Los tesoros ocultos de la República Checa salen a la luz

03-06-2015

Con el comienzo de la temporada turística en abril, cientos de castillos de la República Checa abren sus puertas a los turistas. Además del valor histórico de estos lugares, los castillos se han convertido en auténticos centros culturales, con una interesante oferta de conciertos, teatros, mercadillos artesanales y representaciones de la vida cotidiana de otras épocas, actividades organizadas con el objetivo de atraer a los turistas.

Palacio de Lednice, foto: CzechTourismPalacio de Lednice, foto: CzechTourism Simona Juračková, del Instituto de Patrimonio Nacional, cuenta que hay cientos y cientos de lugares históricos en la República Checa. De estos, el Instituto de Patrimonio Nacional, administra más de cien castillos, casas de campo y monasterios que este año serán promocionados de forma especial, explica.

“Tratamos de atraer turistas no sólo a los lugares históricos, sino a las actividades que aquí se organizan, aunque no es nada especial, puesto que las realizamos todo el tiempo, pero este año hemos elegido un tema especial para promocionar los castillos, queremos recordar a los visitantes que desde hace 25 años hemos estado cuidando de estos lugares en un régimen democrático y los cambios que han tenido lugar en este tiempo, son increíbles”.

Palacio de Český Krumlov, foto: Martina SchneibergováPalacio de Český Krumlov, foto: Martina Schneibergová El Instituto Nacional de Patrimonio ha lanzado una campaña para promocionar los tesoros escondidos. De los 105 castillos de la República Checa, se han elegido 30 que se encuentran un poco más alejados de las zonas más turísticas, pero que aun así merece mucho la pena visitar.

Durante el comunismo no se presentaba a los castillos desde la perspectiva de residencias de la aristocracia, sino que eran explicados como simples lugares de comercio. En este sentido ha cambiado mucho la administración de los monumentos. Lo cuenta Simona Juračková.

“Nos centramos en la vida cotidiana del lugar y en mostrar la vida que la nobleza llevaba cuando vivía aquí”.

Castillo de Hluboká, foto: Barbora KmentováCastillo de Hluboká, foto: Barbora Kmentová En los castillos hay grandes colecciones de objetos históricos, fotos de familia, retratos… Simona Juračková explica que a veces han intentado contactar con los antiguos propietarios, pero resulta complicado debido a que los castillos fueron confiscados por el Estado durante el comunismo y esto continúa siendo muy doloroso para los que fueron sus dueños.

Los castillos más visitados son Český Krumlov, Lednice, Hluboká o Karlštejn y son los que mejor preparados están para recibir turistas extranjeros. Tienen guías en todos los idiomas a ciertas horas del día y para los turistas extranjeros es muchos más sencillo dirigirse a los lugares que son más conocidos, pero todos los sitios tienen tours guiados y si no hay audio-guías, los turistas pueden leer los textos escritos en otros idiomas.

Palacio de Kratochvíle, foto: Barbora KmentováPalacio de Kratochvíle, foto: Barbora Kmentová Los checos visitan repetidamente los castillos de su país, Juračková afirma que es porque los checos han crecido con los castillos, los han visitado de pequeños con sus padres y son parte de su infancia, Juračková lo justifica así.

“Los checos decimos que los castillos son nuestro mar. Ir a los castillos es muy popular y a todo el mundo le encanta”.

También es muy popular organizar bodas en los castillos, que son a menudo considerados como el mejor escenario para un casamiento, sobre todo si es de tipo civil.

Simona Juračková recomienda su castillo favorito, el de Kratochvile, porque afirma que caminando a través de él, uno puede sentir el Renacimiento.

03-06-2015