Rusia y Georgia: Un oso contra un enano

06-09-2008

Václav HavelVáclav Havel El ex presidente checo Václav Havel, conocido por ser un luchador por la defensa de los derechos humanos dijo esta semana que resulta indispensable determinar quién es el agresor y quién la víctima en la crisis del Cáucaso.

Mientras los líderes europeos se reunían en Bruselas para encontrar una posición común de cara al conflicto del Cáucaso, el ex presidente checo, Václav Havel, quien compara la agresión rusa a Georgia con la de un oso a un enano, ha afirmado que hay que dejar claro quién es el agresor. “Cuando un oso ataca a un enano hay que decirlo abiertamente y hay que sacar conclusiones. Es posible que el enano haya cometido errores, pero siempre hace falta señalar claramente al agresor y a la víctima”, señaló Havel. El ex presidente checo subrayó que la Unión Europea debería ignorar cuestiones económicas, como el suministro de petróleo, a la hora de buscar culpables por lo sucedido en el Cáucaso. Recomendó a los políticos comunitarios que enseñen a Moscú que existen valores más importantes que las materias primas. Havel lamentó también la posición de algunos políticos y ciudadanos checos, como el actual presidente Václav Klaus, quienes han responsabilizado a Georgia del conflicto. “Me parece como si de repente todos nuestros esfuerzos por ingresar en la Alianza Noratlántica y unirnos al mundo occidental hubieran sido en vano, como si hubiéramos sufrido el comunismo innecesariamente”, afirmó Havel.

 

Comer pescado ha sido siempre muy saludable. Al consejo de los médicos se agrega otro: “Si usted es checo, consuma pues pescados producidos en la República Checa”.

A esa conclusión llegó el ministro de Agricultura, Petr Gandalovič, que anunció la puesta en marcha de una campaña para aumentar el consumo de pescado nacional.

Los checos habitualmente comen carpa en Noche Buena, pero durante el resto del año prefieren otras comidas. Según las estadísticas, anualmente se consumen en el país sólo 5,5 kilogramos de pescado per cápita, mientras que un ciudadano comunitario come en promedio 11 kilos por año. El ministro de Agricultura, Petr Gandalovič, subraya que la campaña se esforzará por cambiar las costumbres de los checos. “Si queremos apoyar la pesca checa, es necesario insistir en que la gente no coma la carpa sólo en Navidad, sino durante todo el año”, resaltó el ministro. La campaña, que se extenderá hasta el año 2012, será financiada con recursos obtenidos de los fondos comunitarios para la pesca. La suma total asciende a más de seis millones de euros. La Unión Europea ya otorgó la denominación de origen protegida para la carpa de las ciudades de Třeboñ y Pohořelice, situadas en Bohemia y Moravia del Sur, respectivamente.

 

Una triste noticia ocupó las primeras páginas de la prensa nacional e internacional. En Toronto, Canadá, murió Tomáš Bat’a, el famoso fabricante de calzado.

El nombre Bat’ a, conocido por lo general como Bata, le ha dado la vuelta al mundo. Sus productos han llenado las necesidades de escolares, hombres de negocios y damas, que han calzado en algún momento zapatos marca Bat’a.

La República Checa ha perdido a uno de sus grandes empresarios. Este lunes murió Tomáš Bat’a, el propietario de la conocida firma de calzado, a la edad de 93 años. Lo hizo en su residencia de Toronto, Canadá, rodeado de su familia y con el orgullo de haber convertido la empresa que heredó de su padre en uno de los mayores fabricantes de zapatos del mundo. Bat’a nació en la ciudad checa de Zlín en 1914 y estudió economía en Uherské Hradiště, en Moravia del Sureste, y más tarde en Suiza y Gran Bretaña. Tras la ocupación nazi de 1939, Bat’a emigró a Canadá. Y aunque pudo volver al final de la Segunda Guerra Mundial, con la llegada de los comunistas al poder en 1948, el industrial abandonó el país y se estableció en Canadá definitivamente. En los años sesenta tomó el control de la compañía, que hasta ese momento estaba en manos de su tío, Jan Antonín Bat’a. Hasta 1989, tras la Revolución de Terciopelo, Tomáš Bat’a no pudo regresar a su tierra. En una entrevista a Radiožurnál, Bat’a explicó como había conseguido seguir hablando checo tan bien después de 60 años en otro país. “La gestión de la empresa era checoslovaca, y eso duró años y años. Y para que la central pudiera comunicarse con las sucursales, que están en diferentes países, con diferentes lenguas, acordamos que hablaríamos por teléfono en checo”, explicó Bat’a.

 

El Gobierno checo decidió restringir la circulación de camiones en las carreteras checas los fines de semana.

La medida responde a la gran cantidad de accidentes de tránsito que provocan los camioneros.

El proyecto supone que los camiones cuyo peso supere siete toneladas y media, no podrán utilizar ninguna carretera checa los viernes desde las 15.00 hasta las 18.00 horas, y los domingos desde la medianoche hasta las 22.00 horas. El ministro del Medio Ambiente, Martin Bursík, está convencido de que la medida ayudará a reducir el elevado número de accidentes que se registran en las vías checas, sobre todo, los viernes por la tarde, cuando la gente sale de las ciudades a sus casas de campo. “Lo importante es que la prohibición de circulación de camiones mejore la fluidez de tráfico los fines de semana, reduzca el número de accidentes mortales y el ruido”, recalcó el ministro. Sin embargo, la decisión del Gobierno enfadó a los transportistas que amenazan con realizar bloqueos de tráfico en caso de que la ley entre en vigor. El portavoz de la Unión de Transportistas checa, Martin Felix, insistió en que ningún país comunitario prohíbe la circulación de camiones los viernes.

06-09-2008