La Ciudad de los Cuentos, galardonada como Urbe Histórica de 2016

La puerta al Paraíso Checo, la Ciudad de los Cuentos y la urbe del caudillo Alberto de Vallenstein. Con estos atributos vinculan los checos la ciudad de Jičín, situada en el noroeste de Bohemia. Ahora presume de otro distintivo, ya que ha obtenido el título de Ciudad Histórica de 2016. En los siguientes minutos les contaremos por qué se mereció este premio.

Jičín, foto: Ben Skála, CC BY 3.0 UnportedJičín, foto: Ben Skála, CC BY 3.0 Unported La pintoresca población de Jičín ha vencido a 37 rivales nominados para el título de la Ciudad Histórica de 2016. El galardón le fue otorgado por su ejemplar cuidado de los monumentos históricos y el buen uso de subvenciones para su restauración.

El auge de la ciudad, cuya historia data del siglo XIII, llegó tres siglos después de su fundación, durante el gobierno del duque Alberto de Vallenstein, jefe militar que gozó de un enorme poder político en las Tierras Checas, según indicó para la Radiodifusión Checa el vicalcalde de Jičín, Petr Hamáček.

“La presencia de Vallenstein en Jičín fue crucial, ya que el caudillo puso en marcha numerosos proyectos. Eso sí, terminó pocos de ellos. La verdad es que nos ha dejado muchas incógnitas sobre el concepto y la verdadera utilidad de los edificios”.

Alberto de Vallenstein, pintura de Anthonis van DyckAlberto de Vallenstein, pintura de Anthonis van Dyck La visión de Alberto de Vallenstein era la de convertir Jičín en una extensa ciudad con universidad, obispados y monasterios. De hecho, llegó a ser la capital del Ducado de Frýdlant, una institución estatal autónoma, o más bien “un estado dentro de un estado”, creado en la primera mitad del siglo XVI por Vallenstein.

Este estatuto dio lugar al mito de que Jičín iba a convertirse en la capital del Reino de Bohemia. No es la única leyenda vinculada con la ciudad. La otra tiene que ver con el origen de su nombre, explica Petr Hamáček.

“Todos creen que el nombre de Jičín se relaciona con la reina Jitka, pero probablemente es una fábula. Más bien deriva de la palabra dičín, que se refería al alto número de animales salvajes que vivían en el lugar”.

En Jičín se escribió la historia de Europa

Jičín, foto: Alžběta RuschkováJičín, foto: Alžběta Ruschková El casco histórico de Jičín fue declarado a mediados del siglo XX Reserva Municipal de Monumentos. La población cuenta con un total de 74 monumentos culturales, que incluyen edificios de diversos estilos, desde góticos y barrocos hasta funcionalistas.

Muchas de las obras más antiguas se sitúan en la céntrica Plaza de Vallenstein (Valdštejnovo náměstí), rodeada de unas pintorescas arcadas. En este lugar se alza también el símbolo de la urbe, la Puerta de Valdice (Valdická brána), una majestuosa torre renacentista construida en el siglo XVI como parte de la fortificación municipal. En favorables condiciones climáticas, su altura de más de 50 metros permite a observar hasta los lejanos Montes Gigantes (Krkonoše) o la montaña de Ještěd.

Galería de Vallenstein, foto: Lukáš Kalista, foto: Jan HusákGalería de Vallenstein, foto: Lukáš Kalista, foto: Jan Husák Otro de los atractivos de la plaza principal es el Palacio de Vallenstein, construido a principios del siglo XVII. El edificio de estilo barroco representa en la actualidad la sede de la Galería Municipal con más de 120.000 obras de arte. Alberga asimismo el Museo Regional, que permite conocer la historia de forma lúdica. Los visitantes pueden probar a tejer en un telar o moler cereales en un molino de la época, entre otras actividades cotidianas del pasado.

En el palacio se halla también la Sala de la Coalición Antinapoleónica, donde se reunieron en 1813 los representantes de Austria, Rusia y Alemania para pactar la “Santa Alianza”, cuyo objetivo era derrotar a Napoleón Bonaparte. Durante las Guerras Napoleónicas, el palacio se convirtió en la oficina del emperador Francisco I, donde el aristócrata llevó a cabo importantes negociaciones.

Otras de las joyas de la plaza son la Fuente de Coronación (Korunovační kašna), que tiene forma de un pequeño templo de estilo imperio, y el pilar mariano con la estatua de la Virgen María, situada encima de un globo terrestre rodeado de cuatro ángeles.

Galería de Vallenstein, foto: Lukáš Kalista, foto: CC BY-SA 3.0 UnportedGalería de Vallenstein, foto: Lukáš Kalista, foto: CC BY-SA 3.0 Unported Por una extensa restauración pasó recientemente la Galería de Vallenstein (Valdštejnská lodžie), una mansión situada al pie de la colina de Zebín, conectada con el centro de Jičín con una alameda de más de dos kilómetros de longitud. Este edificio formó parte de un sofisticado plan paisajístico, proyectado por el duque Vallenstein. El concepto se basó en la idea de unir con una imaginaria línea de seis kilómetros las obras más emblemáticas de la urbe. La idea al final no se llevó a cabo, explica Petr Hamáček.

“La Galería de Vallenstein fue concebida originalmente como una residencia de veraneo. Es un edificio misterioso, ya que no fue aprovechado del todo. Durante un periodo sirvió como granero, después albergó viviendas, y sirvió asimismo como una sala de conciertos. En el siglo XIX pernoctó allí incluso el emperador austrohúngaro”, indicó el vicealcalde.

Ciudad de Cuentos

Para muchos checos, Jičín es una ciudad de cuentos de hadas. Este atributo no lo debe sólo a su pintoresco casco histórico, sino especialmente a la ficticia figura del bandolero Rumcajs, el protagonista de los cuentos escritos por el oriundo de Jičín, Václav Čtvrtek, con cuyas hazañas crecieron varias generaciones de checos.

El bandolero Rumcajs y su familia, foto: SupraphonEl bandolero Rumcajs y su familia, foto: Supraphon Este atributo impulsó en 1991 el nacimiento del festival “Jičín-Ciudad de Cuentos” (Jičín-Město pohádky), un evento multicultural destinado no exclusivamente a los niños. Durante cuatro días, los visitantes pueden disfrutar de teatros callejeros, espectáculos de danza y acrobacia, conciertos, talleres creativos y otras actividades. Petr Hamáček califica el evento de simplemente fenomenal.

“Nació en las cabezas de ciudadanos locales y detrás de todo hay mucho trabajo voluntario. El Ayuntamiento contribuye con aproximadamente 19.000 euros, lo que desde el punto de vista de otras ciudades resulta casi gratuito”.

La vida cultural de Jičín no se acaba con los cuentos. El programa del 'Verano de Jičín' (Jičínské léto) ofrece exposiciones callejeras, un festival gastronómico y de música, visitas guiadas enfocadas en temas históricos, y conciertos en el parque palaciego, entre otros. A mediados de agosto, la ciudad alberga asimismo el festival de cultura judía “El Cholent de Jičín” que se desarrolla en los alrededores de la sinagoga local.