El Palacio de Troja, joya barroca de Praga

Exposiciones, murales extensos, talleres creativos y un ostentativo jardín francés son el orgullo del Palacio de Troja (Trojský zámek), una de las joyas barrocas de Praga.

Palacio de Troja, foto: Klára StejskalováPalacio de Troja, foto: Klára StejskalováRodeado de viñedos, el Palacio de Troja se alza en la orilla derecha del río Moldava, en proximidades de los jardines zoológico y botánico en el barrio praguense de Troja.

La construcción del edificio fue impulsada en 1679 por el conde Václav Vojtěch Sternberg en plan de residencia de verano, explica Magdalena Juříková, la directora de la Galería de la Capital de Praga, encargada de la administración de este recinto.

“El conde se inspiró en sus viajes por Europa, concretamente en la arquitectura de las mansiones romanas. Invitó al constructor francés Jean Baptiste Mathey, quien trabajó en Italia, para realizar proyectos parecidos en Troja, donde los Sternberg poseían extensos terrenos. El conde quería que la mansión fuera situada entre unos extensos jardines, pero hoy día, más de la mitad de esos terrenos los ocupan los jardines zoológico y botánico”.

Historia y mitología en las paredes

Palacio de Troja, foto: Klára StejskalováPalacio de Troja, foto: Klára Stejskalová El corazón del palacio de tres alas lo representa la Sala del Emperador (Císařský sál), cuyo techo está decorado con un amplio mural que retrata la victoria de los Habsburgo sobre los turcos en la Batalla de Viena en 1683. El techo parece abovedado, pero no es más que una ilusión óptica. Las tres Salas Chinas, situadas en la primera planta del palacio, deben su nombre a una serie de murales con motivos de paisaje de este país asiático. El autor desconocido se inspiró probablemente en los antiguos libros de viaje.

El palacio es toda una galería de arte, ya que cuenta con un total de 4.000 m² de murales y numerosas esculturas. Las más emblemáticas decoran la escalera imperial que desemboca en el jardín palaciego, y representan una batalla de titanos con los dioses olímpicos y alegorías de diversos continentes y estaciones del año.

Un jardín que dejó de ser simétrico

Magdalena Juříková, foto: ČT24Magdalena Juříková, foto: ČT24 La mitología, a la que se debe aparentemente el nombre al palacio, representa también el motivo decorativo de una majestuosa fuente situada en el corazón del jardín, explica Juříková.

“El jardín surgió en un estilo barroco-romántico, es decir que está envuelto en misterios. Por eso cuenta con un laberinto de arbustos formado por dos alas simétricas. Pero la simetría se ha perdido, porque la segunda parte la ocupa hoy el jardín zoológico”.

El palacio debía servir como orfanato

En el siglo XVIII, los Sternberg vendieron el palacio a la emperatriz María Teresa de Habsburgo, que lo convirtió en el Instituto de Damas Aristócratas y solía pasar en este lugar mucho tiempo.

El último propietario privado del palacio fue el granjero checo Alois Svoboda. Este lo regaló más tarde al Estado Checoslovaco con motivo del 70 cumpleaños del primer presidente de Checoslovaquia, Tomáš Garrigue Masaryk. El donante deseó que el edificio se convirtiera en un recinto de escuelas y orfanato. Esa idea nunca se ha hecho realidad, explica Magdalena Juříková.

“Este proyecto fue suspendido por la guerra. Alois Svoboda era partidario de Masaryk y siguiendo el legado de sus instituciones, quería fundar un proyecto parecido. No lo logró, pero el edificio permaneció entre las propiedades del Estado”.

Una exposición de estatuas desaparecidas

En los años 80 del siglo XX, el palacio pasó por una extensa reconstrucción y desde entonces alberga exposiciones de pinturas del siglo XIX de la Galería de la Capital de Praga, entre otras.

de la exposixión 'Piedra, Estuco y Terracota', foto: Martina Schneibergováde la exposixión 'Piedra, Estuco y Terracota', foto: Martina Schneibergová Hasta finales de octubre, el público puede visitar la exposición 'Piedra, Estuco y Terracota' ('Kámen, štuk a terakota'), cuyo título se refiere a los materiales utilizados frecuentemente para la decoración de parques y jardines. El público puede ver una selección de esculturas que decoraban en el pasado las áreas verdes de la capital checa, concretamente los parques de Cibulka, el jardín Vrtbovská y el palacio Portheimka.

Con el paso de tiempo, la mayoría de las estatuas alegóricas, grupos escultóricos mitológicos y jarrones decorativos había sido removida o sustituida por copias.

Para acercar el arte al público más amplio, los administradores del palacio organizan en el antiguo invernadero del palacio talleres creativos para niños y adultos. El Palacio de Troja está abierto para el público diariamente de las 10 a las 18 horas. La visita se puede combinar con un paseo por el jardín zoológico o el jardín botánico de Praga.