Un poco de sol “Para bailar salsa hay que tener bomba”
Para Bailar salsa hace falta tener corazón y un poco de oído. Dos conceptos fundamentales que Mandy Valdés intenta transmitir como profesor de baile. Llegó a la República Checa en 1981 y desde entonces ha conseguido hacerse un hueco en este país. Ahora, instalado en Praga, es conocido como el gurú de la salsa.
Foto: www.rinconlatino.cz
¿Bailas? Con está pregunta abre Mandy Valdés su propia entrevista y es
que para este cubano de 49 años, saber cómo se mueve una persona al son
de la música da las claves para entender cómo es en su vida diaria. Mandy
es profesor de merengue y salsa desde hace 17 años. Cubano de nacimiento y
checo de adopción ha ayudado a muchas personas a sentir estos ritmos. Pero
no siempre se ha dedicado a ello. Salió de Cuba cuando apenas contaba con
21 años en busca de mejores perspectivas gracias a los convenios que en
aquel entonces existían entre el régimen cubano y la antigua
Checoslovaquia. Tornero de profesión, trabajó en diferentes sectores para
poder ganarse la vida hasta que un día un amigo le ofreció la posibilidad
de dar clases de salsa. Para su sorpresa, poco a poco estas lecciones
esporádicas fueron ocupando más y más tiempo en su vida hasta que
decidió dedicarse por completo al baile y la música.
La salsa es técnicamente una mezcla de sonidos cubanos y africanos, pero
para Mandy es un lenguaje propio, un código secreto que habla de la
relación entre un hombre y una mujer.
Mandy Valdés, foto: www.rinconlatino.cz
“En Cuba el baile se toma cómo la forma de llegar a una muchacha. Hay diferentes posibilidades, por ejemplo una amiga mía, una hermana mía, una prima mía, ya se toma el baile de manera diferente. El cubano cuando ve a una pareja bailando se da cuenta si tiene algo en común, de primo, de hermano, o están enamorados o casados. Porque se baila diferente. Cuando se empieza una relación ves que no quieren dar vueltas, el baile es diferente, lo ves en los ojos. Cuando están casados y ya llevan tiempo, ya ves que dan vueltas”.
Mandy Valdés opina que la salsa ha perdido parte de su esencia al internacionalizarse como baile de salón y se queja de que mucha gente lo tome simplemente como la manera de bajar de peso. Lo que en Cuba se aprende de forma espontánea desde la niñez, en la República Checa requiere un tiempo y esfuerzo. Valdés observa claras diferencias en cómo latinos y checos la entienden.
“En Cuba yo no puedo sacar a bailar a una chica si yo no conozco su
nombre, le pregunto como se llama, hago relación con ella. Aquí los
checos cogen a una muchacha y “vamos a bailar”. Comienzan a dar vueltas
y vueltas y más vueltas...Es otra mentalidad totalmente. Sin embargo en
las discotecas normales de aquí los checos son igual que nosotros. Salen y
quieren buscar una relación y no sé por qué será que con la salsa, no
únicamente en la República Checa, en Eslovaquia, etc. A los hombres les
falta algo. Y muchas checas después, cuando bailan con un cubano, se
sienten diferentes”.
Foto: www.rinconlatino.cz
Sin embargo ser latino no es condición sine qua non para poder deslizarse por la pista de baile. Mandy Valdés insiste en que la salsa “Tiene que llegarte al corazón. Si no tienes bomba, como se llama al corazón en Cuba, no puedes bailarla”. Por eso a lo largo de estos años ha desarrollado un método para enseñar a sus alumnos a sentir la música y librarse de tapujos y tabúes.
“Cuando la gente está aquí, hay jefes de firmas, hay muchachas que limpian pisos, hay trabajadores normales y aquí nadie dice que es jefe. Vienen a divertirse a su manera y se sienten un poco más abiertos que afuera”.
Mandy se siente totalmente integrado en Praga donde ve su futuro. Aunque admite extrañar la manera de relacionarse de su tierra natal. Quizás por eso en el presente, como copropietario de El Rincón Latino, en la capital checa, su objetivo es que el club se convierta en un pedazo de Cuba donde bailar, tomar y vivir sea tan fácil y natural como respirar. Por algo le llaman el gurú de la salsa.







