Kampa, isla de poetas y leyendas

Cada turista que se dirige de la Ciudad Vieja de Praga al Castillo, pasa necesariamente por el Puente de Carlos. Llegando casi al final del puente, avista a la izquierda una doble escalinata que conduce a la romántica isla fluvial de Kampa. Kampa, una de las ocho islas en el río Vltava en Praga, albergó y alberga a poetas, actores y pintores.Y las leyendas narran que en las vidas de sus vecinos intervienen de vez en cuando las estatuas barrocas del Puente de Carlos.

La isla fluvial de Kampa está bañada por el río Vltava y por su brazo Certovka cuyo nombre podríamos traducir al español como "Riachuelo del Diablo"...

Voy a corregirte. Una leyenda revela que más correcto sería decir "Riachuelo de la Diablesa". Narra que el nombre se debe a la dueña de la casa de los Siete Diablos, en la cercana Plaza de Malta. Era una mujer tan chismosa que un día alguien le pintó sobre la casa seis diablos y escribió abajo "La Casa de los Siete Diablos". Y todos entendieron que el séptimo diablo, o más exactamente diablesa, era la mujer lenguaraz. Ya que la mujer diablesa solía lavar la ropa en el brazo del Vltava, éste pasó a llamarse Certovka.

En las pasadas centurias, Kampa fue isla de las lavanderas que en sus orillas blanqueaban la ropa. En Kampa lavaba la ropa incluso la lavandera de la corte del emperador Rodolfo II a la que pertenecía la casa más bella de la pequeña plaza de Kampa.

Una leyenda reza que en Kampa tuvo su bosque sagrado la legendaria princesa Libuse, fundadora de Praga. Siendo verídica o no esta leyenda, Kampa es una isla llena de verdor. Sus jardines son seculares.

En 1798 se mudó a una casita en el jardín del conde Nostic el filólogo Josef Dobrovský que asentó las bases del sistema gramático del idioma checo. Dobrovský, autor del primer Diccionario alemán- checo, fue apodado de "abate azul" debido al color de todos sus atuendos. El científico calzaba hasta zapatos de color azul que mandaba teñir en un taller especializado. El azul era el color característico de los masones, aunque nunca pudo comprobarse que Dobrovský fuera miembro de la masonería.

En la misma casa del antiguo jardín del conde Nostic vivió su exilio interior el gran poeta checo, Vladimír Holan. Cansado de la incomprensión por parte del régimen comunista, Holan se enclaustró en 1949 para el resto de su vida en la casa de Kampa teniendo por únicas compañeras "la noche y la lámpara".

En la casa del jardín de Nostic residió hasta su muerte, ocurrida en 1980, también el actor, dramaturgo, escritor y guionista de cine, Jan Werich.

Durante siglos se escuchó en la isla de Kampa el alegre ruido de los molinos, movidos por la corriente del brazo fluvial Certovka, mucho más veloz que el curso del Vltava. Hasta la actualidad se conservó la rueda de ocho metros de diámetro del molino del Gran Prior, ubicado cerca del Puente de Carlos. El molino perteneció a la Orden de los Caballeros de Malta.

En la otra orilla de la isla de Kampa, aquella bañada por el río Vltava, se yerguen los molinos de Sova donde se molía trigo ya en el siglo 15. Tras una sustancial remodelación, el edificio alberga una galería de arte moderno.

A mediados del siglo 18 aprendió el oficio de molinero en los molinos de Sova el futuro célebre compositor Josef Myslivecek, apodado durante su estancia en Italia "il divino Boemo".

Si vamos por el Puente de Carlos desde el barrio de Malá Strana, avistamos a la derecha en la isla de Kampa, casi al nivel del parapeto del puente, un balcón con una hermosa reja, adornada con tres lámparas metálicas. Encima del balcón vemos un antiquísimo cuadro que representa a la Virgen María...lo habrían traído las aguas del crecido Vltava, se dice.

A ambos lados del cuadro cuelgan dos rodillos. Existen varias versiones de cómo llegaron a parar al lado de una santa imagen dos objetos tan vulgares como son rodillos de una máquina de planchar ropa.

La más graciosa versión la cuenta Frantisek Langer en sus "Leyendas praguenses".

En la isla de Kampa vivían dos muchachas, Tonicka y Pepicka, que en la lavandería de su tía lavaban bragas de señora, camisas de los solterones y sábanas y pañuelos de todo el mundo. Una noche de mayo las chicas escaparon de la lavandería donde habían dejado un montón de ropa sucia, y fueron a la cita con sus novios. De madrugada regresaron a la lavandería con terribles remordimientos de conciencia. Para su gran asombro, encontraron la ropa limpia y lavada. Las chicas se fueron a dormir contentas. Y así fue durante todo el mes de mayo.

Hasta que un día el Turco de piedra del Puente de Carlos visitó a la tía quejándose de que todas las noches las estatuas escapaban de sus pedestales y de madrugada regresaban extenuadas. La explicación soprendió a la tía: cada noche las estatuas venían a la lavandería y en vez de las chicas ausentes lavaban, almidonaban y planchaban la ropa. Por ejemplo, el demonio del pedestal de San Procopio soplaba sobre la ropa que se secaba bajo su aliento como por encanto. Así las estatuas manifestaban su gratitud a las jóvenes que nunca se olvidaban de poner un ramillete en sus pedestales.

Al enterarse de todo, la tía casi se muere. Las muchachas que temían por su salud terminaron con los paseos nocturnos. Cuando la tía falleció, las chicas heredaron la lavandería, se casaron y como recuerdo del milagro colgaron a ambos lados del cuadro de la Virgen María dos rodillos de la máquina de planchar ropa.