Las olimpiadas de español atraen a decenas de estudiantes checos

Decenas de jóvenes estudiantes de español se reunieron en Praga este martes para participar en las olimpiadas de español.

Foto: Pixabay, CC0 Foto: Pixabay, CC0 El Concurso de Jóvenes Hispanistas se celebró este martes en Praga. En esta competición, estudiantes de diferentes institutos muestran su habilidad para hablar nuestra lengua. Es por este motivo que decenas de jóvenes estudiantes de español se reunieron en el instituto Pod Marjánkou con la intención de participar en estas olimpiadas.

Na Vítězné pláni, foto: presentaciń oficial de GVPNa Vítězné pláni, foto: presentaciń oficial de GVPAl principio, los estudiantes escuchaban nerviosos las instrucciones de la competición, pero poco a poco se iban relajando para dejar paso a algunas sonrisas. Tras conocer cómo funciona la prueba, los estudiantes van a diferentes aulas dependiendo de su nivel. En total, se compite en cinco niveles diferentes.

En Radio Praga hablamos con una de las estudiantes, Anna Chmelařová, del instituto Na Vítězné pláni, y que participa este año en las olimpiadas por primera vez. Su afición por este idioma la trajo hasta aquí.

“Estudio español casi cinco años, me gusta esta lengua porque me gusta España, y me gusta la gente en España, que es muy fuerte y muy comunicativa“.

Para ella, la parte más difícil es entender los audios en español.

“Me parece muy difícil cuando escucho audio, porque me parece muy diferente a la realidad“.

Pod Marjánkou, foto: Enrique MolinaPod Marjánkou, foto: Enrique Molina Además, Chmelařová añadió que entre sus planes de futuro está la idea de visitar países de habla hispana.

“Querría estudiar en la universidad y después ir de Erasmus a España. Me gustaría ir a España o a algún país latinoamericano“.

El concurso tiene dos partes. Consta de un examen escrito y un ejercicio de audio para el que estos jóvenes disponen de 1 hora y 15 minutos. La segunda parte es una presentación oral frente a los jueces de alrededor de 10 minutos, en este apartado deben presentar un tema mediante la proyección de diapositivas y más tarde responder varias preguntas.

Aunque pueda parecer simple, organizar los exámenes y reunir a estudiantes de institutos diferentes tiene un trabajo detrás del que la gente a veces no es consciente. Sobre ello estuvimos hablando con Juan Pablo Rodríguez, profesor del instituto Pod Marjánkou y que junto a Zuzana Hejnicová se encarga de organizar la competición.

Pod Marjánkou, foto: Enrique MolinaPod Marjánkou, foto: Enrique Molina “Al principio la organización es bastante complicada. Organizar unas olimpiadas en horario escolar es complejo. Entonces, al final, creo que es algo que tiene un trabajo que no se ve, y que quizás no se valora. Pero desde el punto de vista de los que lo organizamos, que somos dos personas, es algo bastante complejo y serio“.

Algo que sorprendió a Juan Pablo Rodríguez tras su llegada a la República Checa fue la fuerte implicación que existe en las escuelas para organizar competiciones que abarcan todos los ámbitos deportivos y de conocimiento.

“En la República Checa se hacen olimpiadas de muchas cosas, algo que para un nativo español es curioso, porque en España no es algo muy común. Entonces cuando uno llega aquí como profesor y se encuentra con esto, lo primero de lo que se da cuenta es de que es algo bastante interesante“.

Estas olimpiadas llevan ya unos años celebrándose y la tradición se ha asentado, de hecho, la participación suele ser numerosa.

Pero esto no es solo una competición. Para Juan Pablo, se trata de motivar a los estudiantes para que estudien español y crear vínculos con otros chicos de Praga con los que comparten intereses. La intención es demostrarles que no están solos.

Juan Pablo Rodríguez, foto: Enrique MolinaJuan Pablo Rodríguez, foto: Enrique Molina “Bajo mi punto de vista, lo interesante de esto es hacer sociedad. Hacer un grupo de personas que comparten una cosa más, que es el español. Personas que hablan normalmente tres idiomas: checo, inglés y español. Personas que no se conocían, que se ven en el metro, en el tranvía, pero llegan aquí y empiezan a hablar, a comunicarse, a contarse sus cosas y a veces incluso a hablar español entre ellos. Creo que esa parte es la fundamental, crear esta motivación y la curiosidad por el español“.

Cada vez es más frecuente en Chequia encontrar centros escolares que ofrezcan la posibilidad de estudiar español, la popularidad de nuestra lengua no deja de crecer, añade.

“Hay muchas escuelas en Praga en las que se imparte español. El español es una lengua de moda. Y probablemente, por lo menos en esta escuela en la que estamos, como tercera lengua. La primera es el checo y la segunda es el inglés, evidentemente. Pero competimos con el alemán, incluso está por encima del francés, desde luego. Y creo que eso pasa en otras escuelas“.

La pasión por el español comenzó a expandirse principalmente entre adultos que querían pasar sus vacaciones en España. Pero a día de hoy, son también los propios niños los que se interesan en aprender el idioma, como señala Juan Pablo.

“No solo en el ámbito privado se ve que los adultos quieren estudiar español, y van al Instituto Cervantes o piden clases privadas, sino que los propios niños empiezan a estudiar otros idiomas que además usan. Muchos viajan con los padres, van a Latinoamérica, van a España. Algunos chicos que vienen aquí tienen muchísimo nivel, sobre todo los de los cursos más altos. Algunos hablan de forma sorprendente, alguno parece nativo. Y eso es enriquecedor también para nosotros como docentes“.

Su afición suele aparecer tras viajar con sus padres a algún país de habla hispana, pero su atención no se centra solo en las vacaciones, muchos de ellos acaban interesándose por la literatura y la música en lengua española.

Según algunas de las últimas estadísticas disponibles, ya estudian español en la República Checa más de 40 000 personas, una cifra que no incluye a quienes lo estudian de forma autodidacta o a través de profesores particulares, por lo que la cifra total es superior.

A través de un acuerdo de colaboración con el Ministerio de Educación de España, seis institutos checos ofrecen una programación totalmente bilingüe en español y los estudiantes que cursan dichos estudios tienen derecho a recibir el diploma de bachillerato de España.