No lloren por mí, hispanistas

27-12-2019

Desde hace cincuenta años, Josef Opatrný se dedica a estudiar la cultura latinoamericana y hoy es uno de los profesores más queridos y respetados de Praga. Aunque se especializa en el siglo 19 asumió el desafío de escribir la biografía de una de las personalidades más trascendentes de Latinoamérica y asegura que el libro ya tuvo la aprobación de una lectora tan importante como inesperada.

Josef Opatrný, foto: Juan Pablo BertazzaJosef Opatrný, foto: Juan Pablo Bertazza A muchos hispanistas checos, incluso muy cercanos a Josef Opatrný, les sorprendió positivamente la publicación de “La gente me dice Evita, la historia de vida de Eva Perón”. Y para él mismo fue un desafío escribir una biografía de la abanderada de los humildes porque, desde hace cincuenta años, este prestigioso hispanista de la Universidad Carolina de Praga se especializa en el siglo 19 y comienzos del siglo 20. Opatrný cuenta que el proceso fue vertiginoso: cuatro meses de escritura contra reloj, aunque los años de experiencia y su creciente interés en la figura de Eva también ayudaron.

Foto: EpochaFoto: Epocha “Ella, de veras, no exagero, abrió las puertas no solamente a Isabel sino a todas las políticas mujeres en América Latina. Sin Evita no sería posible que mujeres como Dilma Roussef o Michelle Bachelet y otras alcanzaran la presidencia. Es posible que lo hubieran alcanzado más tarde pero ella de verdad abrió la puerta”.

Lo interesante, recalca Opatrný en varios pasajes de la biografía, es que esa influencia la generó sin ocupar ningún cargo político. En efecto, antes incluso de ponerse a escribir el libro, Opatrný ya era consciente de uno de los grandes enigmas que envuelven su trayectoria política: la razón por la que había rechazado la candidatura a vicepresidente de Perón en 1959. El flamante libro de Opatrný trata de ofrecer al respecto la mayor cantidad de interpretaciones posibles: entre ellas, que fue por su enfermedad o por decisión del propio Perón al considerar que, a pesar de su enorme prestigio, tal vez la sociedad no estaba preparada para aceptar a una mujer en ese cargo. Pero la verdad absoluta no está escrita en ningún lado y esa es, de hecho, una de las cuestiones que más sorprendió al autor.

“Para mí la sorpresa más grande fue que hubiera tan pocas fuentes fidedignas; de veras, ella vivió en el siglo XX lleno de papeles, documentos oficiales y hasta su partida de nacimiento despertó dudas que siempre se repitieron”.

Opatrný revela que una de sus principales fuentes fue “La razón de mi vida”, un libro en su opinión interesante que, si bien no fue escrito por ella, lleva su firma. Él considera que ese libro no muestra quizás el sentido del humor de Evita pero refleja muy bien sus ideas sobre la pobreza y las relaciones internacionales, sobre todo en lo que respecta a cierto rechazo hacia Estados Unidos, lo cual, asegura Opatrný, es una tradición argentina que se remonta al siglo 19.

“Fue interesante para mí esta gran ambición de ella, de veras, de ayudar. Subrayo: ayudar a la gente pobre. Esto se puede ver en sus actividades, no fueron solamente las palabras: fue, digamos, el fruto de su experiencia, ella no olvidó”.

Eva Perón, foto: Bilinmiyor - Salón Mujeres del Bicentenario (Casa Rosada) / Kamu MalıEva Perón, foto: Bilinmiyor - Salón Mujeres del Bicentenario (Casa Rosada) / Kamu Malı Opatrný dice que otra de las preocupaciones del libro “La razón de mi vida” es la atracción que el poder genera en las personas. De hecho, él dice haber logrado comprender algo complejo incluso para los propios argentinos, que el peronismo tiene muchas caras: la de la década del cuarenta, la del cincuenta, la de la transición a la dictadura, la de Menem, la de Cristina Fernández, y muchas más. Opatrný entiende que el peronismo tuvo sus fracasos pero, al mismo tiempo, se pregunta con sabiduría hasta qué punto no es el fracaso el destino de todos los movimientos políticos.

Opatrný llama la atención sobre su muerte tan prematura, algo que también vincula a Eva Perón con otras personalidades latinoamericanas como el cubano José Martí y el Che Guevara. Al mismo tiempo que se sorprende de la intensidad de esas vidas, casi como si hubieran sido conscientes de su brevedad, Opatrný se pregunta qué habría pasado con las ideas de esas figuras tan emblemáticas si hubieran tardado más tiempo en morir. En el caso de Eva él considera que, probablemente, su legado más importante no se habría modificado.

“Si vivía más de 33 años, a los 60 quizás olvidaría algo pero siempre repito lo mismo: estos pobres fueron olvidados años y ahora tienen derecho a entrar en la vida nacional, esta es una sentencia famosa de uno de los descamisados: ‘antes fui pobre y no signifiqué nada, ahora soy pobre pero significo mucho’”.

Además de un notable investigador Opatrný es también un gran formador muy querido por sus alumnos, a quienes logra inculcar el interés por el ámbito latinoamericano. Dice que a él le sucedió lo mismo, gracias a su maestro Josef Polišenský. Y aclara que cuando él empezó, en épocas del comunismo, era necesario que el objeto de estudio tuviera una alineación ideológica. Es por eso que Cuba, cuya historia es interesantísima, afirma Opatrný, les ofreció a él y muchos otros investigadores checos una puerta de ingreso al mundo hispanoamericano. Y hoy puede ver con satisfacción cómo ese interés empieza a extenderse más a lo largo de Chequia.

Eva Perón, foto: Bilinmiyor - Archivo gráfico de la NaciónEva Perón, foto: Bilinmiyor - Archivo gráfico de la Nación “Siempre subrayo que es necesario hablar con los estudiantes como colegas jóvenes y no en la posición de maestro alto, discutir con ellos. Naturalmente, no siempre estamos de acuerdo en algunas cosas, pero ellos tienen derecho a tener sus opiniones. Yo nunca digo esas tonterías de ‘cuando ustedes alcancen cierta edad pensarán de otra manera’”.

De hecho, uno de esos alumnos que pasaron por sus clases, y que hoy trabaja en la editorial Epocha, le preguntó hace ya varios meses a Opatrný si tenía en mente alguna efeméride cercana. Y, al mismo tiempo que le contestaba que próximamente se cumplirían cien años del nacimiento de Eva Perón, se comprometía también a escribir la primera biografía checa de una figura trascendente y multifacética que, hasta el momento, prácticamente no contaba con ningún estudio en el país.

Incluso uno de los más importantes vínculos de los checos con su figura tiene que ver con aquel musical de Alan Parker protagonizado por Madonna.

“Es que se presentó también en Praga hace 15 años más o menos, entonces la gente conoce al menos el nombre y algunos amigos me dijeron ‘vi el musical y con gran placer leeré tu libro’. Y además debo decirte una cosa bien rara: mi esposa, que es médica y no lee ningún libro mío, cuando escribí Evita me dijo que le parecía interesante, que intentaría leerlo. Lo leyó todo durante un día que estaba enferma y no podía salir de la cama, lo subrayó y dijo ‘qué interesante, es el primer libro tuyo que leí todo’”.

A pocos días de la publicación del libro, algunos lectores le empiezan a hacer interesantes devoluciones. Uno le escribió, por ejemplo, para contarle que Perón tuvo una motocicleta checoslovaca, que no sabía bien si la compró o fue un regalo del gobierno. Y aunque Josef Opatrný tiene muchas expectativas de que este libro ayude a que los checos conozcan más acerca de una figura trascendental, siente que el premio más valioso ya lo ganó con esa lectura tan importante como inesperada de su mujer.

27-12-2019