Los seres humanos necesitamos trascendencia

04-03-2003

El escritor argentino Mempo Giardinelli es poco conocido en la República Checa. Sin embargo, los aficionados a la literatura tienen ahora la posibilidad de conocer su obra, ya que la casa editorial Julius Zirkus de la ciudad de Brno, Moravia del Sur, lanzó hace poco al mercado el título más renombrado del autor titulado 'Luna caliente'.

Mempo Giardinelli, que estuvo ocho años exiliado en México, ha publicado varias novelas, así como artículos, ensayos y cuentos en diarios y revistas de todo el mundo. Su libro 'Luna caliente' ha sido traducido a 19 lenguas. ¿Se le ocurrió al autor que un día sería traducido también al checo?

"Nunca. Los libros de autores latinoamericanos se traducen habitualmente a las lenguas clásicas, al inglés, al francés, al italiano, pero a una lengua eslava es muy difícil de llegar para nosotros. Yo estoy muy contento y muy orgulloso de que Jan Mattus y esta casa editorial, que es una casa pequeña y modesta, pero con mucho impulso, hayan tenido interés en este libro. Además, en esta edición Artigas estoy acompañado por grandes autores; Bioy Casares, Cortázar, Benedetti, ellos son grandes, los 'big names' ".

¿Qué tiene en común con los autores argentinos más conocidos? Le inspiraron en cierto modo?

¿Conoce otros autores checos, además de Kafka?

"Sí, todos conocemos hoy en día fundamentalmente a Milan Kundera. Sin duda es alguien que mi generación lo ha leído. Toda la obra de Kundera en los últimos 20 ó 30 años se conoció en toda América Latina y nos permitió descubrir una Praga moderna, una República Checa diferente, y más de los años 70 con sus conflictos políticos y sociales. También la poesía y la obra de teatro de Václav Havel son conocidas en Argentina. Y hay otro autor, Hrabal, que es muy querido en Argentina también. Bueno, no es mucho, pero ahora espero conocer más".

El escritor argentino más conocido es sin duda alguna Jorge Luis Borges. En su obra es posible encontrar motivos que se repiten siempre; el laberinto, el tigre, el gato gordo detrás de la ventana, entre otros. ¿Existe en la obra de Mempo Giardinelli un motivo que lo una todo?

"Sí, y espero que los críticos y lectores lo vayan a descubrir. Hay una tragedia permanente, hay una mirada sobre la vida de mi tierra. Yo soy de Chaco, del Norte de Argentina, que es una tierra con mucho encanto literario. La figura de la mujer, del sexo, de la violencia que tiene que ver con el cambio del siglo también, con el cambio del milenio. Hoy la vida no es la vida de la época de Cortázar o de Borges. Hoy la vida es mucho más violenta y vivimos en sociedades mucho más contrastantes y conflictivas. Yo creo que todo esto son claves que están en mis libros. Espero que las vean".

¿Cómo prefiere trabajar? Inventa sus libros paseando por las calles, prefiere sentarse en un lugar tranquilo...?

"Escribo muy vitalmente, escribo todos los días, en el tren, en los parques, en el avión, en la cama. Yo escribo todo el tiempo. Estoy siempre trabajando, tomo muchas ideas de los sueños, de la observación de la vida, de las historias que suceden, de los periódicos, como cualquiera... La imaginación siempre es estimulada por lo que veo con mis propios ojos y escribo diariamente, así que tengo una gran pluralidad de ideas y por suerte tengo muchas ideas".

Mempo Giardinelli afirma que los escritores se encargan de poner belleza al horror de la vida cotidiana, y que trabajan como las mariposas. Las mismas no sirven para nada, pero el mundo sería horrible sin ellas. ¿Y cuál es el impulso que le hace al hombre crear una obra?

"El hombre, la mujer, los seres humanos, necesitamos trascendencia. Necesitamos dejar una huella por donde hemos pasado. Y como pasa con la nieve, luego llega el sol y se derrite la huella. En la literatura, en el arte, queremos dejar una huella que es más fuerte, por eso dejamos nuestras obras de arte, porque es nuestro modo de trascendencia".

04-03-2003