo: a veces entra la policía en su casa a detenerlos y él no sabe que ha hecho lo que ha hecho. Me gustó muchísimo esa idea, leí muchísimo, y decidí reflejar uno. Pero tuve que investigar mucho, me di cuenta de que corría el riesgo de hablar de cosas que no sabía”.

Llorente dirige en Praga el grupo de teatro del instituto bilingüe Budějovická, al que escribe él mismo las obras y con el que lleva ganados varios premios. En 1998 obtuvo el premio Francisco Umbral de novela corta por ‘Kira’ y en 2000 recibió el premio de narrativa Ramón J. Sender por ‘El Bufón’. En su etapa praguense escribió ‘Ofrezco Morir en Praga’ y ‘De la Mano del Hermano Muerto’, que fue traducida al checo.

01-10-2014