06-03-2003

En esta edición les contaremos que en Moravia del Norte se registra últimamente la presencia del águila marina. Después regresaremos a Praga para preguntar: ¿Es seguro el puente capitalino de Nusle por el que pasan diarimente cien mil automóviles?

Se registra la presencia del águila marina en Moravia del Norte

El águila marina es la mayor ave rapaz que puede ser vista en la naturaleza checa. Pesa unos siete kilos y la envergadura de sus alas alcanza los dos metros. El águila marina suele pasar el invierno en las regiones meridionales de la República Checa: en Moravia del Sur y en Bohemia del Sur.

Entretanto, en los últimos años los especialistas registraron la presencia del águila marina también en Moravia del Norte, en la comarca de Karviná. Se trata de aves procedentes de Polonia y de los países nórdicos. Zdenek Polásek de la Sociedad Ornitológica Silesiana explica que durante los últimos censos registraron la presencia de siete águilas marinas en el territorio que se extiende entre las ciudades de Karviná, Orlová y Bohumín. Se trata de los cursos de los ríos Oder y Olse y de algunas presas.

Esa región conviene al águila marina ya que allí encuentra suficiente alimento. Esta ave rapaz pesca en los ríos Oder y Olse y enriquece su menú también con carroña. Los ornitólogos desearían que el águila marina permaneciera en la región durante todo el año y no sólo durante los meses invernales.

Para que este deseo se haga realidad, se efuerzan por que la correspondiente área de las cuencas del Oder y del Olse obtenga el estatuto de reserva de la avifauna. Se lo merecería también por la presencia de miles de patos que allí pasan el invierno.

 

¿Permanece seguro el puente capitalino de Nusle?

El puente de Nusle, el más alto de la capital checa Praga, sirve ya desde hace treinta años. Por la calzada del puente pasan diariamente casi cien mil automóviles. Durante 19 horas diarias circulan por una especie de tubo de hormigón armado, incorporado al puente, los pesados trenes del metro que transportan diariamente centenares de miles de pasajeros.

Los técnicos calculan que la vida últil del puente de Nusle es de cien años. Sin embargo, debido a la extraordinaria carga a la que el puente está diariamente expuesto, algunos especialistas se preguntan cuánto tiempo todavía permanecerá seguro.

La administración técnica de las comunicaciones de la capital checa afirma que no hay motivos para pánico. Según esta institución municipal, no existe peligro que el puente de Nusle pueda derrumbarse. Sin embargo, algún que otro especialista piensa que el puente no es del todo seguro.

El estado del puente que mide 485 metros de largo, está influído por los trenes del metro que circulan en el interior de la construcción. Es que los proyectistas contaban en un principio con vagones de metro mucho más ligeros. Pero en los años setenta, los dirigentes comunistas impusieron la adquisición de los pesados trenes soviéticos.Ello obligó a colocar debajo de los carriles de la línea del metro un enrejado de acero.

Sin embargo, el enrejado no aguantó el peso de los vagones y sus vigas empezaron a deteriorarse. En 1998, la empresa de transportes urbanos de la capital checa tuvo que cambiar las vigas dañadas.El especialista en estática, Jirí Hejnic, opina que tales complicaciones son de poca importancia y no están relacionadas con la estructura del puente.

Aunque la mayoría de los especialistas coinciden en que una avería del puente de Nusle no es inminente, no se atreven a pronosticar cuánto tiempo podrá todavía servir al tráfico automóvil y al metro. Si necesitase una reparación sustancial que impusiera la suspensión del tráfico, ello afectaría seriamente la comunicación del sector meridional de Praga con el centro de la ciudad.

06-03-2003