Un poco de sol “Praga es una mujer orgullosa de su belleza”
El argentino Juan Cruz Pacin, llegó a Praga por primera vez hace siete años sin saber muy bien qué esperar de un país que no conocía en absoluto. Sin embargo, este creador audiovisual se encontró con una ciudad que no solo le sorprendió sino que se convirtió en una inspiración más allá de lo puramente artístico.
Juan Cruz Pacin (la izquierda)
Juan Cruz Pacin ha dirigido documentales, cortos y anuncios por medio
mundo. Desde Guatemala a Mongolia, desde Escandinavia a Sudáfrica. Llegó
a Praga desde la ciudad noruega de Bergen donde enseñaba cine en su
universidad. La Prague Film School le hizo una oferta que aceptó para
cambiar de vida y horizontes y se estableció en Chequia como profesor de
edición y documentales en ese centro de la capital donde estudian
principalmente extranjeros.
El cine checo, que casi era completamente desconocido para Pacin hasta entonces, desde el inicio le empezó a decir cosas sobre toda la nación, según recuerda de sus primeros tiempos en Chequia.
La película ‘El Año del Diablo’
“Cuando llegué acá, una de las primeras películas que vi fue ‘El
Año del Diablo’ (Rok ďábla), una película que me pareció
brillantemente escrita y dirigida por Petr Zelenka. Pero más allá de la
historia que cuenta, sobre un personaje conocido que en aquel momento yo no
conocía, que es el cantante Jaromír Nohavica, lo que más me llamó la
atención fueron esas situaciones absurdas durante toda la película. Pero
más que eso, me llamó la atención que los elementos absurdos que
aparecen en la película lo hacen con una familiaridad insólita para lo
que es el ‘absurdismo’. Cuando camino por Praga y cuando pienso en
Praga siempre me doy cuenta de eso, que situaciones que yo las considero
absurdas, sin embargo aquí las vivo de una manera familiar”.
Juan Cruz Pacin
La monumental Praga, convertida en un gigantesco escenario de un filme
absurdo en los ojos de Juan Cruz Pacin, empezó a fascinarle con secuencias
que se le quedaron grabadas en la retina.
“Uno de los primeros días, recién llegado iba en el tranvía, se para, todo el mundo preguntándose qué pasa, me asomo y había un auto atravesado en las vías. El tipo lo había estacionado allí y se había ido. Una locura total. El conductor reaccionando de la manera más tranquila. Se bajaba, lo miraba, le daba vueltas y después se subió y le dijo a la gente que se tenía que bajar. Y cada uno siguió su vida. Fue una más de las cosas que te pueden pasar en el día”.
Juan Cruz Pacin
Pacin dice que los directores checos le enseñaron que el absurdo es
universal. Tuvieron que ser ellos, los que le hicieran ver que el absurdo
estaba presente en la vida de todos los habitantes del planeta. Pero el
absurdo sin embargo, para entenderlo hay que mirarlo a nivel local. En
cuanto a Praga, ciudad de la que Pacin está enamorado, piensa que hay un
contraste entre la arquitectura y el carácter de sus habitantes, que
explica.
“Ese absurdismo que encontré en el cine, creo que se da también en la realidad de todos los días aquí. Una cosa que me llama mucho la atención es como en una ciudad tan deslumbrante, la gente que vive aquí, yo me esperaría que tuvieran siempre una sonrisa de oreja a oreja, o por lo menos, una satisfacción constante de vivir en esta ciudad. Y de hecho lo que uno a veces se encuentra es con algo totalmente diferente. Si bien hoy en día las nuevas generaciones tienen una actitud más fresca frente a la vida, todavía quedan vestigios de las malas caras, de las caras largas, de los malos humores en las calles, en el metro, en las tiendas… Y eso para mí es un absurdo. Pero como decía, un absurdo encantador, porque he aprendido a convivir con eso, y he aprendido a reírme de eso. Soy feliz en Praga porque me da la posibilidad de disfrutar de un absurdo encantador”.
Praga
El carácter de la Praga actual viene marcado por su historia reciente,
según lo ve el director creativo, pensando en los tiempos del comunismo.
“A mí siempre me gusta pensar en Praga como si fuese una mujer muy atractiva que durante muchos años no recibió ningún cumplido, y hace poco se despertó porque empezó a llegar gente que se asombraba con su belleza, y lo que sucede ahora es que esta mujer está orgullosa de su belleza, y creo que la irradia con más fuerza que otras ciudades. Praga va más allá, y esa es de las razones por las cuales yo estoy todavía aquí”.
Tras su etapa en la Prague Film School, Pacin estuvo trabajando varios años en Viena. Sin embargo Praga volvió a llamarlo. Desde entonces, en la productora Prague TV ha dirigido muchos anuncios. Pero lo que más le ha llenado han sido los proyectos que exploraban aspectos personales de la ciudad, según cuenta.
Juan Cruz Pacin
“Empecé a trabajar en Prague.tv como director creativo con la idea de
generar una serie de videos que muestren la ciudad como es, pero más que
nada que muestren a su gente. Hice una serie de perfiles de gente
interesante. Pero en definitiva es eso, cualquier trabajo que haga en el
futuro va a tener que ver con seguir descubriendo la ciudad, y en busca de
este absurdo”.
Si quieren investigar en el absurdo cinematográfico natural checo, busquen entre las películas de Jan Švankmajer y Miloš Forman. Pero eso sí, sobre todo de la etapa de juventud de Forman, porque antes de irse de Checoslovaquia, por alguna razón, era más absurdo.





