Un poco de sol El ingeniero venezolano pariente de Daniel Boone
A Óscar García Hurtado, un ingeniero venezolano que lleva dos años y medio radicado en Praga, no le gusta el frío. Claro, como viene directamente del Caribe, ya que vivió cuatro años en la isla San Martín, y antes solo había residido en su país, Venezuela, República Checa ha sido su primer contacto con la nieve y el hielo. Algo que tiene ventajas y desventajas.
Antes de venir a República Checa, Óscar García vivió casi un lustro en San Martín, una pequeña isla mitad francesa mitad holandesa ubicada unos 200 kilómetros al este de Puerto Rico, en pleno Caribe. Allí las temperaturas son tropicales, como lo son en su Venezuela natal.
San Martín
Allí en San Martín conoció a su esposa, la estadounidense Joanna Boone.
Fue idea de ella cambiar de aires y vivir en Praga, recuerda Óscar
García.
“La idea fue de mi esposa. Vivíamos en San Martín, en el Caribe, y la intención era venirnos para cambiar el ambiente y estudiar, continuar nuestros postgrados. Mi esposa quería estar cerca de sus parientes en Europa del Este así que estábamos buscando dónde, y la República Checa, debido a la ubicación y al movimiento económico, lucía como un lugar muy interesante para venir. Y vinimos para acá de vacaciones primero y nos enamoramos de la ciudad. Por suerte mi esposa consiguió un trabajo, ella es educadora, trabaja en una escuela internacional. Entonces nos mudamos. Más tarde yo empecé a estudiar checo por un semestre completo, hice un intensivo, más tarde conseguí un trabajo en una consultora de ingeniería y bueno, así ya llevamos más de dos años y cuatro meses viviendo en la República Checa”.
Óscar García explica un poco en qué consiste su trabajo en la empresa ILF.
Óscar García, foto: Gonzalo Núñez
“La compañía hace infraestructuras viales y también trabaja en
diseño de tanques para el depósito de gasolina o derivados del petróleo.
Trabajo en inglés, la compañía es austro-alemana y todo lo manejan en
inglés. La compañía está distribuida alrededor de Europa, tiene 26
oficinas en Europa, y las oficinas matrices están en Alemania y
Austria”.
Respecto a estos dos años y medio viviendo en Praga, Óscar García piensa que han sido interesantes.
“Interesante e intenso. Es la primera vez para mí de vivir en un país frío, de hecho es el segundo país fuera de Venezuela en el que vivo, aparte de San Martín, y es la primera vez que estoy en un país frío. Al principio fue interesante, primera vez ver la nieve caer, primera vez jugando con nieve, primera vez haciendo cualquier deporte sobre hielo, como patinaje sobre hielo y también deportes de invierno en la nieve”.
Esa es la parte amable del invierno checo. Pero está la parte dura, a la que le ha costado mucho acostumbrarse.
“Pero entonces viene el factor frío. Yo soy de Venezuela, del trópico. Yo soy del trópico, soy más caliente, y el frío no me lo quita nadie. Esa es la parte que me ha chocado más de vivir en un país frío, es primera vez para mí así que tengo que acostumbrarme. Menos cinco grados es difícil para mí, menos diez, menos quince es inclusive peor. Mientras te mantengas en un buen bar, en casa con amigos, con calefacción, con una buena cerveza y una buena comida, todo se pasa”.
Óscar García y Joanna Boone, foto: Gonzalo Núñez
La otra cosa que le ha llamado la atención a Óscar García en Chequia
aparte del frío ha sido la cerveza, de la que se declara fanático, tanto
por su calidad y variedad como por su precio.
“También me gusta muchísimo la arquitectura Yo trabajé en el área de construcción así que me gusta el diseño, la arquitectura, y aquí es como vivir en un proyecto realizado, algo que se está tratando mucho en Venezuela y en lo que yo trabajé en San Martín y aquí prácticamente todo está bien planificado y bien cuidado”.
Y aunque no ha tenido la oportunidad de entablar amistad con muchos checos, dice que tiene buenas experiencias con la gente de este país.
“Particularmente he tenido la suerte de conocer muchos checos que son muy abiertos, muy calurosos, muy amigables y abiertos a colaborar y ayudarte en cualquier cosa que sea necesario. En general de repente si vas en la calle la gente no saluda como en Latinoamérica, pero cuando finalmente los conoces se abren completamente y eso es bueno”.
Óscar García disfruta también de la gastronomía checa y es un ardiente defensor de los famosos knedlíky, las bolas de pan típicas de este país.
Óscar García, foto: Gonzalo Núñez
“Está bien, se parece mucho a la arepa venezolana, en cierta forma. Es
un amasijo que se podría compara con la arepa venezolana. Me lo puedo
comer cuando está combinado con una carne o una ensalada, el plato
completo, si me lo das solo no me lo como, pero con la salsa y la carne,
sí pasa”.
Y a pesar de no necesitar el checo en su trabajo, dice que lo ha estudiado y ha aprendido un poco, lo básico para sobrevivir.
“Con el checo me ha ido medio bien. Yo creo que al checo le ha ido mejor conmigo que a mí con él. Hice un semestre intensivo de checo y ahí aprendí muchísimo. Tenía una profesora que era muy buena y dedicada y aprendí bastante. Pero por cuestiones de la vida, me tocó trabajar en una compañía en la que se habla solo inglés, y en mi entorno estoy rodeado más que nada de gente que habla inglés o español”.
La esposa de Óscar García, Joanna Boone, es descendiente directa de Daniel Boone, lo que hace a este venezolano pariente político del famoso aventurero y explorador estadounidense, protagonista de varias películas que se han encargado de alimentar su leyenda a través de los años.







