Los checos prefieren buscar coches usados en el mercado nacional

En Chequia, cada vez hay menos coches de segunda mano que provengan del extranjero.

Foto: Ondřej Jánoška, ČRoFoto: Ondřej Jánoška, ČRo En la República Checa se vendieron el año pasado alrededor de 750.000 coches de segunda mano, de los que dos tercios eran de origen checo. Esto representa un gran aumento del interés de los checos por los coches usados procedentes del mercado nacional.

Estos datos se extraen de las estadísticas de la compañía Cebia, especializada en el mercado de los coches usados. Su director, Martin Pajer, comentó para la Radiodifusión Checa cómo es el típico coche de segunda mano en la República Checa.

“De media, la gente tiene interés en automóviles que, por desgracia, tienen casi diez años. Generalmente, tienen alrededor de 200 000 kilómetros y el precio suele ser de unos 7000 euros“.

Martin Pajer, foto: Archivo de AOOAMartin Pajer, foto: Archivo de AOOA También añade Pajer que la gente hoy en día suele comprar de media coches que son el doble de caros que hace diez años. Asimismo, advierte de que muchos coches tienen el cuentakilómetros trucado. Según los números de su compañía, el porcentaje de automóviles con este problema puede rondar el 40%.

Por lo tanto, a la hora de comprar un vehículo de segunda mano se debe ser cuidadoso y hay varios detalles a los que deberíamos prestar atención. Por ejemplo, no es recomendable comprar coches de segunda mano que hayan sido importados de forma individual. También es importante seguir otras recomendaciones, como nos explica Zbyněk Veselý, presidente de la Asociación para la protección de los dueños de automóviles.

“No recomendamos comprar coches mediante un depósito. En el absurdo caso de que no podamos ver el coche. Después tenemos otros casos donde el precio es sospechosamente bajo y hay presión por parte de los importadores individuales para venderlo rápido. La mayoría de estos coches son robados o están trucados“.

Por ahora, las cifras del mercado de coches de segunda mano no dejan de subir. Solo el año pasado, este mercado movió en la República Checa unos 6000 millones de euros.