“El muralismo ha tenido un efecto perverso en el arte mexicano”

15-02-2011

El arte mexicano es mucho más que muralismo. Eso, entre otras cosas, es lo que pretende enseñar la exposición ‘México Ilustrado: Libros, Revistas y Carteles, 1920-1950’, que se puede visitar en el Instituto Cervantes de Praga hasta el próximo 2 de abril.

Aunque la exposición ‘México Ilustrado’ está muy vinculada al muralismo, que fue el arte oficial de la Revolución de México, el comisario de la muestra, el historiador español Salvador Albiñana, es bastante crítico con este movimiento artístico.

“El muralismo es un episodio controvertido. Por un lado, en cierto modo, lo impulsó José Vasconcelos, este gran intelectual mexicano que fue secretario de Educación Pública y promovió una gran campaña de alfabetización, y en cierto modo el muralismo, su luz y su sombra, fue un arte esencialmente didáctico, hubo un didactismo quizás excesivo. Luego, desde el punto de vista formal, el muralismo no es un episodio de las vanguardias, que a veces lo olvidamos. El muralismo, desde un punto de vista formal, no hace aportaciones relevantes o rupturistas desde un punto de vista estético. La ruptura estética se manifiesta en otros ámbitos, pero no en la pintura mural”.

Salvador AlbiñanaSalvador Albiñana Salvador Albiñana habla con bastante autoridad sobre arte mexicano. En los últimos años ha estado investigando exhaustivamente para poder sacar a luz esta exposición, ‘México Ilustrado’, que acaba de ser inaugurada en Praga, pero que antes había sido mostrada en España. Y el muralismo es uno de sus temas preferidos, para bien y para mal.

“El muralismo fue el arte oficial de la Revolución, estuvo muy protegido y tiene un interés inicial, quizás los primeros cuatro o cinco años. Pero después muy pronto se repite a sí mismo, repite la fórmula. Y entonces ya deja de ser interesante. Sin embargo, se ha consagrado como el arte oficial de la Revolución y ha tenido un efecto perverso, el muralismo, que ha sido hacer sombra sobre otras cosas”.

Esa es una de las motivaciones extras de esta monumental exposición, que hace un certero repaso del arte gráfico mexicano posrevolucionario: demostrar que hay arte más allá del muralismo.

“Hablamos de arte mexicano y pensamos en el muralismo. Y eso no nos deja ver otras manifestaciones artísticas. Como por ejemplo aquí, lo que yo he pretendido hacer con esta exposición, es digamos decir ‘perdonen pero hay otras cosas además de la pintura mural’. Y el muralismo ha tenido ese efecto negativo, lo que algún artista mexicano ha llamado la cortina de nopal, una especie de cortinaje que ha ocultado otras manifestaciones del arte mexicano”.

Sin ir más lejos, Salvador Albiñana destaca la nueva fotografía mexicana, nacida tras la Revolución.

“Por ejemplo, fue más vanguardista la fotografía mexicana que el muralismo, desde el punto de vista estético. Fue más rupturista la nueva fotografía es un capítulo más importante desde el punto de vista estético y desde el punto de vista vanguardista. El muralismo estéticamente no produce ninguna ruptura formal, es una pintura grande, como la que podías ver en los muros coloniales de alguna iglesia franciscana o como la que puedes ver en los frescos italianos del Renacimiento, solo que relata otra historia”.

José Clemente OrozcoJosé Clemente Orozco Pero Albiñana no quiere ser injusto y rescata la obra de José Clemente Orozco, el mejor de los muralistas, según su opinión.

“Pero en el muralismo sobre todo tiene interés Orozco. Hay una boutade muy conocida, que la hizo un escritor guatemalteco afincado en México, Luis Cardoza y Aragón, que creo que dice así: ‘Los tres grandes pintores muralistas son dos: Orozco’. Yo creo que algo de verdad hay en esa boutade de Cardoza. Creo que Orozco es el gran pintor del muralismo”.

Algo que diferencia la obra de Orozco con la del gran portavoz del muralismo, Diego Rivera, es en la visión que tienen de los indígenas, continúa Albiñana.

Salvador Albiñana y Pedro MoyaSalvador Albiñana y Pedro Moya “Pero Orozco por ejemplo abominaba de los indígenas que pintaba Rivera, que le parecían una reiteración de un canon de un indígena anónimo que se repetía a sí mismo. Como decía Orozco con bastante ironía, el único lugar donde ganan los indios en México es en las pinturas murales, en los demás sitios los indios siempre pierden”.

Llegados a este punto, es bueno que el profesor Albiñana nos recuerde en qué consiste esta exposición, ‘México Ilustrado: Libros, Revistas y Carteles, 1920-1950’.

“La exposición muestra a través de carteles, diarios, revistas y libros, las muy diversas maneras artísticas, gráficas, tipográficas y literarias que se mostraron en el México de esos años, que fue, sobre todo en las décadas de los años 20 y 30, un México de una intensa vida política. Tras la Revolución quedaron muchos temas por resolver, las balas no lo resolvieron todo, la Revolución armada no lo resolvió todo, quedaron muchas cuestiones en el aire que se suscitaron en los años 20 y 30”.

Contradicciones, anhelos, sueños, miedos y esperanzas de una nación que tras la Revolución intenta rehacerse a sí misma, como insiste Salvador Albiñana.

“Y una de las grandes cuestiones fue qué México queremos construir, cuál debe ser el México que nace de la Revolución, cómo combinar los ingredientes indígenas, revolucionarios y occidentales, cómo mezclar todo eso. Esa fue una gran pregunta que no todos contestaron de la misma manera y eso suscitó un debate muy intenso que se expresó en la escritura y en las imágenes. Y de algún modo la exposición y el catálogo, sobre todo, intenta de algún modo apuntar que hubo esos debates”.

Son muchos los nombres destacados de esta exposición, la más completa que se ha hecho nunca en su género, pero por mencionar solo algunos, Albiñana nombra a Leopoldo Méndez, Carlos Mérida, Miguel Covarrubias y Miguel Prieto, sin olvidar, por supuesto, ni a Diego Rivera ni a Frida Kahlo.

Delia Antelo, gestora cultural del Instituto Cervantes de Praga, afirma que ‘México Ilustrado’ es uno de los proyectos más ambiciosos que le ha tocado coordinar hasta el presente.

“Esta exposición es muy importante porque realmente es una exposición muy ambiciosa. Es un proyecto que surge de la Universidad de Valencia, con instituciones y museos valencianos, reúne obra original, de distintos coleccionistas, y es un proyecto en que el Instituto Cervantes se incorporó desde el principio. Y no es tan habitual que en una itinerancia, que son complejas, porque esta exposición después de Praga se va a Berlín, donde la inauguran los reyes de España, no es habitual que en una itinerancia se pueda ver tanta obra original y de distinta procedencia. Eso es lo que la hace especial”.

Está el tema de los seguros, de la logística, de los permisos, en fin, una maraña burocrática con la que hay que saber lidiar, comenta Delia Antelo.

“Tener exposiciones fotográficas, de buenísimo nivel, es más sencillo, porque el tema de las itinerancias es más sencillo, los seguros, los préstamos. O sea, no es fácil tener tanta obra original, que es la primera vez que sale muchas de México, han estado en España, muchas vienen de coleccionistas españoles, es la primera vez que salen de México y España, y que tengamos la oportunidad de tenerla aquí. Porque debemos tener en cuenta que estas piezas hay que asegurarlas, hay que obtener el permiso de los distintos coleccionistas, de los distintos museos, o sea que es una exposición compleja”.

Después de Praga, la exposición ‘México Ilustrado’ se trasladará a Berlín, donde será inaugurada por los reyes de España.

15-02-2011