Václav Chochola, el fotógrafo de Salvador Dalí

A Václav Chochola se le conoce como el clásico de la fotografía checa de la posguerra. Se dedicó sobre todo al retrato, pero también a las fotografías instantáneas, a los desnudos y a la fotografía deportiva. El retrato de Salvador Dalí con un huevo es una de sus imágenes emblemáticas.

Václav Chochola con su imagen de 1969 'Salvador Dalí en París' (Foto: CTK)Václav Chochola con su imagen de 1969 'Salvador Dalí en París' (Foto: CTK) Václav Chochola usaba técnicas modernas como el collage, el fotomontaje y el fotograma. Fue uno de los pocos fotógrafos checos del siglo XX que pudo trabajar por cuenta propia.

Al mismo tiempo se interesaba por el retrato. Ese fue género preferido. Fotografió a muchos artistas checos de la época, actores, pintores - Bohumil Hrabal, Jan Zrzavý, Jirí Trnka, Josef Lada, Jan Werich, y también a sus colegas fotógrafos, Karel Ludwig, Zdenek Tmej y Karel Hájek. Sin duda sus imágenes más famosas son los retratos de la serie de Salvador Dalí con un huevo.

El documental sobre el levantamiento del pueblo checo contra la ocupación nazi del día 5 de mayo de 1945 pertenece a sus trabajos más apreciados. En 1970 fue interrogado por la Policía por haber fotografiado la tumba de Jan Palach, el estudiante que se autoincineró en protesta contra la invasión soviética en el año 1968.

Václav Chochola nació el 31 de enero de 1923 en Praga. Durante sus estudios en el liceo comenzó a interesarse por el arte de la fotografía. Más tarde entró en la escuela de artes gráficas. Entre los años 1943 y 1948 trabajó para el Teatro Nacional y para otros teatros en Praga como retratista.

Václav Chochola preparaba detalladamente cada image. "Prefiero preparar cada imagen, aunque al final no salga bien, a sacar una foto genial por casualidad. Con disciplina y paciencia, y después de muchos fallos, puedo llegar a la maestría. No obstante, después de una casualidad, sólo podría esperar otra casualidad. Quisiera ver al genio que es capaz de atraer las casualidades. Eso no lleva a nada. Hay que adquirir mucha experiencia para que nos entre en la sangre", explicó el fotógrafo en su momento.

Chochola, como muchos artistas, vivía muy ansioso por los resultados de su trabajo. Dudaba de que le pudiera salir bien una sola imagen. "Cada fotografía que sale mal me cuesta más de lo que soy capaz de explicar. No puedo quedarme reflexionando mucho sobre ello, porque me volvería loco de pensar que esta fotografía pudo ser la más importante de todas".

Estas incertidumbres artísticas le incitaban a ocuparse de un único tema durante muchos años. Su disciplina preferida era el retrato. Sufrió con cada toma que hizo.

"Cuando logré decidir a pedirle un retrato a alguien, tan sólo cuando volvía de su casa se me solía ocurrir, una mejor manera de hacerlo. Volvía allí, pero luego sucedía lo mismo cuando volvía a irme", comentaba Chochola.

Chochola dedicó toda su vida a la fotografía. Siempre miraba a su alrededor desde la perspectiva del fotógrafo. Según contaba sufría porque veía algo y no podía sacar una foto de ello. O al contrario, sufría porque no veía lo que otros veían.

Deseaba estar en mil sitios a la vez, en el centro de los acontecimientos, y al mismo tiempo fuera, en lo alto, para poder observar todo desde lejos. Sobre todo deseaba ser invisible, atravesar las paredes, tener mil ojos y verlo todo. Anhelaba descubrir cosas nuevas y aprender sin descanso cómo funcionan las reglas de la fotografía.

Chochola tenía su estudio en el centro de Praga, en la calle Rytírská. Lo llamaban la "nevera", ya que en el sótano del edificio se almacenaba y fabricaba hielo para restaurantes cercanos.

Václav Chochola murió el 27 de agosto de 2005. Su archivo personal tiene más de diez mil fotografías y negativos. Sólo una pequeña parte de ellas han sido publicadas.

Las fotografías de Václav Chochola están expuestas en la actualidad en la galería U Bílého Jednorozce en la Plaza de la Ciudad Vieja, en el centro de Praga.