Tomáš Rousek, el arquitecto checo que trabaja para la NASA

Tomáš Rousek no es un arquitecto cualquiera. Este joven checo se especializa en el diseño de naves espaciales. Con uno de sus proyectos ha ganado recientemente el premio a la innovación más avanzada de la conferencia Explore NOW, organizada por la NASA.

Ver realizado su propio proyecto es el sueño de cada arquitecto. Sueño inalcanzable para Tomáš Rousek, que se dedica a diseñar naves espaciales para la NASA. Y es que en el campo de la astronáutica todo se planea con mucha antelación, según afirma el arquitecto.

“Estos conceptos se planifican con decenas de años de anticipación. Actualmente, por ejemplo, estamos trabajando en un programa espacial totalmente nuevo. En los últimos meses se hizo un ‘brainstorming’ en Washington, Houston y otras ciudades estadounidenses, donde se plantearon nuevos conceptos dedicados a los asteroides, la luna, Fobos de Marte, etc”.

Tomáš Rousek empezó a cooperar con la NASA en mayo de este año. Con un equipo de expertos en astronáutica, diseñó una nave espacial con gravitación artificial, apta para viajar a largas distancias.

Tomáš RousekTomáš Rousek “La gravedad artificial nunca había estado entre las prioridades de NASA. Yo he recibido la oferta de estudiar esa problemática y la he aceptado encantado”, comenta el arquitecto.

Rousek presentó su proyecto de nave espacial en dos variantes: una que requeriría la fabricación de una cápsula habitable nueva, diseñada especialmente para soportar la gravedad artificial, y otra, que supondría el uso del módulo ya existente Tranquillity, de la Estación Espacial Internacional.

Ambos conceptos se basan en la idea de unir mediante un cable de entre 150 y 200 metros de longitud el módulo habitado por la tripulación con la parte propulsora de la nave espacial. Ambas partes girarían con una velocidad de dos vueltas por minuto, con lo cual se crearía la gravitación artificial. Nada nuevo en el mundo, según destaca Rousek.

“Esto lo inventó hace cien años Tsiolkovski, fundador de la astronáutica moderna. Hasta hoy se han proyectado pocos conceptos de este tipo. En los años 60 intentaron hacer girar en un cable una cápsula astronáutica por un lado y una parte del cohete por otro, pero se vieron obligados a anular el experimento antes de lograr crear la gravedad artificial”.

Tomáš Rousek es director desde hace tiempo del estudio arquitectónico A-ETC, conocido a nivel internacional. Pero sólo la cooperación con la NASA le ha permitido aprovechar al máximo su potencia, sincronizando los conocimientos obtenidos durante sus estudios en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Técnica de Praga y la Universidad Cósmica Internacional ISU, en Estrasburgo, Francia, según recalca.

“Yo me especializo en las estructuras globales, módulos hinchables y tecnologías extensibles. No podría dedicarme a ello sin contar con los conocimientos tanto de la arquitectura normal como de la espacial. Y es que objetos que deben volar con una velocidad de 25.000 kilómetros por hora, además de ser bonitos, tienen que funcionar”.

Rousek coopera con la NASA en el marco de la investigación titulada ‘Conceptos de estaciones y naves espaciales con gravitación artificial’ (AGSC, por sus siglas en inglés). Sus proyectos han sido incluidos en el nuevo mapa tecnológico del desarrollo astronáutico de la NASA para los próximos años.

Pero el arquitecto no sólo anda por las nubes. Es autor también de un progresivo proyecto para cambiar la capital checa. “En primer lugar me gustaría mejorar el ambiente en Praga. Llevar el tráfico bajo tierra. Y transformar las zonas urbanísticas e industriales abandonadas en barrios agradables para vivir”, revela sus planes el joven arquitecto. Esperemos que logre realizarlos.