La crónica de Dalimil es la escritura checa más antigua

Crónica de Dalimil

Un valioso fragmento de la traducción al latín de la crónica checa de Dalimil, que data de la Edad Media, se exhibe estos días en la Capilla de los Espejos en el palacio Klementinum de Praga, sede de la Biblioteca Nacional. La escritura fue descubierta en Francia por casualidad, sin que se conociera su enorme valor histórico.

Un valioso fragmento de la traducción al latín de la crónica checa de Dalimil, que data de la Edad Media, se exhibe estos días en la Capilla de los Espejos en el palacio Klementinum de Praga, sede de la Biblioteca Nacional. La escritura fue descubierta en Francia por casualidad, sin que se conociera su enorme valor histórico.

Durante mucho tiempo había estado depositada en el desván de una casa en París. Al descubrirla los propietarios de la casa, que no sabían que se trataba de un texto antiguo, se la regalaron a sus hijos para que jugaran con ella. Casualmente la obra llegó a manos de un conocedor, a quien se debe que el texto latín de la crónica checa no acabara completamente deteriorado.

El descubrimiento es tanto más valioso puesto que hasta la fecha, además del texto original checo, se conocía sólo una traducción al alemán de la obra, según señaló Zdenek Uhlír de la Biblioteca Nacional de Praga.

Zdenek Uhlír  (Foto: Jana Sustova)
"Para todos fue una gran sorpresa la aparición del texto latino de la crónica checa de Dalimil, de cuya existencia nadie tenía ni el mínimo conocimiento. Naturalmente, aparecieron críticos que señalaron que se trataba de una falsificación pero se pudo confirmar que el manuscrito latín era original, habiendo surgido a mediados del siglo XIV".

La República Checa considera un gran éxito el haber conseguido el fragmento de la traducción latina de la crónica de Dalimil en una subasta en París por 300 mil euros.

El manuscrito, situado ahora en una vitrina con aire acondicionado en la Capilla de los Espejos del Klementinum de Praga, tiene un tamaño de 24,5 por 17,5 centímetros, cuenta con veinticuatro páginas y está ricamente decorado. Junto a él se exponen tres manuscritos de la versión checa de la crónica y la primera versión impresa de la obra que data de 1620.

La muestra ha despertado un amplio interés entre la opinión pública checa, según confirma Vlastimil Jezek, director de la Biblioteca Nacional.

Vlastimil Jezek  (Foto: Jana Sustova)
"No ocurre todo los días que se descubra un manuscrito histórico, y por eso la gente desea conocerlo. Además, en vista de que el fragmento de la traducción latina de la crónica medieval fue adquirido por el Estado Checo en subasta por unos 10 millones de coronas, unos 300 mil euros, hemos llegado a la conclusión de que cada ciudadano checo ha contribuido con una simbólica corona de sus impuestos para su adquisición. Por ello, a modo de agradecimiento, la muestra en el Klementinum es gratuita".

A pesar del significado del fragmento de la obra que logró conseguir la República Checa, éste constituye tan sólo alrededor de una décima parte de la traducción completa al latín de la crónica de Dalimil. El texto completo tenía entre cien y doscientas páginas.

Los especialistas sostienen que la traducción latina había surgido unos treinta años después de la versión checa escrita en verso de la crónica de Dalimil, que es la obra escrita checa más antigua y valiosa de la historia nacional. Aunque se desconoce el autor, en el siglo XVII había sido identificada erróneamente con el canónigo Dalimil Meziricský de Boleslav, por lo que se quedó con el nombre de crónica de Dalimil.

Hasta el presente se han conservado sólo ocho manuscritos completos y cinco fragmentos de la crónica. El texto y las ilustraciones de la obra, de 106 capítulos, reflejan la vida del primer príncipe de Bohemia, el príncipe Borivoj, de su esposa, Santa Ludmila, y su nieto, San Venceslao. La crónica narra asimismo numerosas leyendas, relacionadas estrechamente con la historia de la nación checa.


Václav Sura  (Foto: CTK)
El explorador polar y viajero checo, Václav Sura, se está preparando para partir a finales de este mes de abril a una expedición al Polo Norte, como miembro de una expedición encabezada por el ruso Viktor Boyarski, director del Museo del Ártico y el Antártico, de la ciudad de San Petesburgo.

Václav Sura no es ningún novato en cuanto a expediciones a zonas de condiciones extremas, por lo que se imagina lo que puede esperarle. Por ello también, el explorador se ha dedicado con seriedad a los preparativos, habiendo entrenado durante varios meses.

Además de acudir regularmente a un centro deportivo para fortalecer su organismo con gimnasia, ha realizado un sinnúmero de ascensos a las montañas de la República Checa, se ducha diariamente con agua fría, y en los últimos meses ha adelgazado doce kilos para tener el peso ideal para una expedición tan exigente. Sura probó también su equipo especial para la expedición.

"Debido a que el Polo Norte es una zona de condiciones extremas, tendré a disposición un equipo especial que sometí a prueba en una cámara frigorífica a una temperatura de 26 grados bajo cero. Mi equipo, no obstante, incluyendo las prendas de vestir y hasta el empaque de mi cámara, es capaz de resistir una temperatura de hasta 48 grados bajo cero, y las botas incluso 84 grados bajo cero".

Václav Sura será el cuarto ciudadano checo en la historia que partirá hacia el Polo Norte en esquís. El primero en alcanzar el Polo Norte fue Miroslav Jakes, quien logró esa meta en 1993. Jakes regresó al Polo Norte en 1996, figurando entonces en su expedición otros dos checos, Oldrich Bubák y Vilém Rudolf.

Václav Sura sostuvo que los miembros de la expedición con la que pretende conquistar el Polo Norte deberán superar en el curso de unos ocho o diez días, alrededor de 140 y hasta 160 kilómetros. De regreso un helicóptero llevará a los exploradores a una base aérea polar rusa.

Según nos hemos enterado, actualmente puede llegar al Polo Norte prácticamente cualquier ciudadano, aunque no de la forma en que lo lograrán los miembros de la expedición en la que tomará parte Václav Sura.

Varias agencias de viajes checas ofrecen estancias en el Polo Norte, con traslado al lugar en avión y helicóptero. Una estancia de tres días cuesta unas trescientas mil coronas, equivalentes a unos 10 mil euros, que para la mayoría de los checos significa una cifra superior a su sueldo anual.