Un viaje a los rincones más singulares de la Praga desconocida

La guía ‘111 Lugares de Praga que no te deberías perder’ recoge toda una galería de rincones ocultos, pero al mismo tiempo curiosos o singulares, de esta ciudad centroeuropea. Tras un sorprendente éxito entre los mismos praguenses, el libro saldrá este verano en inglés.

El restaurante de Klamovka, foto: archivo de Matěj ČernýEl restaurante de Klamovka, foto: archivo de Matěj Černý Una nueva guía turística sobre Praga está triunfando en las librerías, curiosamente entre los mismos praguenses. ‘111 Lugares de Praga que no te deberías perder’ propone de hecho un recorrido alternativo por la capital checa, visitando lugares de interés fuera de los circuitos turísticos tradicionales y que muchas veces resultan desconocidos incluso para los praguenses de toda la vida.

Uno de ellos es el restaurante y parque de Klamovka, notable no solo por su belleza y arquitectura rococó sino sobre todo por su historia, explica uno de los autores del libro, Matěj Černý.

“Aquí se reunía a finales de los años 80 un grupo de disidentes, músicos y artistas underground, entre los que estaban los hermanos Topol. Empezamos a escribir sobre el sitio por eso, y además hay un bar muy agradable en el centro del parque, con jardín, de estilo alemán. Con el tiempo hicimos más investigaciones y descubrimos que el parque tenía una historia fascinante. Fue construido por el conde Clam-Gallas a mediados del siglo XVIII, probablemente para poder encontrarse en él con Josefína Dušková. Debía ser una terrible femme-fatale, todos iban detrás de ella. Y el conde fundó por ella un parque”.

Parallel Polis, foto: archivo de ZtohovenParallel Polis, foto: archivo de Ztohoven Otro sitio de interés es por ejemplo la única cafetería del mundo en la que se paga con Bitcoins, la conocida moneda virtual, y que, además de hacer un café excepcional, plantea interesantes cuestiones, nos desvela Černý.

“Ahora el futuro del lugar es un gran interrogante, porque se ha puesto en marcha el Registro Electrónico de Transacciones, y ellos son gente que trata de demostrar con el Bitcoin que se puede vivir sin ser controlado por el Estado. Y el registro es todo lo contrario: un control estricto e inmediato, on-line, de los empresarios. Así que están totalmente en contra. Cómo este tema se va a desarrollar si van a recibir multas o van a cerrar, qué van a hacer con el tema, es una gran pregunta”.

La obra, sin pretender ser exhaustiva, trata de incitar a los lectores a recorrer la ciudad, abrir puertas, meterse en patios y explorar los rincones ocultos de la capital, creando así su propia Praga personal. De hecho, entre los 111 lugares recogidos en el libro tampoco faltan curiosidades que de seguro satisfarán a los amantes de los detalles más peculiares. La preferida de Matěj Černý es el buzón de hongos.

“Me gusta mucho el buzón de hongos. Uno puede meter allí hongos, ya que la casa es la sede de la Asociación Micológica Checa. Si uno va cuando está abierto, rellena un formulario y luego le mandan información sobre de qué hongo se trata. Es una cosa única y la descubrimos nosotros”.

El buzón de hongos, foto: archivo de Matěj ČernýEl buzón de hongos, foto: archivo de Matěj ČernýLa guía aborda así desde instituciones poco conocidas a pesar de su potencial turístico, como el Museo de la Policía, hasta elementos arquitectónicos, como el ascensor paternóster del edificio histórico de la Radiodifusión Checa. Como buen libro de viajes, tampoco deja de lado el alojamiento, incluyendo varios espacios singulares para pasar la noche, prosigue Černý.

“Otra cosa que me gusta mucho es el hostal o alojamiento en el barrio de Hradčany en el monasterio de los capuchinos. Lo descubrimos por casualidad y es quizás el alojamiento más pintoresco de Praga, y por un precio asombroso, cerca de la Loreta de Praga y con una atmósfera increíble”.

En el libro abundan también esos detalles curiosos que, a pesar de que se encuentran en un lugar conocido, pasan desapercibidos a la mayor parte de los transeúntes. Uno de ellos es la obra de arte que recorre el techo del pasaje Gurmet, un espacio ocupado por tiendas de delicatesen en el centro de Praga.

“Nadie lo sabe, pero si uno levanta la cabeza verá que en la cenefa hay unas inscripciones. Se trata de una obra del artista Roman Týc. Fue una obra hecha por encargo que a su modo es una oda a la cotidianidad. Al hacerla se acordó de los servicios secretos durante el comunismo, como grababan en secreto a los sospechosos. Así que puso micrófonos en el pasaje y durante tres meses grabó a los viandantes. Lo que hay escrito son fragmentos de lo que grabó”.

Un libro y dos nacimientos

Matěj Černý, foto: Eva TurečkováMatěj Černý, foto: Eva TurečkováLa idea surgió a propuesta de una editorial alemana, Emons, que ya había sacado libros parecidos de otras ciudades con gran éxito. Por ejemplo, ‘111 Lugares de Berlín’ ha vendido ya más de 80.00 copias. A través de amigos comunes, Černý y Peřinová entraron por casualidad en contacto con la dirección de la editorial, que les propuso usar la misma fórmula con la capital checa.

“Estábamos como en shock, porque nos decíamos: ¿no hay nadie mejor para hacer esto? Cuando empezamos a investigar el mercado descubrimos que hay un montón de gente que se dedica a este tema. El blog Praga Desconocida por ejemplo. Pero ellos querían que lo escribiéramos nosotros, confiaban en nosotros. Así que lo intentamos y parece que salió bien. El libro se vende muy bien, lo que nos sorprende. Pensaba que los praguenses eran como yo y que creen que todo lo saben y todo lo conocen, y por qué un praguense lo compraría. Pero sorprendentemente así es. Será por la portada”.

Foto: PasekaFoto: Paseka Comentando el proceso de escritura, Matěj Černý destaca el inmenso trabajo que supuso tanto para él como para su pareja y coautora de la guía, Marie Peřinová, y más teniendo en cuenta que mientras tanto tuvieron dos hijos.

“Durante la escritura nacieron nuestros dos hijos. La mayor parte del libro lo escribimos con la hija mayor, cuando estaba de camino, y cuando nació iba con nosotros a los lugares. Por mi experiencia con los dos niños no habría sido posible. Está realmente escrito entre los dos: yo soy autor de la mitad del texto y Marie de la otra mitad. Yo con lo perezoso que soy ahora no lo escribiría entero y María no tendría tiempo con los niños. Una escritura de este tipo requiere mucho tiempo: hay que ir al sitio, hacer una investigación, ver cómo enfocarlo, y luego llega el horrible trabajo de acortar los textos, adaptarlo a un formato exacto, fue terrible”.

‘111 Lugares de Praga que no te deberías perder’ se ha publicado ya en checo y alemán, y este verano saldrá la edición en inglés. En un futuro la editorial se plantea traducirlo también a otras lenguas. Esperemos que entre ellas se encuentre el español.