La escalera más hermosa de Praga, en el palacio Clam Gallas

El majestuoso palacio Clam Galas se halla escondido entre los edificios de la Ciudad Vieja de Praga, pero tiene mucho que ofrecer tanto por fuera como por dentro. Les invitamos a conocer esta joya barroca, que abre para el público solo excepcionalmente.

El palacio Clam Gallas, foto: Ivana VonderkováEl palacio Clam Gallas, foto: Ivana Vonderková Una de las obras barrocas más destacadas de Europa Central se sitúa en el importante cruce del Camino Real, que conecta la Ciudad Vieja con el Castillo de Praga, y otro camino histórico que conduce desde la orilla del río Moldava hacia Vyšehrad. La guía turística Petra Janoušková explica el origen de este majestuoso edificio.

“La primera mención sobre el palacio data del 1351. Su propietario era el hermano menor del rey Carlos IV, Juan Enrique. Al principio del siglo XVII se apropió del edificio la familia noble de los Kinský. El último propietario de este linaje, Guillermo, corrió la mala suerte de ser el secretario y amigo de Albrecht von Wallenstein, y fue asesinado junto a él en 1632 en la ciudad de Cheb”.

Posteriormente se apoderó del palacio el conde Matías de Gallas, uno de los instigadores del asesinato de Guillermo de Kinský y Albrecht von Wallenstein. Las obligaciones laborales en diferentes países causaron que el nuevo propietario empezara a descuidar el edificio. El rescate llegó a finales del siglo XVI con el heredero Johann Wenzel von Gallas, prosigue Janoušková.

“Los primeros cambios no lo satisficieron, así que en 1713 invitó a los constructores y arquitectos más destacados de Europa a que realizaran una remodelación barroca bajo la batuta del arquitecto austríaco Johann Berhard Fischer von Erlach. Tras su muerte prematura, el hijo de Johann Wenzel von Gallas invitó a más artistas, los cuales convirtieron el palacio en una joya barroca”.

Mozart y Beethoven

El siguiente heredero del edificio fue su sobrino Cristián Felipe Clam, con la condición de que los apellidos de ambas familias se juntaran; de ahí surgió el nombre actual del palacio Clam Gallas, y en aquel momento llegó su época de oro. En sus salas lucieron su talento personajes como Wolfgang Amadeus Mozart (1787) y Ludwig van Beethoven (1796), prosigue Janoušková.

“La familia adoraba la cultura, y ese afán ocasionó que el palacio se convirtiera en el centro de la vida cultural praguense. Posteriormente, la familia dejó de dar uso al edificio, y empezó a rentarlo como un bloque de viviendas. En 1918 se instaló en sus interiores el Ministerio de Finanzas. Como consecuencia de los Decretos de Beneš, el edificio acabó en 1945 confiscado por el Estado. Desde entonces hasta 2012 funcionó como la sede del Archivo de la Capital Checa. Ahora está vacío, esperando su restauración”.

La Sala de Mármol, foto: Dominika BernáthováLa Sala de Mármol, foto: Dominika Bernáthová De acuerdo con la agencia ČTK, el Ayuntamiento de Praga ha reservado para las obras más de 12,5 millones de euros. Aproximadamente en 2021, las 99 salas del palacio deberían albergar conciertos, exposiciones, presentaciones de teatro pero también cafeterías y restaurantes. El patio, decorado con una fuente encabezada por la estatua del dios griego Tritón, del escultor Matthias Bernardo Braun, será por primera vez accesible para el público.

Algunas de las salas albergan eventos culturales en la actualidad. La más frecuentada es la Sala de Mármol, que al mismo tiempo es considerada como la más hermosa.

“La historia de esta sala no está documentada con detalle, pero es probable que se encontraran en sus interiores los espacios festivos. En la mitad del siglo XIX se convirtió en una gran sala de baile. Las paredes de la sala están cubiertas con mármol artificial y decoradas con adornos de estuco. Las arañas de cristal de fabricación checa prestan a la sala aún más majestuosidad”, apuntó Petra Janoušková.

La escalera más hermosa de Praga

La escalera principal con las estatuas de Mattias Bernardo Braun, foto: Dominika BernáthováLa escalera principal con las estatuas de Mattias Bernardo Braun, foto: Dominika Bernáthová La escalera principal está situada en un ala individual y es denominada como la más hermosa de Praga, apunta Janoušková.

Petra Janoušková, foto: Dominika BernáthováPetra Janoušková, foto: Dominika Bernáthová “Entre otras cosas, esta denominación se debe a las grandes ventanas de seis metros de altura que iluminan la escalera desde tres ángulos, mostrando así el magistral trabajo con la luz del arquitecto Fischer. Sus barandillas están decoradas con estatuas del afamado escultor austríaco Matthias Bernard Braun y con pinturas en fresco del pintor italiano Carlo Carlone. En la parte inferior de la escalera se encuentran alegorías a las estaciones del año y al día y la noche”.

La parte exterior del palacio no tiene nada que envidiar al interior. La portada con un balcón, sostenida por cuatro pares de estatuas del héroe de la mitología romana Hércules, llama la atención de casi todo turista.

“La portada del palacio es majestuosa, ya que el arquitecto Fischer esperaba que los edificios fueran derrumbados y en los alrededores permaneciera un espacio enorme. Esto no llegó a pasar y el palacio acabó algo escondido en el entramado de la Ciudad Vieja de Praga.”

La fuente más rica de Praga

Fuente Terezka, foto: Dominika BernáthováFuente Terezka, foto: Dominika Bernáthová El Palacio Clam Gallas (en el fondo) desde la Plaza Mariana, foto: Dominika BernáthováEl Palacio Clam Gallas (en el fondo) desde la Plaza Mariana, foto: Dominika Bernáthová En la esquina del palacio y la Plaza Mariana se encuentra una fuente con la estatua de una mujer conocida entre los praguenses como Terezka. De acuerdo con la leyenda, su nombre se debe a una muchacha joven que frecuentaba la fuente antes de que se instalaran en Praga cañerías de agua. Según la leyenda, un viejo oficial que residía en la casa vecina, se enamoró de la estatua, y tras su muerte salió al relieve que le había legado una gran cantidad de dinero.

No obstante, Terezka no fue la fuente más rica de Praga durante mucho tiempo, ya que los parientes del oficial llevaron este curioso caso al tribunal, que finalmente canceló el testimonio. De acuerdo con el autor de la estatua, Václav Prachner, la estatua simboliza el río Moldava, que atraviesa la capital checa.