La fábrica de papel artesanal de Velké Losiny aspira a ser registrada en la UNESCO

La fábrica de papel artesanal de Velké Losiny es la más antigua de Europa. Hablamos con el director, Petr Fouček, quien nos cuenta sobra la historia de esta productora y también sobre los detalles del proceso de inscripción en la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

La fábrica de papel artesanal de Velké Losiny, foto: Ajemmirek, CC BY-SA 4.0La fábrica de papel artesanal de Velké Losiny, foto: Ajemmirek, CC BY-SA 4.0 El pueblo de Velké Losiny dispone de uno de los monumentos culturales más interesantes de la República Checa. La fábrica de papel artesanal utiliza la misma tecnología desde hace más de 400 años.

Foto: Loreta VaškováFoto: Loreta Vašková El papel que se produce a base de algodón y lino se usa sobre todo para la correspondencia personal de importancia.

Entre otros productos que se exportan desde este pueblecito figuran también las tarjetas de felicitaciones y sobres para cartas.

El director de la papelera, Petr Fouček, explica a donde se dirigen las rutas del papel producido.

“Nuestros clientes de mayor importancia son las Universidades y alcaldías. En lo que se refiere a las Universidades, estas utilizan nuestro papel artesanal para los diplomas y certificados de todo tipo. Las alcaldías lo usan por ejemplo para cartas de felicitaciones o memorandos. Muy importante es también la venta en cantidades pequeñas, ya que la fábrica es un edificio bastante atractivo para los turistas, en 2017 nos visitaron 60.000 personas. La venta de recuerdos y mapas antiguos es consecuencia de tal interés”.

La tradición de producir papel a mano llevó a que los representantes de este monumento cultural nacional se animaran a solicitar que se les registre en la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Foto: Loreta VaškováFoto: Loreta VaškováPara incrementar la probabilidad de éxito, la fábrica artesanal se juntó con el Museo del Papel en la ciudad polaca de Duszniky-Zdroj, y con otra productora tradicional de papel de la ciudad alemana de Homburgo.

No es la primera vez que esta fábrica peculiar intenta entrar a la Lista de la UNESCO. Lo hizo ya hace unos diez años, pero la hoja de inscripción fue retirada en el último momento por miedo a que no fuera admitida.

En caso de fracasar, la puerta de la UNESCO se cierra para siempre. La razón de juntarse con los monumentos de los países vecinos fue precisamente aumentar la probabilidad de ser registrado.

Petr Fouček explica cuáles van a ser los próximos pasos y nos habla sobre los detalles de la cooperación con los demás objetos.

“Ahora estamos trabajando en un proyecto con el Museo del Papel de la ciudad polaca Duszniky-Zdroj. Estamos preparando una conferencia con la participación de nuestro tercer colaborador, la fábrica de Homburgo en el oeste de Alemania. Todo eso con el propósito de hacer más visible nuestro proyecto. Seguimos buscando más colaboradores con los que queríamos preparar la inscripción en la Lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. En la conferencia van a estar presentes comisarios de esta organización”.

El director de la productora artesanal de Velké Losiny explicó también por qué cree en el éxito de este intento.

Foto: Loreta VaškováFoto: Loreta Vašková “Nos parece que los comisarios están a favor de nuestra inscripción. Lo que pasa es que el papel como uno de los inventos más importantes en la historia de la humanidad todavía no figura en la Lista del Patrimonio. Dicen que si nos preparamos bien, tenemos la probabilidad del 99% de que vamos a tener éxito. Una complicación, que es la razón de nuestra conexión con otros edificios de carácter similar, es que la mayoría de los monumentos en la Lista proviene de Europa, y la tendencia actual es registrar más monumentos de Asia. Por eso tenemos que unir lo mejor que tenemos en toda Europa”.

Hoy en día, la fábrica artesanal de Velké Losiny tiene 24 empleados a los que ayudan más 12 personas contratadas de manera temporal.

En el proceso de producción se utilizan las mismas tecnologías desde 1596, año del que proviene el primer documento que lleva el sello de la productora.

Una corta pausa se registró en el fin del siglo XVIII, cuando hubo que restaurar todo el recinto, originalmente construido de madera. Sin embargo, la fábrica no se paró nunca totalmente, y sigue produciendo desde hace más de 400 años.