El pianista Federico Lechner se reencuentra con su historia y la música en Praga

14-12-2016

El Jazz Free Festival de Praga acogió la semana pasada al pianista argentino Federico Lechner. El músico tiene una relación muy especial con la capital checa, no solo porque la considere como una ciudad con una tradición musical impresionante, sino porque la fascinante historia de su familia comienza aquí.

Nicholas Winton (a la izquierda), foto: ČT24Nicholas Winton (a la izquierda), foto: ČT24 Jorge Lechner fue un prestigioso director de orquesta cuya historia se inicia con el avance de las tropas nazis en Europa. Sus padres, de origen polaco, se mudaron a Praga ya que en Polonia los judíos no podían ir a la universidad.

Con la invasión nazi a Checoslovaquia surgió el proyecto del inglés Nicholas Winton, el kindertransport, por el que familias inglesas adoptaban a niños judíos antes del conflicto. Unos 10.000 niños fueron trasladados desde países como Alemania, Polonia, Austria y Checoslovaquia. Centenares de familias acudían a visitar a Winton para tratar de persuadirle de que incluyera a sus hijos en la lista de los niños que intentaría salvar.

El teatro Colón, foto: Bleff, CC BY 2.5 AREl teatro Colón, foto: Bleff, CC BY 2.5 AR Jorge Lechner y su hermana Hanna fueron dos de los niños cuyo nombre se incluyó en el programa. Los padres de los pequeños les pusieron en un vagón de tren, con 6 y 8 años, sin saber si los volverían a ver.

No obstante, su historia acabó bien. La familia pudo reencontrarse en Argentina y fue allí donde tiempo después Jorge se convirtió en director de orquesta, se casó y formó una familia de músicos. Lechner trabajó en el teatro Colón durante un par de décadas hasta que enfermó y murió en 1979.

Federico Lechner, foto: Marta GuzmánFederico Lechner, foto: Marta Guzmán Muchos años después su hijo, Federico Lechner, llega a la ciudad que vio nacer a su padre para actuar en el Jazz Free Festival de Praga. El pianista se inició en el mundo de la música con tan sólo tres años de la mano de su madre, Lolita Lechner. Hoy en día cuenta con una larga carrera profesional y ha colaborado con un amplio abanico de artistas del panorama musical. Lechner nos cuenta cómo ha sido tocar en la ciudad natal de su padre.

“Muy emocionante, no solo porque es la ciudad natal de mi padre, sino porque es una ciudad con una tradición musical impresionante y con mucha cultura musical. Eso se ha visto reflejado en los conciertos que hice aquí. Se nota que es un público que sabe mucho y muy sensible así que doblemente emocionante.”

Karin Lechner, foto: YouTubeKarin Lechner, foto: YouTube Volver a Praga ha sido una emocionante e intensa visita para el músico. Además, Federico Lechner tuvo la suerte de contar con el apoyo humano y musical de sus dos hermanas y compañeras de profesión: Karin y Coni Lechner.

Durante su estancia en la capital checa, Lechner mostró en sus redes sociales una fotografía de su abuelo expresando lo siguiente: “Mi abuelo Bedrich Lechner. Ciudadano de Praga y del mundo. Los nazis mataron a su madre, a sus dos hermanos, a su sobrino y a su cuñado. Él y mi abuela Rosa Lindner dejaron a sus hijos de 7 y 9 años (mi padre y mi tía) en un tren en la estación de Praga rumbo a Inglaterra sin saber si los volverían a ver. Hoy lloré en esa estación.”

Praga, foto: Kristýna Maková, Archivo de ČRo - Radio PragaPraga, foto: Kristýna Maková, Archivo de ČRo - Radio Praga Su visita a Praga ha sido un viaje de nuevos descubrimientos, cuenta.

“Mi padre murió cuando yo era muy pequeño, tenía cinco años. No obstante, mi madre nos contaba historias de la familia. La hermana de mi padre, mi tía Hanna, también me contaba historias. A mi tía y a mi tío Enrique, que también salieron de aquí de Praga, no les gustaba mucho hablar sobre ello. Yo estoy descubriendo muchas cosas sobre la familia ahora en este viaje. He entrado en contacto con el museo judío de Praga, que tiene mucha documentación de mi familia que yo desconocía. Estoy aprendiendo sobre mi bisabuela, sobre mis tíos abuelos. En fin, muchas cosas”.

Foto ilustrativa: Barbora NěmcováFoto ilustrativa: Barbora Němcová A pesar de que la historia de su familia más próxima (su padre, su tía y sus propios abuelos) acabó bien, no todos los miembros de la familia pudieron salvarse de la barbarie nazi. Su bisabuela y sus dos hermanos murieron en los campos de exterminio. Es por ello que su familia nunca tuvo un especial interés por volver a su país natal.

“Mi padre se sentía ya muy argentino. Vino un par de veces a República Checa como turista pero realmente no les quedaba ningún familiar, porque los que no se habían ido habían muerto. Con amigos después de tantos años tampoco te quedan lazos y a la vez también es una relación peculiar porque por un lado es el sitio donde te has criado y al que quieres mucho pero también un sitio donde ha muerto gran parte de tu familia y también que te ha traicionado un poco, entre comillas, tu país no te ha defendido de una agresión”.

Foto ilustrativa: Jakub Čížek, Archivo de ČRoFoto ilustrativa: Jakub Čížek, Archivo de ČRo Además de los conciertos que Federico Lechner ha dado en Praga otro motivo de su visita ha sido la presentación de su disco publicado en 2015 titulado “Cartas a mi padre”. A través de este trabajo Federico pretende comunicarse con su padre mediante el lazo que les une: la música. El pianista nos habla acerca de lo que le llevó a componer este mensaje con forma musical.

“Hacía tiempo que quería hacer una especie de homenaje, mas que homenaje lo llamaría un acto de comunicación musical con mi padre. Mi padre también era músico, director de orquesta y pianista. Yo quería hacer mi primer disco a piano solo porque llevo ya mucho tiempo con otras formaciones: a trío, cuarteto o dúo. Este es mi primer disco a piano solo y quería darle como una especie de unidad temática, esta dedicación a mi padre”.

Federico Lechner, foto: Canal YouTube de Federico LechnerFederico Lechner, foto: Canal YouTube de Federico Lechner A pesar del linaje musical al que pertenece, Federico cuenta con simpatía que no siempre soñó con seguir la vocación familiar.

“Tuve una rebeldía de adolescente muy poco habitual que fue cortarme el pelo y no querer ser músico, porque mis padres que eran medio hippies me tenían con el pelo largo de niño y estudiando música. Entonces con 13 años dije: “me corto el pelo y no soy músico”. Estuve año y medio sin tocar, lo del pelo lo he podido mantener pero lo de ser músico no”.

Federico Lechner sigue viajando a diversas ciudades de Europa, deleitando al público con su piano y demostrando que en ocasiones no toda música tiene letras, porque no hace falta palabras para transmitir sentimientos.

14-12-2016